En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, el presidente de México arremete contra medios de comunicación que, según, son una “fábrica de mentiras y de manipulación“. Lo dice desde el espacio donde hace propaganda y marca la línea a sus voceros.
Desde el primer día de su administración López Obrador ha dejado claro que el único periodismo que acepta es el que le rinde pleitesia. Cualquier otro que ejerza la crítica forma parte de un complot conservador, según su narrativa.
La realidad, sin embargo, es más fuerte que la propaganda. Por eso él gobierno agrede a la prensa (y premia con cantidades multimillonarias a quienes lo adulan -ahí esta La Jornada que, al terminar el año, habrá recibido mil millones de pesos por concepto de publicidad).

Esa tercera realidad, reitero, (que muchos políticos opositores tampoco expanden por miedo a que su estela de corrupción sea develada por el gobierno). Esa realidad que retrata a los hijos del presidente como nuevos ricos y, en la información más reciente, a uno como jefe de la pandilla que ha hecho negocios millonarios de los restos de lo que habría sido el aeropuerto de Texcoco. Ahí están contratos, fotografías, reportes e incluso informes oficiales difundidos por Carlos Loret ¿Y qué hace el gobierno? Difamarlo (a veces con la complacencia de amplios sectores opositores que silencian por mezquindad y miedo).
Mientras hoy el presidente fustiga a la prensa, Animal Político difunde, con datos oficiales, repito, datos oficiales, que el gobierno dejó de gastar 40 mil millones de pesos en salud en el primer trimestre de este año.
Ese es el reporte de la Secretaría de Hacienda, remarco, no es una confabulación neoliberal fraguada por el imperialismo yanqui, Felipe Calderón o Claudio X. González. El gobierno dejó de gastar en un país donde faltan instalaciones, insumos y recursos humanos para la salud. Donde faltan medicamentos, vacunas y aparatos médicos.
Dice AMLO que los medios que le cuestionan eso son una “fábrica de mentiras”. ¿Imaginan ustedes al presidente aceptando un solo reporte de los medios que desenmascare la corrupción reinante? De ninguna manera. Su estrategia es calumniar, encarar al emisor de las noticias y generar un estigma donde se pone en riesgo no sólo su libertad sino su vida.
Porque el presidente no es cualquier ciudadano que critica a los medios. Es el hombre cobarde que, amparado en el poder que detenta, los inquiere y calumnia.
No obstante, lo central es que, aún con su propio aparato de medios más aquellos a los que tiene sometidos, el presidente no puede ocultar su ineptitud y su talante autoritario. Mientras, también hay medios y periodistas que no pedimos permiso para ejercer nuestra libertad de informar y opinar.

