Finlandia, planes de contingencia y manejo de crisis

Si bien México ha logrado acumular una importante experiencia en materia de protección civil de cara a fenómenos naturales devastadores, en particular terremotos, huracanes y fenómenos hidrometeorológicos, la preparación en caso de una crisis originada por acciones militares, ataques o situaciones de violencia extrema no parece tan desarrollada. Por hablar sólo de una situación crítica, no se debería olvidar que México es vecino de una súper potencia nuclear, lo cual expone al país no sólo a las represalias que con armas nucleares podrían apuntar desde otras latitudes a su poderoso vecino del norte, sino incluso ante el caso de accidentes en las instalaciones que albergan o armas nucleares, o bien centrales nucleares con fines pacíficos en la Unión Americana. Las posibilidades de afectaciones de diverso tipo son reales.

Una mirada al caso de Finlandia, país que según los estudios más recientes cuenta con el mejor sistema educativo del mundo, es, por demás interesante. Los finlandeses, quienes, al igual que México -frente a Estados Unidos-, perdieron una parte de su territorio a manos de Rusia en la Segunda Guerra Mundial, consideran que la invasión de Moscú contra Ucrania desde febrero de 2022, eleva la posibilidad de que el país escandinavo sea blanco de represalias, en particular debido a que Helsinki comparte una frontera común de más de 1 300 kilómetros con los rusos, sin dejar de lado la reciente adhesión del gélido territorio a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el consenso que actualmente se está produciendo en ese país para albergar armas nucleares de Estados Unidos en su territorio como medida disuasiva. La lógica marcaría que Finlandia ha dado los pasos necesarios para enojar a Rusia. Pero del lado de Moscú no hay garantías negativas de seguridad de que no atentará contra la soberanía ni la independencia de su vecino. Así que a los finlandeses no les queda más que prepararse para el peor de los escenarios.

Por todo ello, la población finlandesa ha dispuesto planes de contingencia, por ejemplo, para garantizar el abasto de insumos básicos como los alimentos, lo que ha puesto en el centro de la planeación a los supermercados. La inversión en seguridad tiene mucho tiempo de estar en marcha en todo el país. Finlandia, al igual que sus vecinos nórdicos como Suecia, Dinamarca y Noruega, cuentan con una estrategia de defensa total. De los cuatro, tres, salvo Suecia, vivieron los horrores de la Segunda Guerra Mundial, siendo invadidos por Alemania, además de que, en el caso finlandés, como se explicaba, la Unión Soviética recorrió fronteras a costa de su vecino. Recientemente varios medios de información revelaron que Dinamarca cuenta con una estrategia de defensa de Groenlandia ante la eventualidad de acciones militares perpetradas por Estados Unidos. En este sentido, los países nórdicos no parecen dispuestos a permitir que las grandes potencias pasen por encima de ellos. Ello explicaría por qué, además de Finlandia, Suecia también se unió a la OTAN, por las mismas razones que esgrime Helsinki.

También existe la preocupación por posibles ciberataques a la infraestructura crítica de Finlandia. Rusia posee una robusta estructura para desarrollar ciberataques y, como se ha visto, ha dejado a Ucrania sin electricidad en los peores momentos, por ejemplo, en invierno, donde las gélidas temperaturas amenazan a sus habitantes. Los cables submarinos que hacen posible las ciber comunicaciones son vulnerables a acciones de parte de Rusia, como lo muestra lo sucedido en Estonia en 2007 y en Georgia en 2008 donde Moscú literalmente cortó los cables submarinos, dejando a ambos países aislados del mundo. Con estas fatídicas experiencias en mente, las autoridades de Finlandia no sólo se buscan evitar el desabasto de productos esenciales, sino prevenir que posibles ciberataques paralicen al país, su funcionamiento y su sistema financiero. Desafortunadamente Finlandia ha sido blanco de algunos ciberataques, que, si bien no han sido tan disruptivos como los de Estonia, Georgia y ahora Ucrania, si han logrado mermar sus sistemas de comunicación -además de haber cortado cables- y estas acciones se encuentran bajo investigación.

El año pasado, el gobierno finlandés dio a conocer La estrategia de seguridad para la sociedad, donde esboza la amplia política de seguridad del país y la respuesta ante las amenazas que se presenten. La protección del abastecimiento de agua es otra consideración prioritaria. También la navegación en la zona de buques “sombra” petroleros de Rusia, que contravienen las sanciones occidentales, es un problema que los finlandeses buscan atajar.

A pesar de ser un país pequeño con 5. 6 millones de habitantes, Finlandia conduce periódicamente ejercicios militares tanto de manera individual como con tropas de países como las de Estados Unidos, Suecia y el Reino Unido. Especialmente en la zona de Laponia, donde se encuentra la frontera con Rusia, se desarrollan maniobras de preparación en condiciones climáticas extremas incluyendo ejercicios con artillería, y operaciones multinacionales en tierra.

No sólo eso: Finlandia ha construido refugios para alojar a 600 mil de sus ciudadanos tan sólo en Helsinki, pero hay muchos más en todo el país. Estos refugios fueron creados para proteger al país de posibles ataques nucleares, y cuentan con baños, camas, reservas de agua, y un largo etcétera. La población sabe que requiere contar en todo momento con el equivalente a la “mochila de vida” donde guarde productos perecederos, botellas de agua, medicamentos, etcétera y es muy consciente al respecto. Incluso en los hogares se guarda gasolina y otros implementos en caso de necesidad cuando se ordene a los finlandeses resguardarse en los refugios.

Muchos miran estas acciones de parte de Finlandia como exageradas e incluso, innecesarias. Se argumenta que Rusia no atacará a los finlandeses porque su país no tiene el valor sentimental –como tampoco económico ni político– de Ucrania. Pero la preparación ante eventuales crisis es el mejor antídoto para movilizar a la población en caso necesario. Como es sabido, más vale prevenir que lamentar.

Por supuesto organizar a un país de 5. 6 millones de habitantes como Finlandia parece relativamente sencillo frente a una nación de más de 130 millones de mexicanos, donde, además, las desigualdades, la pésima distribución de la riqueza, la polarización social, las secuelas del autoritarismo, la corrupción, la delincuencia organizada y demás, constituyen obstáculos estructurales para un posicionamiento no sólo ante flagelos internos, sino de cara a situaciones dramáticas que se producen en el mundo y que invariablemente impactan a México.

Finlandia es un país con bajos índices de percepción de la corrupción –ocupa el segundo lugar con el índice más bajo, sólo superada por Dinamarca– en tanto México está en la 141ª posición entre 182 países. Finlandia tiene un índice de desarrollo humano muy alto –está en el 12° puesto– frente a México cuyo índice es únicamente alto y ocupa el escaño 81 en una lista de 193 países. La apuesta por la educación, el bienestar social y sin descuidar la protección de la soberanía y la disuasión de posibles enemigos externos como Rusia, hacen de Finlandia un ejemplo respecto a la importancia de contar con planes de contingencia y manejo de crisis correctamente estructurados. En México el lenguaje es distinto pero apela a lo mismo: en tiempos de abundancia hay que prepararse para la época de las vacas flacas.

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