El fanatismo “feminista” y la agresión contra Jenaro Villamil

No. Yo no soy culpable de la muerte de Mara ni de ninguna otra mujer que ha muerto por la inseguridad en el país. No lo soy porque decir lo contrario es ser un demagogo como los que abundan para buscar el aplauso fácil. No lo soy ni acepto que nadie más lo sea como desplante porque la proclama no ayuda para comprender ese problema complejo.

Cuando legiones de la política correcta dicen que todos somos culpables eso significa entonces que no hay responsables, se exime al asesino. Decir “yo también soy responsable de la muerte de Mara porque…” implica diluir las responsabilidades y pisotear la inteligencia al asumir que todos le estamos quitando la vida a las mujeres. Gritar que en México están matando a sus mujeres, así nada más, es omitir que también mueren miles de hombres al año, y que las causas son múltiples. Tener un discurso único que excluye a los demás dizque en favor de las mujeres, es convertirse en una grosera marioneta del fanatismo. Payasos.

ALBERTO ROA / CUARTOSCUROFOTO: ALBERTO ROA / CUARTOSCURO

No, yo no soy culpable de la muerte de las mujeres ni de aquellas que matan por ser mujeres ni de a los homosexuales que matan por ser eso precisamente, homosexuales. Yo no soy culpable porque no me fundo con ningún discurso de odio como el del feminismo más primitivo, soy alguien que contribuye con su granito de arena por hacer prevalecer la óptica de género sin que ello signifique hembrismo, defiende la libre manifestación de las preferencias sexuales y, entre otros temas más, promuevo la legalización de la prostitución entre hombres y mujeres. Yo no soy culpable de ninguna muerte de nadie. No busco el aplauso fácil ni acepto que alguien en el nombre de ningún tipo de superioridad moral diga que todos somos machos y que, como tales, todos somos responsables de un feminicidio. No voy a perder frente a las legiones que promulgan la exclusión como forma de liberarse de nadie, su discurso huele a rancio.

Soy parte de una sociedad compleja y plural y no admito el pensamiento único ni el dictado de nadie, ni porque estén muy enojadas o como dicen, con rabia, ni porque crean que ellas solas sean la solución de un problema que nos compete a todos. La vacuna para la rabia es la tolerancia, el pensamiento inteligente y la convicción de construir con los otros. No soy culpable porque exijo que el Estado acometa sus funciones de seguridad para que ella y él, heterosexual o gay, anden en las calles a la hora que sea sin ser lastimados. Ni madres entonces, o si se quiere, ni padres entonces, yo no soy culpable de la muerte de Mara ni me someto a ningún discurso de odio.

*Después de escribir esto me entero de que un puñado de fanáticas agredió a Jenaro Villamil durante la manifestación en la Ciudad de México. Mis diferencias con Jenaro son abismales pero independientemente de eso le expreso mi solidaridad y reitero mi rechazo a la violencia de ese grupo de personas.

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