
Entre las efemérides musicales no registro que Glen Miller nació un día como hoy hace sólo 114 años primero porque el único recuerdo que tengo del señor es a mí mismo cuando tenía unos cinco años y mi pequeña humanidad descansaba entre dos sillas juntas mientras mí tía Chuchita le daba duro a la chancla junto con su flamante esposo, el señor Ranulfo, quienes así celebraban la presentación en sociedad de mi prima Irma que a esas horas dormía como un angelito con baba junto a mí; en segundo lugar mister Miller no es lo mío porque aunque a mí me gusta el jazz de la era del swing el estilo se me hace como de gringo bobalicón. Así es que mejor digo que hace 74 años nació Roger Daltrey y pongo algo de The Who para ahí sí, subrayar, que un día como hoy hace 72 años nació el gran baterista Michael Giles, uno de los fundadores de King Crimson, a la que considero una de las tres mejores bandas del rock progresivo en la historia junto a Camel y Génesis (y quizá Yes); ni más ni menos, Giles es el principal arquitecto de In the Court of the Crimson King, les ruego que escuchemos Epitaph y aunque ya sé que las comparaciones son odiosas como baterista de Crimson me gusta más Bill Bruford, como podrán corroborar si escuchan en particular Larks’ Tongues in Aspic
Así ya, con cierto nivel, puede recordarse que hace exactamente 51 años The Beatles grabó “Lucy in the sky with diamonds”, pero no aludo a la asociación que entonces se hizo entre la rola y el LSD porque a mí edad eso me aburre como un niño recostado mientras mis tíos le dan duro al taconazo con la orquesta del Glen Miller y, entonces, nada más anoto que es una canción regular de Lennon incrustada en ese gran disco que es Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Pero el gozo viene al pozo, como cuando lo llevan a uno a fuerza a unos XV años y debe escuchar el discurso del emocionado padre que presenta a su hija Irma envuelta en un tamal color de rosa y florecitas blancas, digo, el gozo viene al pozo porque un día como hoy en 1974, una cosa que se llama Aerosmith publicó el álbum Get Your Wings por lo que, si he de probar de un cáliz amargo, prefiero el que me remite a los recuerdos adolescentes y cito a “Shout it out loud”, es la séptima canción de uno de los mejores discos de Kiss, me refiero a “Destroyer”, aunque acá en casa no la escucho ahora porque de inmediato dormiría mi hijo Mateo.

