La urgencia por Xóchitl

Durante las últimas semanas, especialmente después de su infructuosa visita a Palacio Nacional para exigir su derecho de réplica en la mañanera presidencial con un amparo en mano, la senadora Xóchitl Gálvez ha incrementado notoriamente su nivel de conversación en medios y redes.

Esto ha llevado a muchos a pensar que es ella la figura pública que puede llenar esa especie de vacío de orfandad política en la que se sienten algunos desde la oposición pensando en la candidatura presidencial, alimentados por el discurso de líderes de opinión y hasta por el oficialismo.

Otros siguen creyendo que lo mejor es que ella busque asegurar la candidatura en la Ciudad de México que es para lo que le alcanza y se olvide de sus eventuales aspiraciones presidenciales.

Otros más creen que lo que hace falta, como con las corcholatas de enfrente, es un dedazo fast track de las dirigencias partidistas y no perder más tiempo, porque la eventual candidatura de la hidalguense es lo que unifica a la oposición.

Lo que tenemos enfrente puede ser una gran candidatura o un gran espejismo, pero no hay manera de saberlo si no sometemos a un método este fenómeno social que ha despertado la senadora en torno suyo.

Las especulaciones pueden contribuir más a frustrar lo que puede ser un gran proyecto que a consolidarlo. Entiendo las pasiones y el fenómeno social que pueden desatarse alrededor de la posibilidad, pero hace falta analizar otras circunstancia con mucha más frialdad.

Desde mi punto de vista una eventual candidatura de Xóchitl sí preocupa en Palacio Nacional y la idea de bajar a Rosa Icela Rodríguez, Secretaria de Seguridad, a Ariadna Montiel, de Bienestar y a Martí Batres al nombrarlo Jefe de Gobierno, pueden ser una trampa para que la senadora sienta que tiene el camino libre en la Ciudad de México y desista de ir por la presidencia.

La única manera de medir en realidad cuáles son las posibilidades de Xóchitl Gálvez en sus aspiraciones presidenciales, es medir su intención de voto, su nivel de conocimiento a nivel nacional, su capacidad para hacer equipo, para debatir y plantear ideas que conecten con la sociedad.

Para ello lo más importante es que ella misma tome la decisión quizá más trascendente de su vida profesional: dejar atrás lo que ya siente asegurado en la Ciudad de México e ir por todo.

Está en la naturaleza humana tender siempre a la zona de confort, optar por lo seguro; pero para trascender, hay que tomar decisiones, se gane o se pierda.

De cualquier manera hoy por hoy y bajo estas circunstancias no existen soluciones mágicas. Decida lo que decida deberá someterse a un método de selección propuesto desde la sociedad civil en acuerdo con los partidos de la alianza opositora y medirse en él en un camino sin retorno.

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