Según El Bronco, Jaime Rodríguez, en México no hay cómo impedir el ascenso al poder de los no-políticos que quieren hacer política. Crece el hartazgo social por su demagogia y corrupción. Está por proclamarse, con votos, una nueva independencia, esta vez de los partidos políticos tan devaluados, tan pasados de moda. Eso dice el expriista, un tránsfuga tricolor que ganó la gubernatura de Nuevo León sin ser postulado por membrete alguno cuando, curiosamente, perdió la nominación en el PRI.
Como sea que haya sido, El Bronco, dijo lo que dicen los políticos de cepa, independientes o no: Que está comprometido con la raza que votó por él, pero que si la misma raza, el pueblo, ¡la gente, pues!, se lo pide (como sugerencia, no apueste a lo contrario) buscará en 2018 la Presidencia de la República. ¿Cómo negarse?
El destape condicionado a que la gente se lo solicite ocurrió durante la 29 edición de la FIL de Guadalajara, rodeado de otros “independientes”, algunos más que otros, como el diputado de Jalisco, Pedro Kumamoto, o el alcalde de Morelia, Alfonso Martínez; el diputado federal, Manuel Clouthier Carrillo, y el precursor del boomciudadano, Jorge Castañeda, y fino ajonjolí de cuanto mole democrático se cocina en este país desde hace 25 años.
Lo anunciado por Jaime Rodríguez rodeado de libros debe ser leído por políticos que buscan, aún desde sus plataformas partidistas, ser o parecer ciudadanos independientes, para moverse rápido si es que quieren aparecer en la foto y en las boletas. Los que aspiran a la política sin partido, dependen de las mismas fórmulas evolucionadas de las que se valen hoy los partidos y las estructuras tradicionales, promoción, propaganda, redes sociales, un lenguaje fresco, sin solemnidades. Más casual.
Miguel Ángel Mancera endereza líneas para transitar mejor hacia el futuro, se apresta a demoler aquellas herencias que no tienen suelo firme y evitar desgajamientos políticos. Margarita Zavala, panista de sangre azul, amenaza con ir por fuera, o por dentro, pero, al igual que El Bronco, trabaja a diario para sumar simpatizantes a su causa.
El PRI no es ajeno al oleaje bronco. Manlio Fabio Beltrones avisó que abría las puertas a candidatos independientes, a simpatizantes que aporten prestigio y popularidad a las campañas y contiendas por venir.
La idea le viene bien a Rosario Robles, titular de la Sedatu, dependencia imaginada y creada por el Presidente Peña Nieto. La ex Jefa de Gobierno del DF puede ser una no-militante que aporte conocimiento, sin par, de las redes y realidades políticas del DF y convertirse en antídoto para el populismo, en fórmula para recuperar la Ciudad de México.
El país huye hacia el futuro. Faltando salvar las aduanas electorales de 2016 y 2017, los protagonistas piensan, actúan y trabajan bajo esa premisa mayor, el 2018.
Este artículo fue publicado en La Razón el 01 de Diciembre de 2015, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página
