La demagogia de los ⿿independientes⿝

La democracia a la mexicana (elecciones, partidos y candidatos-políticos) es el mejor negocio del planeta; financiamiento público a fondo perdido, mercado garantizado que se renueva demográficamente y su consumo, consagrado ni más ni menos que en la mismísima Constitución.


Negocio de ciclos ascendentes y descendentes, no de pérdidas. Este modelo no conoce una bancarrota.


Cuando al elector-cliente los partidos políticos ya no le llenan el ojo, si ser antisistema es cool, si empático es andar de mezclilla, camisa y chaleco casual, si hablar de “los políticos”, como si el jovenaz@ en turno no lo fuese, si decir wey o cualquier licencia anticorrección política acerca posiciones, diluye ideologías y ello la gente lo compra, aplaude y festina, pues al cliente lo que pida.


Como ocurrió en 1977 con la reforma política de Reyes Heroles que sacó del clandestinaje a la izquierda mexicana para dar vía a la “oposición”, hoy la junta directiva del negocio, con el infinito olfato del oficio, sabe que debe ofertar nuevos productos para satisfacer a clientes desencantados, sean millennials, menores o mayores.


Temporada de nuevos “independientes”. Los renacidos, que a través de una conferencia de prensa en instalaciones del Senado (recursos públicos) personajes como Armando Ríos Piter (por ejemplo), Zoé Robledo, Rabindranath Salazar, Mario Delgado, Alejandro Encinas y, próximamente, Fidel Demédecis, anuncian su fuga del PRD, su reinvención, que se han reciclado de la noche a la mañana para (albricias) continuar siendo atractivos productos de consumo democrático.


En general, los partidos políticos están desprestigiados, corrompidos, “dan güeva” le dijo Ríos Piter a José Cárdenas en la radio. Por eso, el Jaguar de Guerrero, que ha trabajado para priistas, panistas y perredistas, se independiza, para hacer viable su propio movimiento, a ver si en una de ésas, hasta su propio partido.


Mientras tanto, sigue cobrando más de 250 mil pesos cada mes y disponiendo de recursos del Senado (públicos) para encontrar nuevos derroteros. Mejor negocio, imposible.


Más autónomos de los partidos, aunque no se hagan la misma promoción que los renacidos de palabra (no de obra ni de historia), hay. Ahí están Pedro Kumamoto, de Jalisco; Alfonso Martínez, alcalde de Morelia, o hasta el mismo Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la CDMX, y, caso diferente, el priista Jaime Rodríguez, de Nuevo León, quien hizo campaña sin el membrete.


“Independiente” es un sello, que de aquí al 2018 más de uno querrá añadir a su tarjeta de presentación para ganar adeptos, para engañar al consumidor que repele el tufo a partido político tradicional.


Cuidado con la publicidad engañosa, puede que, anuncios grandilocuentes aparte, se trate de los mismos de siempre y, como dicen, “chango viejo no aprende maroma nueva”.


Por cierto, Donald Trump sí fue candidato independiente de republicanos y demócratas, quién sabe si de los rusos también, #russiagate.



Este artículo fue publicado en La Razón el 16 de febrero de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.

Autor

Scroll al inicio