El infame Hugo López-Gatell, apodado por la vox populi el “Doctor Muerte” y comparado por muchos usuarios de redes sociales con el siniestro Doctor Mengele, anda en busca de reflectores y de relanzar su otrora rutilante carrera política.
A pesar de que la 4T le regaló total impunidad por sus atroces crímenes contra la población mexicana, lo convirtió en un paria, en un apestado. Algo que su megalomanía no puede soportar. Debería conformarse con no estar en la cárcel, pero no. Ha estado buscando espacios en los medios salir del exilio político al que lo condenó la presidenta Claudia Sheinbaum.
Tan solo este mes de abril el encargado de la gestión de la pandemia durante el gobierno pasado logró que le dieran espacio en tres medios afines a la 4T, en donde le permitieron hacerse el experto en nutrición y combate a la comida chatarra y de paso, hacerle al comediante. Esto último, al participar el 6 de abril en un sketch en ese bodrio llamado “Operación Mamut”.
Sus otras dos apariciones fueron en un programa llamado “La Noticiera” en el canal de la revista “El Chamuco” y en “Café y Noticias”, del canal de Sin Embargo. En estas dos entrevistas cargó contra las torpes decisiones del actual titular de la SEP, Mario Delgado, en materia de la alimentación en las escuelas.
Como impulsor de la imposición en México de los famosos “tres sellos” en alimentos procesados, Gatell se dijo “ya me vi” y determinó usar a Delgado (un total corrupto e impresentable, claro está) como palanca para asomar las orejas y que Sheinbaum piense en él. Qué patético.
Así, el 11 y el 15 de abril, declaró que era preocupante e incorrecto que Delgado hubiera invitado a colaborar a empresarios de la comida chatarra en la estrategia “Vida Saludable”, estrategia que ha prohibido vender botanas en las escuelas. Incluso se atrevió a decir que con estos acercamientos con empresas como Coca-Cola y Bimbo, Mario Delgado se portaba como funcionario de Calderón o Peña Nieto.
En su participación en “Operación Mamut”, el 8 de abril, Gatell “actuó” en un sketch en donde fingió resucitar a Fernando Rivera Calderón mientras a su alrededor reían Jairo Calixto Albarrán y Nora Huerta, la actriz que se disfraza de AMLO para hacer propaganda oficialista. Todos lanzaron grandes carcajadas. El video circuló en redes sociales y fue inevitable que cientos de personas resucitaran, pero el apodo infausto: “Doctor Muerte”.
Las agresiones lanzadas en contra de Mario Delgado no le valieron ni un comentario despectivo, ni un tuit, ni un meme de parte del gobierno. Sheinbaum no mencionó el asunto en la mañanera. Como si no existiera. Silencio y total indiferencia.
A diferencia de otros funcionarios influyentes durante el pasado sexenio, a Gatell no le tocó en este “segundo piso” ni siquiera un cargo oscuro y menor. Vamos, le fue peor que al mismísimo Cuitláhuac García, que de ser gobernador de Veracruz fue arrinconado en la dirección del Centro Nacional de Control del Gas NAtural (Cenagas) un cargo sin ninguna relevancia política y desde el cual es imposible que pueda proyectarse para contender por la presidencia en 2030.
A Gatell ni eso. No es que haya quedado desempleado, ya que el doctor y autoproclamado experto en epidemiología volvió a ejercer la medicina en el Instituto de Nutrición Salvador Zubirán y según ha dicho,también la docencia. Ello, luego de haber sido la estrella en ascenso más brillante del gabinete de AMLO durante los crueles años de la pandemia.
Ustedes recordarán la infinita cursilería de quienes lo llamaban “el zar antiCovid” o incluso, “el rockstar de la 4T”. Cómo sus “vespertinas” compitieron por el rating contra el propio presidente y cómo se convirtió en el secretario de Salud de facto, borrando por completo al inútil Jorge Alcocer Varela.
La infinita ineptitud y crueldad de Gatell hicieron que México se situara en los cinco peores países del mundo en la gestión de la pandemia y paralelamente, en los cinco países con más muertes del mundo. A la fecha, seguimos sin tener cifras consolidadas de todos los muertos, pero cálculos muy serios realizados por especialistas e instituciones de otros países apuntan a los 700 mil o incluso 800 mil muertos. El 20 de agosto de 2020, Gatell dijo que en el escenario más catástrófico posible, México tendría un máximo de 60 mil decesos. Fueron más de diez veces esa cifra.
En ese periodo diversas filtraciones a la prensa dieron cuenta de los choques entre Sheinbaum y Gatell. A puertas cerradas Sheinbaum le reclamaba a este individuo que le mintiera a AMLO y que tomara decisiones equivocadas (miren quién habla, pero en fin). La enemistad entre ambos fue irremontable, aunque en público siempre fingieron cortesía y cordialidad.
El narcisismo de López Obrador lo hizo mantener en su cargo a Gatell a pesar de las trágicas muertes y espantosas declaraciones que un día sí y otro también ponían a la 4T bajo metralla mediática. No es que las posturas y declaraciones de AMLO fueran mejores: eran tal para cual, tanto en ineptitud, como en maldad.
Lo que AMLO sí hizo fue paulatinamente quitarle presencia mediática a Gatell. Terminada la pandemia y con otros temas en el debate público, sus apariciones fueron escasas. El 27 de septiembre de 2023 el doctor renunció a su puesto de subsecretario para competir en el proceso interno de Morena en la CDMX. Se creyó que tenía el suficiente arrastre como para ser jefe de gobierno.
Ya para entonces era un completo paria dentro de la 4T y no tuvo absolutamente ninguna oportunidad frente a las aplanadoras morenistas que buscaban colocar a Omar García Harfuch y a Clara Brugada como candidatos oficialistas.
Como es bien sabido, Brugada (apoyada por AMLO) fue la elegida. Harfuch fue llamado por Sheinbaum a la Secretaría de Seguridad Pública. En el último tramo de su sexenio, AMLO le dio un cargo invisible (pero bien pagado) al infame doctor, como supuesto asesor en salud de la presidencia. Duró en ese puesto de marzo a septiembre de 2024. En cuanto Sheinbaum tomó posesión, se le dio la patada.
Ahora, en 2025, Gatell ha dado muestras de estar convencido de tener oportunidad de volver a la arena política y no tuvo mejor idea que criticar la mal estructurada estrategia de salud que es el orgullo de Sheinbaum.
Sin embargo, eso no va a pasar. No solo porque es improbable que Sheinbaum haya olvido sus fuertes desacuerdos, sino porque al criticar a Mario Delgado, lo que en realidad hizo el muy imbécil fue criticar a la propia presidenta
Se dio un balazo en el pie y qué bueno.

