El PRI y el Fiscal: pero qué necedad

Es una bala perdida, o sus jefes perdieron esa cualidad básica en política que es leer la realidad. Sólo así se entiende que el priista secretario de la Comisión de Puntos Constitucionales en San Lázaro insista en que el PRI defiende los derechos de Raúl Cervantes para buscar la Fiscalía.

Por supuesto que el actual Procurador tiene esos derechos y la preparación para ser Fiscal: como senador fue el artífice de las reformas a la Nueva Fiscalía General y al Sistema Nacional Anticorrupción; desde la PGR juega un papel histórico en la implementación del Nuevo Sistema de Justicia Penal.

Pero sus posibilidades de serlo son nulas, después de que el dirigente nacional panista, Ricardo Anaya, secuestró la Cámara de Diputados y la liberó hasta que el PRI ofreció presentar en San Lázaro una iniciativa para eliminar el “pase automático”.

Sí, fue teatro de Anaya y del PRI, porque Anaya había votado por el “pase automático” en 2014, cuando era un escudero del PRI; y la iniciativa que prometió el PRI es la misma que ya tiene en el Senado, a petición del Presidente, desde noviembre de 2016.

Pero fue un teatro que propició que, en la percepción, fuera observado como un triunfo político de Anaya sobre el PRI, aunque para Anaya resultó mucho más: desvió la atención que había sobre sus cuentas bancarias y de su familia, con 300 nuevos millones de pesos, según El Universal.

Así que el asunto del Fiscal no saldrá: el gobierno entrante en 2018 tendrá, igual que éste, una PGR. La discusión legislativa de la nueva Fiscalía seguirá entrampada. Puede que transite en San Lázaro, pero se estancará en el Senado. ¿Por qué? Porque en el Senado la coincidencia mayoritaria está en que lo prioritario no es el nombre del nuevo Fiscal, sino en definir qué tipo de Fiscalía necesita México. Es sencillo: primero la Fiscalía y después el hombre o la mujer.

Y no transitará porque continuar con el tema del Fiscal sería hacer la campaña presidencial de Anaya, a quien jamás le ha interesado el tema del Fiscal. Por favor: Anaya fue un furibundo impulsor del “pase automático”, cuando durante el Pacto por México aprobó todo lo que ordenó Los Pinos.

No, no es el Fiscal, nunca lo fue: es la campaña de Anaya, campaña que ganó mucho con el plantón en San Lázaro, porque Anaya agarró al PRI y a Los Pinos sin una posición definida sobre la Fiscalía, aun cuando tenían en la mano la iniciativa del Presidente para retirar el pase automático.

Pero el PRI se reagrupó y reflotarán los dineros de Anaya. ¿Por qué entonces la necedad del Fiscal? O, más bien…

Pero qué necesidad.


Este artículo fue publicado en La Razón el 15 de septiembre de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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