F1, resultó negocio

Crear el 21 Gran Premio de Fórmula Uno en México fue negocio. Ha sido una apuesta fuerte del gobierno federal y capitalino, que van de la mano con CIE. Durante los próximos cinco años el gobierno federal estará invirtiendo 213.2 millones de dólares, el capitalino15.3 millones de dólares, y CIE otros 72 millones de dólares. En total, 300 millones de dólares para mantener Fórmula Uno en México por cinco años.

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Suena caro y un deporte poco popular, pero sinceramente está resultando un buen negocio para todos (nadie pierde) y, además, un foco de promoción en favor de nuestro país.


Curiosamente, el mismo expresidente Calderón, al asistir a F1, lo dijo: es una buena promoción para el país.


F1 CON 500 MILLONES DE TELEVIDENTES


Tan sólo ayer fueron más de 500 millones de televidentes los que vieron el Gran Premio de México. Si se quería ganar en imagen y derrama turística para el país, desde luego se obtuvo.


No siempre es así. Cuando Grecia organizó los Juegos Olímpicos, si bien obtuvo la atracción mundial, le salió carísimo: vino la peor crisis de deuda de Grecia, al grado de empujarlos casi a la salida del euro. O está el caso de Brasil, que al construir tantos estadios e infraestructura para el Mundial de Futbol también le resultó caro y ni siquiera obtuvo una buena imagen para su economía, traduciéndose en descontentos de la clase media.


El Gran Premio de México de F1 no fue el caso. Con mucho menos inversión que una Olimpiada y Mundial de Futbol se atrajeron las miradas de todo el mundo, aunque claro, habrá quien critique esta cuestión por ser un deporte menos popular que el futbol y, desde luego, menos popular que todos los deportes de las Olimpiadas.


Sin embargo, en términos de imagen, promoción y derrama turística F1 vale la pena.


Enrique de la Madrid, secretario de Turismo, ha recalcado que el evento dejará una derrama de dos mil millones de dólares en cinco años, lo cual es mucho mayor a la inversión total, de alrededor de 300 millones de dólares.


SOBERÓN Y ECCLESTONE, EL ACUERDO MEXICANO


Sin duda Alejandro Soberón, presidente de CIE, sabe negociar: lograr un acuerdo medianamente equitativo en patrocinios con Bernie Ecclestone, dueño de los derechos de Fórmula Uno, es difícil.


Si no me creen, pregúntenle a los gobiernos de Malasia, Singapur o Bahréin, que les ha salido carísimo traer el máximo circuito.


Aquí Soberón pudo negociar los derechos de patrocinios del paddock (zona cerca de la pista), invitados VIP y poner varios patrocinadores regionales, independientes a los que ya trae F1.


A Fórmula Uno lo que más le interesa es quedarse con los derechos de transmisión de televisión y la publicidad visible.


Desde luego a CIE le fue muy bien. CIE ha comentado a inversionistas y prensa que obtendrá 60% de toda su utilidad de operación anual con Fórmula Uno. No sólo se vendieron 100% de los boletos, sino que entraron varios patrocinadores.


SANTANDER-FERRARI; BANAMEX-CHECO


Los bancos estuvieron sumamente activos en el patrocinio. Santander, presidido porMarcos Martínez, de por sí es patrocinador de Ferrari, pero aquí entró de lleno: creó una zona especial, y se llevó alrededor de 8% del boletaje (las encuestas de Santander dicen que se le relaciona con Ferrari, con lo cual gana en imagen y, curiosamente, tienen el mismo color insignia).


Banamex fue el otro banco que tuvo fuerte participación. Banamex, presidido porErnesto Torres Cantú, salió en la preventa de boletos con F1 y, desde luego, tuvo presencia en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Y patrocina al piloto mexicanoCheco Pérez.


ESCUDERÍA TELMEX, LA APUESTA


En patrocinios no se puede dejar de lado a América Móvil. La apuesta de Carlos Slim Domit (hijo de Carlos Slim Helú) es crear una escudería semilla de pilotos, comoCheco Pérez (Force India) y Esteban Gutiérrez (Ferrari).


Pero junto con Claro es uno de los patrocinadores globales de Fórmula Uno y Telmex patrocina directamente el automóvil de Checo Pérez en Force India. F1 les resultó a los patrocinadores.



Este artículo fue publicado en Excélsior el 02 de Noviembre de 2015, agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página

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