Un gobierno bajo sospecha, una administración acusada de espiar a periodistas y actores sociales. Un equipo que ya sabe, debería al menos, lo que un escándalo como la casa blanca y una tragedia como Ayotzinapa le costaron, le cuestan.
El nuevo alboroto viene del Citizen Lab canadiense, se amplificó en el sonoro The New York Times, pasando antes por el capítulo México de Artículo 19 y varios actores relevantes de medios de comunicación y activistas nacionales.
El gobierno espía. Acorde a tiempos modernos, compró al israelita NSO Group un malware nada secreto ahora, Pegasus, con el cual pinchar teléfonos es cosa del pasado.
Lo de hoy es manipular las propias cámaras y micrófonos de tantos modernos adminículos para que el ojo del Big Brother sea de párvulos. Todo se ve, escucha y sabe. Ésa es la nota del NYT. Y es un escándalo.
No hay pruebas ni hechos demostrados. Lo que existe y se confirma es una fe histórica inmensa, documentada, para que el escándalo del espionaje sea verosímil. Suficiente. Y como tal, ¿la PGR se va a investigar a sí misma, a Gobernación, a la Sedena?
Lo que la Fiscalía de la PGR especializada en agravios a periodistas y medios de comunicación resuelva, correrá la misma suerte que el informe de Virgilio Andrade al frente de la Secretaría de la Función Pública absolviendo al Presidente Peña Nieto.
Un escándalo que necesita más que una investigación de oficio. Un procurador que no puede darse el lujo de sucumbir con verdades históricas ni exoneraciones jerárquicas. Un nuevo escándalo que amerita reflejos, mostrar que tropezando ¿aprenden?
El campo en el TLC se mueve. México, Estados Unidos y Canadá, a través de sus ministros de agricultura, convinieron que el TLCAN ha sido benéfico para los sectores agrícolas de los tres países y, por tanto, durante la revisión integral del acuerdo comercial, que podrá comenzar el 16 de agosto, los mercados de la región permanecerán abiertos y transparentes.
El titular de Sagarpa, José Calzada, fue a Georgia en Estados Unidos a encontrarse con sus homólogos de Canadá, Lawrence MacAulay, y el anfitrión, Sonny Perdue, por primera vez desde que el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca pusiera bajo la lupa el tratado que alcanza hoy 85 mil mdd en intercambios.
En declaración conjunta resaltaron: “Nuestros países están conectados no sólo geográficamente, sino también por una profunda integración del sector agroalimentario. Nuestra relación comercial es vital para la economía y la población de nuestros países. Estamos trabajando para apoyar y crear empleos en las tres naciones”.
Desde 1994, México, Estados Unidos y Canadá han colaborado activamente para salvaguardar la salud animal y vegetal, inocuidad y sanidad, llevar a cabo investigaciones conjuntas y compartir las mejores prácticas integrales. Buen punto se anota Pepe Calzada en tiempos de auscultaciones por doquier.
Este artículo fue publicado en La Razón el 22 de junio de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
