La síntesis de AMLO

Vicente Fox: simplista, hablador, traidor a su promesa democrática. Felipe Calderón: mocho, necio, militarizador. Enrique Peña Nieto: frívolo, inepto, neopriista. Tres continuadores de la economía neoliberal o (muy) desigualitaria y tolerantes con la corrupción de sus partidos. Tres fracasos presidenciales. Si no hubieran fracasado, en general, AMLO no habría terminado ganando el poder –hicieron lo que se podía hacer, gobernar ineficazmente para la mayoría social, hasta convencer a una mayoría multiclase electoral de que, después de todo, AMLO debía recibir su oportunidad en la presidencia.

Y también se equivocaron quienes eso creyeron, como quienes quisieron creer que él sería la solución. Porque AMLO: Fox + Calderón + Peña. Más populista que Fox, mucho más militarista que Calderón, más priista que Peña. Por poner unos ejemplos de sus caras. Más autoritario y más hipócrita que los tres. Ahí está la reforma judicial como evidencia. Una reforma que reinaugura elecciones autoritarias, subordina al poder Judicial federal y contribuye a la hegemonía de Morena en el Estado, pero que es reducida propagandísticamente a “elecciones populares”. Si Fox no mató al PRI que había perdido la hegemonía después de décadas sino le permitió sobrevivir, Calderón empeoró la violenta “guerra contra las drogas” y la militarización de la seguridad pública, pero AMLO no mató “la guerra”, la revitalizó al impedir la legalización de la marihuana, empeoró más y formalizó totalmente aquella militarización, expandiéndola, y resucitó indirectamente al PRI hegemónico. Es peor.

Por sus similitudes hay que criticarlos a todos, a los cuatro presidentes, por sus diferencias hay que criticar más a López Obrador. El peor entre lo malo. Síntesis de males. Síntesis del Mal (el mal priista combinado con otros). El mismo AMLO hizo que dejara de tener sentido verdadero hablar de “el PRIAN”, puesto que el partido obradorista recicló y continúa reciclando muchos de los hechos y apellidos “prianistas”. En el obradorismo viven panistas de algún tipo, como Javier Corral, Gabriela Cuevas, Ricardo Sheffield, Bernardo Bátiz y Manuel Espino, mientras que gran parte de la élite priista-peñista, como Alejandro Murat y Alejandro Armenta, está en Morena y en su aliado “Verde” que también lo fue de Peña. No hay nada de lo peor del PAN y del PRI del siglo XXI que no esté en Morena y el obradorismo actuales, incluido el neoliberalismo, y casi todo lo esencial del PRI del siglo XX está reconstruyéndose o reconsolidándose. No hay dudas porque hay pruebas –lo invito a visitar mi archivo en esta revista y leer todos mis artículos.

Eso al contrario de los defensores de cada uno de los presidentes: no tienen pruebas de que sus defendidos sean buenos o infinitamente mejores pero tampoco tienen dudas de que lo sean. Ahí están los panistas, que ni por inteligencia estratégica para la supervivencia son capaces de dejar atrás a Calderón. O el fanatismo amloísta que en casi 8 años no ha dejado de repetir un puñado de consignas. Se dice y sí hay problemas: se enojan o insultan pero no refutan (muchas veces ni siquiera leen aquello sobre lo que comentan, obradoristas y no obradoristas). También por eso estamos donde estamos: en un autoritarismo aún peor, con la misma desigualdad en esencia, y una oposición partidista cada vez más débil –con el costo democrático que implica-, rodeados de más militares y corrupción, sin solución a la vista ni en la mesa.

Por tanto, insisto:

https://etcetera.com.mx/opinion/modelo-politico-amlo-obradorismo-venezuela/

https://etcetera.com.mx/opinion/modelo-economico-amlo-clientelismo-programas-sociales/

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