¿El pasado los condena?

El Presidente no tiene la manera de estar absolutamente al tanto de todo. Para un hombre de sus características y formas, no se ve cómo pueda delegar el poder y dejar en otros, decisiones que pudieran ser estratégicas, por más que quiera, y le urja, estar en todo.

Por lo general confía sólo en él y en su particular sentido y olfato que tiene sobre el quehacer político. Gente cercana al Presidente asegura que en el caso de las designaciones de funcionarios, el total de ellas pasó por su visto bueno y su respectiva aprobación; dicho de otra manera: sólo él palomea.

Sin embargo, para echar a andar un gobierno de un país como el nuestro, es difícil que no se le escape más de un nombramiento. En el Conacyt ya se han presentado dos nombramientos, que todo indica, no pasaron por la mirada de López Obrador; o no le parecieron importantes.

El hecho ha provocado una reacción airada de un sector particularmente sensible, por lo que representa y ofrece para el país; nos referimos a la comunidad científica.

No se menosprecia el trabajo de diseño de modas en ningún caso, lo que se cuestiona es que una persona dedicada a esta actividad sea asignada en un cargo en el cual no hay indicio alguno de que tenga experiencia, y más tratándose del área científica, de su proceso de organización y desarrollo.

Éste no es el único caso desde que llegó el nuevo gobierno. Lo que sucede es que en esta ocasión hubo repercusiones mediáticas, lo que incluyó que fuera tema en las largas y ya muy afamadas conferencias mañaneras, lo cual lo potenció ante la opinión pública.

El tema no queda con sólo hacer a un lado, si es el caso, a una persona que no está claro el porqué se le asignó a un cargo para el cual no cumple con los requisitos, tanto por su currículo como por su experiencia profesional.

El querer empezar de cero no lleva a ningún lado. Es hacer a un lado la experiencia de mucha gente en el ámbito científico; es también partir de estereotipos y de un menosprecio a lo que se venía haciendo. Con defectos y virtudes, el Conacyt ha sido clave en la vida de muchos científicos para el país. Habrá que preguntarse si no existe un perfil idóneo para dirigir esta área; o si de lo que se trata es más bien de llevar a cabo una especie de fumigación, con tal de acabar con un pasado, que, por lo que se ve, no han revisado; más bien se la han pasado señalándolo.

Es altamente preocupante que se vaya estableciendo una especie de fobia, o algo parecido, en contra de quienes hayan ocupado cargos públicos con anterioridad. Pareciera que su formación y experiencia profesional dejó de contar en su vida. Se les señala y se les maltrata como si fueran los representantes directos del neoliberalismo, junto con todos los prejuicios que esto conlleva.

En varias dependencias se ha venido despidiendo personal con experiencia y capacidad. Por un lado está la urgencia de ahorrar a toda costa, sin importar a quién se llevan en el camino; pero, por otro, se está perdiendo del radar quiénes son capaces, sin importar que el estigma del neoliberalismo los alcance.

Muchos  profesionales que trabajan en el gobierno no son ni del PRI ni del PAN, y si usted quiere, ni del PRD. Tampoco son militantes ni seguidores de las causas de Peña Nieto, Calderón o de Fox. Son profesionales que se han dedicado a hacer su trabajo, que no tienen base ni prestaciones y que, a lo largo de muchos años, han aprendido qué hacer, cómo hacer sin importarles quién gobierna. Hacen su chamba y, en muchos casos, insistimos, lo han venido haciendo muy bien.

No se puede empezar de cero ni partir de que la vida empieza con la cuarta transformación. Es necesario, para la gobernabilidad, que se hagan bien los diagnósticos.

RESQUICIOS.

Se viene un broncón de pronóstico reservado en Morelos. El gobernador va con todo contra el exgobernador y su familia; en tanto que el fiscal de Delitos Electorales exhibe al Cuau en un libro de su autoría.


Este artículo fue publicado en La Razón el 14 de febrero de 2019, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

Autor

  • Javier Solórzano

    Javier Solórzano es uno de los periodistas mexicanos más reconocidos del país, desde hace más de 25 años. Licenciado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México, cursó estudios en la Universidad Iberoamericana y, hasta la década de los años 80, fue profesor de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana.

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