Las solicitudes de información a través de la plataforma INFOMEX, del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), nos permiten acceder a una vasta base de datos gubernamental que permite refutar discursos o incluso revelar cifras muy precisas que las instituciones no difunden en medios de comunicación para evitar la crítica o el simple conocimiento público.
No obstante, hay una especie de periodismo bananero que teniendo la posibilidad de preguntar (como lo ha hecho etcétera) cuántas averiguaciones previas hay en contra de periodistas por vínculos con el narcotráfico, prefiere preguntar algo de evidente inutilidad pública: cuántos y cuáles son los regalos que ha recibido el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, durante su mandato.

La información sería de alguna importancia si esto revelara obsequios ostentosos, incluso que estén fuera de la ley (el mandatario mexicano sólo puede recibir regalos que no excedan los 730 pesos). Pero en el caso de Peña Nieto, esto no es así, y aunque sólo ha recibido viandas como gomitas, mangos, aguacates, tequila, o libros y figuras de la Virgen María, Animal Político encontró alguna utilidad a esta información.
De los mil 288 regalos, el portal noticioso resaltó que el presidente recibió una caja de mangos del gobernador de Veracruz, Javier Duarte, o un libro de Haruki Murakami cortesía de Constancio Carrazco Daza, presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Datos como que el gobernador veracruzano fue uno de los que más obsequios le dio son totalmente irrelevantes, a menos que el reportero de la nota, Arturo Ascención, considere que los regalos fueron el motivo principal por el cual el presidente Peña Nieto respaldó a Duarte cuando parecía inminente un juicio político en contra del mandatario estatal.
La publicación de la nota se da, además, durante la semana que el equipo de “El Sabueso” (área de Animal Político especializada en revisar la veracidad de los discursos de los políticos) se dedicó a revisar la Cuenta Pública federal 2015 sin que sus conclusiones tuvieran un impacto real en la agenda o en los medios de comunicación (salvo alguna mención en una columna de El Universal).
Y es que desde que Dulce Ramos dejó el puesto de editora ejecutiva del portal para incorporarse al equipo de The New York Times en español, se nota una baja en la calidad informativa de Animal Político que se puede apreciar desde notas intrascendentes como la de los regalos del presidente hasta errores (que les generan varios clicks y retuits) como cuando afirmaron que Eruviel Ávila recibió un premio del gobierno del Estado de México, cuando éste nunca lo aceptó.
Asimismo, el especial que durante dos semanas fue prioridad para el portal (#LaViolenciaNoEsNormal) parece haber pasado a segundo plano una vez que pasó la euforia por la marcha #VivasNosQueremos, realizada en la Ciudad de México, el pasado 24 de abril.
