miércoles 17 abril 2024

El magisterio, de autoridades a empleados

por Luis Gerardo Huerta Martínez

Seguramente quienes leen esto y ya peinan canas recordarán la frase “la letra con sangre entra” y probablemente fuimos literalmente víctimas de esta frase.

Un borrador (o un gis en el mejor de los casos) teledirigido a la cabeza de quien se atrevía a dormir o distraerse en la clase, un esparadrapo en forma de “X” en la boca de quienes osaban hablar durante la clase, reglazo en las manos a los indisciplinados y algunos otros correctivos que usaban los maestros.  Si tú eras alguno de esos “afortunados” estudiantes que recibían alguno de estos castigos, los recibías sin chistar y ni se te ocurría mencionarlo en tu casa porque te iba peor.

Hoy en día tan solo pensar en usar alguna de estas estrategias disciplinarias tendrían al docente pisando algún reclusorio.

Y por supuesto que aquí no aplica el “tiempos pasados fueron mejores” y nadie estaría de acuerdo en seguir aplicando estos correctivos.

Sin embargo, en la actualidad un maestro no puede siquiera alzar la voz, llamar la atención de manera individual (así sea de la manera más cordial), no puede aislar al alumno indisciplinado (ni pensar sacarlo del salón) ni nada que pueda herir los sentimientos y la autoestima del estudiante, so pena de ser demandado ante las autoridades educativas e instancias federales.

¿En qué momento pasamos de un extremo al otro? ¿En el de la agresión del maestro a la agresión al maestro?  En el momento en que el profesor pasó de ser una autoridad respetable y respetada por la sociedad, en especial por los padres de familia, a ser un empleado a sueldo con puras obligaciones y responsabilidades (incluso fuera del aula) que está al servicio de los caprichos de los padres de familia.

¿Y cuándo comenzó este cambio?  En el momento en que sin planeación y de manera irresponsable la SEP empezó a empoderar a los estudiantes haciéndoles conscientes de sus derechos, pero sin enseñarles que a cada derecho corresponde un compromiso u obligación.  En el momento en que los padres renunciaron a educar en sus hogares para meterse en la formación académica en las escuelas, las que por miedo a perder matrícula los dejaron meterse “hasta la cocina” cuestionando absolutamente todo a los profesores: su metodología de enseñanza, los materiales que solicita, su voz, su edad, su vestimenta… en fin, cualquier cosa que pueda no parecerle bien a cualquier padre de familia el cual no dudará ni medio segundo en exponer su inconformidad en el “grupo de papás de whatsapp” e incluso en redes sociales (los “periodicazos” de nuestros tiempos)

Hoy en día los padres de familia, por ejemplo, pueden planear sus vacaciones cuando les venga en gana, sin importar si éstas caen incluso en exámenes; finalmente la escuela no puede hacer nada al respecto (porque va contra los derechos del estudiante) y su empleado el profesor está en la obligación de examinarlo cuando el estudiante quiera y pueda y el profesor hará todos los ajustes para recibir tareas, apuntes, trabajos, etc. y aplicar y calificar el examen posteriormente.  Y si por obvias razones el alumno no aprueba el examen, para eso están las políticas de la SEP para otorgar la aprobación además de obligar al maestro a regularizar al alumno.

Pero lo realmente importante es la depauperización de las capacidades de razonamiento de las nuevas generaciones en pos de evitar la reprobación.  ¿No me creen?.  Revisemos un poco el historial de los exámenes de matemáticas.

1. Enseñanza de matemáticas en 1960:

Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00.

El costo de producción de ese carro de leña es igual a 4/5

del precio de la venta.

¿Cuál es la ganancia?

2. Enseñanza de matemáticas en 1970:

Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00.

El costo de producción de ese carro de leña es igual al 80%

del precio de la venta.

¿Cuál es la ganancia?

3. Enseñanza de matemáticas en 1980:

Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00.

El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00.

¿Cuál es la ganancia?

4. Enseñanza de matemáticas en 1990:

Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00.

El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00.

Escoja la respuesta correcta que indica la ganancia:

( ) $ 20.00   ( ) $40.00   ( ) $60.00   ( ) $80.00   ( ) $100.00

5. Enseñanza de matemáticas en 2000:

Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00.

El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00.

La ganancia es de $ 20.00.

¿Es correcto?

( ) Si   ( ) No

6. Enseñanza de matemáticas en 2010:

Un cortador de leña vende un carro de leña por $ 100.00.

El costo de producción de ese carro de leña es de $ 80.00.

Si Ud. sabe leer coloque una X

en los $ 20.00 que representan la ganancia.

( ) $ 20.00  ( ) $40.00  ( ) $60.00  ( ) $80.00  ( ) $100.00

7. Enseñanza de cualquier materia en 2016:

Si el alumno o alumna no pudo o no quiso realizar las actividades

del punto anterior o si saca menos de 6 en el examen, considerar:

Asistencia, zapatos, peinado, uniforme, carpeta (no importa si sólo trae la carpeta, sin apuntes), si no se durmió, si no platicó y si nada de esto sucede, ponerle 6.

Ni se te ocurra reprobarlo porque ahora si vas a conocer a su papá y/o a su mamá, a su abogado, a la inspectora de la SEP, a Derechos Humanos, a la Conapred, la UAMASI, a su sicólogo y hasta al influencer que te difundirá por las redes sociales por ser un maestro injusto.

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