La UAM

La Universidad Autónoma Metropolitana es uno de los proyectos de educación superior más importantes de los últimos años.

Su nivel de excelencia la ubica como una opción alternativa dentro de la educación  superior. Es una universidad relativamente joven, si nos atenemos al peso y años de muchos años de estas instituciones en el país, la UAM fue fundada en 1974.

Han sido varias las huelgas en la universidad. La primera, y quizá una de las más significativas, se presentó al poco tiempo de que se fundara la UAM.

El emplazamiento a las autoridades de los trabajadores fue para que se reconociera al sindicato, el SITUAM. Más allá de que se exigiera el reconocimiento del sindicato, se planteó que el SITUAM no sólo fuera una organización de trabajadores administrativos, también se planteó que fuera de académicos.

Fue un hecho hasta cierto punto inédito. Había pocos antecedentes de sindicatos de esta naturaleza. En la mayoría de las universidades las organizaciones gremiales estaban claramente separadas.

El desarrollo de la UAM fue mostrando que los intereses de los trabajadores, administrativos y académicos, corrían por vías separadas. Las actividades eran diferentes, y si bien en momentos críticos se podía manifestar solidaridad gremial, lo que era y es un hecho es que las actividades de ambos gremios son de distinta naturaleza y que requieren de atenciones y exigencias diferentes.

Esta situación creó en la UAM al paso de los años una inquietante división interna, a menudo vista de manera maniquea y hasta de clase, lo que fue ahondando las diferencias internas.

Que recordemos no ha habido una sola huelga que haya sido fácil de resolver. El SITUAM es una organización dura que tiende a moverse a menudo bajo el todo o nada, como lo estamos viendo en el actual conflicto.

Es probable que por la forma en que se está desarrollando la huelga en la UAM, fue declarada el primero de febrero, las diferencias internas terminen ahondándose entre los trabajadores.

Todo tipo de riesgos han venido acompañando a la universidad desde el inicio de la huelga. Unos de ellos son el destino de más de 58 mil estudiantes y el de las investigaciones de muchos profesores que desde la creación de la UAM han sido uno de sus sellos distintivos.

A la universidad le han quitado de manera tajante, y hasta de forma impositiva, sus alas lo que la ha colocado contra la pared y en medio de rumores inquietantes.

La historia de la UAM es virtuosa. Es cuestión de hacer un seguimiento del papel que juegan un buen número de sus egresados, en el país y fuera de él, para darse cuenta de su importancia y de sus grandes aportes en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Los estudiantes de la UAM desarrollan su formación escolar bajo metodologías en que se adquieren los conocimientos bajo la premisa fundamental de hacerlos pensar críticamente. Son estudiantes que se les forma y arma con una visión de sentido social y de participación.

De todo esto y más es de lo que más de 58 mil estudiantes se han venido perdiendo desde hace más de 80 días, con la posibilidad de que el tiempo no se pueda recuperar del todo; están a nada de perder el trimestre.

Queda claro que el conflicto está metido en un juego de vencidas interminable y sin rumbo.

No se ve la solución y lo más grave es que no se ve que a las autoridades les interese resolver el conflicto, más bien le han tomado distancia.

Las preguntas no son ociosas. ¿Quién gana con lo que está pasando? ¿Por qué el SITUAM no acepta lo que el Gobierno ha asegurado que puede ofrecer, vía las autoridades de la UAM? ¿Por qué la comunidad de la universidad ha pasado tanto tiempo en pausa ante el conflicto?

RESQUICIOS.

Parece que Olga Sánchez Cordero sí tenía la razón. La canciller de Honduras había dicho que no se estaba dando en su país una migración masiva, ayer los datos y los hechos le dieron la razón. Lo grave fue ver a los agentes de migración cumpliendo funciones de policías deteniendo migrantes.


Este artículo fue publicado en La Razón el 24 de abril de 2019, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

Autor

  • Javier Solórzano

    Javier Solórzano es uno de los periodistas mexicanos más reconocidos del país, desde hace más de 25 años. Licenciado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México, cursó estudios en la Universidad Iberoamericana y, hasta la década de los años 80, fue profesor de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana.

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