Un puñado de maestros de la CNTE en pie de lucha contra la reforma educativa nos recetó a los megalopolitanos, con o sin auto, una “calentadita”, un rudo aviso público sobre el alcance de su intransigencia y belicosidad. Veinte bloqueos viales y 252 escuelas cerradas hicieron de ayer un día para el olvido en la CDMX.
Si la fuerza pública no va a los bloqueos, que éstos vengan a la capital a provocar y a desafiar. Si la autoridad federal no ha decidido cuándo se agota el tiempo, ayer docentes y rémoras activistas se plantaron en avenidas y calles de la CDMX para constatar que si bien el tiempo es infinito y por definición, no se agota, ¿la paciencia oficial y social sí?
La mezcla de competencias entre gobiernos local y federal es territorio dominado por los marchantes magisteriales, asunto federal con afectación local, mesa de diálogo en Gobernación agendada para el próximo lunes con estrangulamiento vial ayer.
Juego perverso y peligroso. El mal humor social se contagia, la ira también.
Los megalopolitanos no andamos de muy buenas que digamos, tres meses de contingencia ambiental, una nueva norma emergente ambiental que nace herida de credibilidad y confianza, la Profepa clausura nuevas líneas de verificación por chafas y transas, el aumento a gasolinas y energía eléctrica, no es la mejor bienvenida a la temporada de lluvias, tráfico y encharcamientos.
Sobre mojado llueve y a la hoguera ciudadana le arriman más leña que, por mojada que esté, con combustible social prende. En Oaxaca, Michoacán y Guerrero se tiene registro de muertes a consecuencia de bloqueos magisteriales, ambulancias que no llegaron a tiempo ante la indolencia de los que deciden quiénes y cuándo pasamos, quiénes y cuándo llegamos, quiénes y cuándo vivimos.
También hay noticias sobre personas que desquiciadas por los atropellos de Fuenteovejuna terminan por arrollar a una escolta de preescolares, a un campamento legítimo sobre Paseo de la Reforma.
Si el diálogo político debe ser infinito como el tiempo mismo, la paciencia de autoridades y de ciudadanos no lo es.
A los que mandaron a extraordinario. Es a los legisladores que reprobaron, Herramientas Legislativas Anticorrupción I. A la respuesta del Ejecutivo al clamor social para acotar la corrupción rampante y sonante, la #3de3 original y su interpretación presidencial, diputados y senadores la convirtieron en una ley vendetta, una ofensiva a la IP, una ofensa para la sociedad.
A extraordinario tuvieron que ir los legisladores porque el Presidente vetó ese bodrio legislativo y no perder más votos en 2018. Como los estudiantes que no se aplican cuando deben.
Enmendaron lo que aprobaron, “de reversa, papá”, citando a los feos clásicos modernos. Corrección de plana a título de terceros, otro episodio que retrata de cuerpo entero a nuestros, no en balde, desprestigiados representantes populares.
Este artículo fue publicado en La Razón el 6 de julio de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
