Con datos del Sistema Nacional de Información Estadística Educativa en el Estado de México hay 238 mil maestros trabajando en 22 mil 640 escuelas del sector educativo integral, público y privado.
El domingo se deberán instalar 18 mil 605 casillas en los 125 municipios mexiquenses; para que los partidos que compiten tengan al menos un representante por casilla, se necesitan más de 93 mil personas, y hoy ese punto motiva quejas y preocupación.
Sin considerar a quienes trabajan en escuelas privadas, en el Estado de México hay 184 mil maestros, el doble del número necesario para estar en todas las casillas el próximo domingo.
Cuando los funcionarios ciudadanos de casilla no se presentan para su instalación, los primeros votantes formados (maestros muchas veces) los reemplazan; así, los plomeros electorales incrustan adeptos en múltiples posiciones claves, de este modo, se pueden definir competencias reñidas, hasta por medio punto porcentual.
El tema que molestó hasta el exabrupto a López Obrador, vincular a su partido, a su candidata y a él mismo, con la maestra Elba Esther Gordillo y sus tentáculos con las bases del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el más grande de América Latina, tiene explicaciones.
Cuando Humberto Moreira presidió el PRI durante la nominación del entonces gobernador Enrique Peña Nieto como candidato a la presidencia, el profesor, líder del SNTE en Coahuila, explicó en una cena privada cuál era el verdadero valor electoral de las alianzas fácticas con la todavía poderosa Elba Esther Gordillo y sus maestros. Incluido por supuesto, el mismo consagrado bailador del chuntaro style, hoy repudiado, al igual que su mentora, del PRI.
El conjunto de la Reforma Educativa, los censos nacionales y los descabezamientos sindicales ha logrado precisar cuántos maestros hay en México, dónde están y qué hace cada uno; existen 2 millones 66 mil docentes en todo el país.
El peso estratégico de los maestros, del SNTE, no estriba en ese importante número de potenciales sufragios.
Aquello es imposible de direccionar, el voto libre y secreto es real en el gremio docente, por tanto, su importancia radica en la cobertura que con los maestros afines por conveniencia laboral se puede alcanzar, la casilla más remota, la más recóndita de cualquier geografía.
Sume el alto número de casillas que se establecen precisamente en escuelas cuyas llaves y cerrojos son de los mismos maestros.
Esa protección microscópica de docentes alineados a ciertas directrices sindicales permite realizar la operación quirúrgica de votos, votantes y escrutinios.
Humberto Moreira decía que justamente a AMLO eso lo aniquiló en 2006, se lo advirtieron y no escuchó, así fue y así le fue.
Contar con el apoyo discreto de una líder, por disminuida que esté, conocedora como nadie de estos esquemas, cuando al personaje la anima más la sed de venganza que cualquier futuro, nos hace comprender el porqué de los enojos y berrinches.
Este artículo fue publicado en La Razón el 1 de junio de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
