lunes 04 marzo 2024

La mentira: antípoda de la ética

por Jesús Ortega Martínez

Ya saben ustedes que abundan los propagandistas del gobierno que, delirantes y exaltados, califican toda acción del presidente López Obrador como una genialidad.  Dicen, por ejemplo, que la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles ––por su magnitud, por el corto tiempo que se utilizó en levantarlo, por la impronta arquitectónica que luce–– “es una de las obras de ingeniería civil más importantes del mundo”. Lo mismo dicen del tren Maya, al que comparan con una de las 7 maravillas modernas del mundo; y no se diga lo que hablan de la refinería en dos bocas, a la que califican como “la más moderna del mundo desde el punto de vista tecnológico”.  Para estos zalameros, todas las obras que lleva a cabo el gobierno de López Obrador son las más grandes, las más modernas, maravillosas, hermosas, importantes del mundo entero. 

No es que se equivoquen los propagandistas, es que son vulgares lisonjeros cuyo ingrato trabajo consiste en mentir, y en tratar de presentar al presidente como uno de los jefes de Estado más inteligentes y más populares del mundo.  Desde luego su esfuerzo es completamente vano, debido a que la realidad liquida que se vive cotidianamente en nuestro país, se impone, contundentemente, frente a la propaganda del obradorato. 

La frase de Goebels que tanto le gusta referir al presidente, no debiera considerase una lección a aprender para el quehacer político, sino, más bien, debiéramos entender al propagandista nazi como a un individuo perverso que no reparó en mentir una vez, mil veces, millones de veces, con tal de obtener un proposito de obtención y concentración de poder político o económico. Utilizar a la mentira como la base en que sustentaron su proyecto político, les sirvió a los nazis, pero eso no debe de ser un modelo a seguir en México ni en ninguna parte. ¡Una antípoda de la ética política, es precisamente la mentira!  

Lo que sí hay que decir, es que las mentiras de López Obrador, aunque sean repetidas mil veces, aunque sean reproducidas millones de veces, aunque sean reiteradas todos los días y a todas horas, no cambian la triste realidad que se vive en México. 

Mientras cada día son asesinadas 98 personas; mientras miles de madres y padres buscan a sus hij@s y familiares desaparecidos; mientras la sangre de miles de jóvenes se coagula en cementerios clandestinos, el presidente dice que en México se vive en paz y tranquilidad. Con mentiras no podrá cambiarse la terrible realidad de un México que se debate en la más terrible violencia. 

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