El PAN se tira de los pelos… y está muy bien

La narrativa de la crisis que vive el PAN se lee como una amenaza grave de ruptura interna, y muchos ponen el grito en el cielo porque ven mal que un partido ancla de nuestra democracia esté dividido, con las elecciones de 2018 en las narices.


Pero el caso del PAN demuestra que nuestra democracia es vibrante: así es la vida interna de los partidos en las sociedades libres. El problema es que, de manera peligrosa, ya hasta es observada con buenos ojos la disciplina totalitaria imperante en Morena.


Porque los jala y empuja que se registran en el PAN es imposible que existan en un partido de corte comunista como Morena, regido por el ordeno y mando: AMLO decidió crear el partido y ser su presidente en un proceso puramente chavista, sin votación y sin rivales.


Además, designó él mismo como jefe de Finanzas a quien es su secretario desde hace 20 años, de Comunicación a su vocero de toda la vida, de consejera a su sobrina, de jefes en la CDMX y el Estado de México a sus dos hijos mayores…


Todo eso al amparo de las reglas del Estado de Derecho, a cuyas instituciones manda al diablo y pretende destruir al amparo (siempre al amparo) de las propias reglas del Estado de Derecho… todo eso, también, pagado por el erario.


¿Puede entonces existir en Morena la libertad de pensamiento y de confrontación que existe en el PAN? No. Como tampoco existe en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba o en la cúpula chavista de Venezuela que tanto elogia la secretaria general de Morena, Yeidckol Polevnsky.


El fin de semana, en el Consejo Nacional del PAN, hubo una agria pelea entre quienes aspiran a conseguir en ese partido la candidatura presidencial que, en Morena, AMLO tiene garantizada desde que fundó el partido sin tener que contar con nadie, y menos aún competir con nadie.


Margarita Zavala y su esposo (el expresidente de México Felipe Calderón) se dieron hasta con la cubeta con el dirigente nacional, Ricardo Anaya, y el exgobernador poblano Rafael Moreno Valle: todos contra todos por ganar un centímetro en la manera de elegir al candidato a la presidencia.


En Morena eso sería imposible. Todo depende de la inspiración divina del Gran Líder, quien reparte las candidaturas desde un templete, tal cual hizo hace poco con Eva Cadena para que fuera candidata a alcaldesa en Las Choapas, Veracruz. Sí, la misma que aparece en un video en el que recibe medio millón de pesos.


Lo triste es que la libertad del PAN se ve mal.


Y la dictadura de Morena se ve bien.


Así vamos rumbo al 2018.



Este artículo fue publicado en La Razón el 02 de mayo de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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