FAD, antídoto contra el virus de la polarización de AMLO

¿Los mexicanos somos de izquierda, derecha, centro, social-demócratas o guadalupanos? Un colectivo nacional no se etiqueta, las disputas democráticas apelan a definiciones, pero no se ciñen a ideologías para decidir su futuro.


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El PRD afín al Jefe de Gobierno de la CDMX impulsa la confección de un Frente Amplio Democrático (FAD), para ciudadanizar un proyecto social, incluyente y progresista, una alternativa atractiva para las elecciones de 2018, no sólo una alianza electoral, un proyecto de gobierno de coaliciones.


La iniciativa de Mancera y Barrales tuvo apoyo de 16 de los 21 votos en el Comité Ejecutivo Nacional perredista. Se oponen las tribus de René Bejarano, Dolores Padierna y Carlos Sotelo. Demandan congruencia ideológica de izquierda, preceptos fundacionales de un PRD en extinción.


Para Padierna, Bejarano, Sotelo y compañía, el PRD de hace 25 años es el futuro, apuestan contra cualquier alianza con “la derecha” que en 2006 les “robó” la Presidencia, añoran la verticalidad sin ideología de López Obrador. Pero prefieren ser tribu amarilla huérfana que solovinos de Morena.


Apostar por la doctrina política como proponen los opositores al FAD, en un México harto de sus claques políticas, repelente al choro ideológico y ávido de resultados y empatía social de sus gobernantes, es un contrasentido.


Las sociedades en el mundo están accediendo al poder político desde frentes amplios de ciudadanos independientes. Los principios que animan el plan de Miguel Ángel Mancera.


Incluir al PAN dentro de esas posibles alianzas tiene fondo, aliento largo que mira en el mapa escenarios y alternativas posibles, Morena, el PRI o el resto.


El planteamiento del FAD encontrará eco en el PAN de Ricardo Anaya, tiene probabilidades de éxito y por eso, tan pronto como ayer, el dueño de Morena salió a descalificarlo, a decir que es una reedición del Pacto por México, la asociación de la mafia del poder, etcétera.


López Obrador apuesta a la división, al resentimiento social, a la polarización entre buenos y malos, oligarcas y jodidos, resortes primarios, no por eso menos efectivos, del liderazgo de masas.


La construcción de agenda, programa y propuesta, antes que un candidato, ayuda para que el FAD sea un antídoto contra la polarización social que provoca, consciente y consistentemente, López Obrador.


Con el FAD no se acaban las probabilidades de triunfo de Morena ni del PRI, o del PAN por separado, no garantiza nada para Mancera o Zepeda, pero de que pone en la mesa el tema más importante de las próximas campañas, lo pone.


“El Error: ficción, miedo, debacle”


Segundo episodio de la trilogía documental de TV Azteca, se presentó el pasado fin de semana, sobre la crisis económica que golpeó a México en diciembre de 1994.


Testimonios inéditos, crónica que abre un expediente social que merece ser conocido por nuevas generaciones. Recupérelo a través de plataformas digitales y aplicaciones gratuitas, vale mucho la pena.



Este artículo fue publicado en La Razón el 27 de junio de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.

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