Los restos de los jóvenes de los años 60 que aún quedan recuerdan los musicales ye-ye que detonaron los Beatles. Uno de ellos, en español, estuvo a cargo de los Bravos, en especial la canción: “Los chicos con las chicas” que los puso a bailar como quien entona un himno a la libertad. Hubo un filme incluso, donde surgió un emblema de la generación que rompió con las precámbricas admoniciones sexuales. Ella fue Elvira Teresa Eory Sidi, nacida en Teherán el 21 de octubre de 1939 y famosa por su apelativo artístico, Irán Eory.
Más allá del peregrinaje que le significó zarpar a Marruecos para asentarse en España a los 16 años e incluso independientemente del concurso de belleza que ganó en Mónaco, se halla el olfato de la actriz para ser protagonista del jolgorio juvenil de la época. En 1967 ya había grabado más de diez películas en la nación ibérica además de “Los chicos con las chicas”, que hoy sería vista como excluyente de la diversidad sexual. Una de éstas fue “Historia de la frivolidad” donde hace un rico amago de estriptis, lo que hoy sería visto como la exhibición de una mujer cosificada.
Irán Eory llegó a México en 1969, invitada por la escritora Yolanda Vargas Dulché, para filmar la cinta Rubí y su espléndida actuación le abrió las puertas de la televisión y el teatro donde reprodujo una de las obras más aclamadas de los años 30, “Las leandras” que, como sabemos, trata de las peripecias de una muchacha para ocultar a su tío que es vedette. Antes de radicar definitivamente en nuestro país voló a Argentina para rodar Muchacho con el cantante Sandro lo que la catapultó en especial por aquel baile con el que concluye el filme, los ojos de Irán abarcaban al planeta entero, no tengo duda. Pero la fiebre de la liberación sexual se fue marchitando tanto como el candor de los primeros años y la actriz quiso ser vedette entre 1970 y 1971 presentándose en un sitio afamado como “La fuente” pero no tuvo las tablas para ello y probó cantando donde tuvo un éxito regular al acudir otra vez a “Las Leandras” en 1985. Su espacio, sin embargo, estaba reservado para los teledramones como ya se lo había demostrado Mundo de juguete (1974-1977) por lo que al final de su carrera también participó en María la del barrio (1995) y Gotita de amor (1998).
Elvira Teresa Eory Sidi fue el nombre que recibió el diagnóstico médico. A los 61 años le fue detectada la enfermedad de Binswanger que explicaban sus episodios maníacos, distorsiones de juicio y pérdida de la inhibición. Murió dos años después en la ciudad de México, el 10 de marzo de 2002. Yo prefiero recordarla cuando la vi por primera vez, bailando con Sandro, en una de esas historias almibaradas que a todos nos avergüenzan pero que nunca dejamos de recordar.

