La Selección culmina su preparación de cara a la Copa del Mundo 2026, con duelo frente a Serbia, que está colocada en el lugar 39 en el ranking mundial.
Javier Aguirre, planteó una formación 4-3-3, con mucha movilidad, colocando en medio campo con Lira, Fidalgo y Bryan Gutiérrez, asimismo, colocó a Quiñones y Alvarado como extremos y Jiménez como centro delantero.
El hecho que México haya presentado mucha movilidad de medio campo hacia arriba, no significa que haya ganado en profundidad ya que en muchas ocasiones los receptores recibían de espalda a la portería rival, regresando el balón de la zona de donde provenía, ello le restó velocidad a cada jugada. Le cuesta al equipo mexicano tener posición corporal perfilada de frente a la portería y juntarse en ciertas zonas del campo para atraer al rival, con la finalidad de terminar jugando del lado contrario. Vega, es de los pocos que maneja bien los espacios, hace paredes y penetra con peligro, habrá que considerarlo de titular.
México jugó contra un rival limitado, que acusó la altura de la Ciudad de Toluca, pero que en algunos contragolpes exhibió que el equipo mexicano sufre para regresar a su terreno lo más rápido posible para defenderse. Aguirre muestra limitaciones técnicas para llevarnos a un nivel de juego que nos haga soñar. No se percibe una estructura posicional y de juego al equipo independientemente de quien entre al terreno de juego. Cada jugador mexicano pareciera que modifica en mucho el modelo de juego.
Es difícil evaluar el real nivel de la Selección Mexicana, ya que Serbia prácticamente no ofreció resistencia, no exigió al equipo nuestro, y se realizaron varios cambios en el segundo tiempo. El equipo nacional, gana con autoridad con un marcador de 5-1, con goles de Vázquez, Jiménez y Chávez, con dos autogoles serbios.
Parece que debemos esperar al día 11 de junio, para ver de qué está hecho nuestro equipo y saber si estamos para soñar con el famoso quinto y hasta el sexto partido


