Llegó el día

Los muchos cambios que hemos vivido han pasado por buenas convicciones y porque no había de otra.

 

En los últimos 50 años hemos visto transformaciones nunca imaginables en que las estructuras que aparecían como inamovibles han sido tocadas y transformadas.

Vayamos a lo obvio: La sociedad es por mucho diferente a lo que se vivía a principios de este mismo siglo. Hemos tenido cambios de gobierno y hemos sido testigos de cómo todas las tendencias políticas han pasado por Los Pinos y hoy por Palacio Nacional.

No ha sido sólo esto, también hemos sido parte de una transformación aparejada a cuestionamientos profundos de nuestras relaciones y formas de vida.

Una de las estructuras de poder que no había sido tocada son los medios de comunicación. Está en este momento en medio de una obligada transformación, que si no entienden, pueden pasar a un definitivo segundo plano en medio de la pérdida de credibilidad que vienen arrastrando de tiempo atrás.

Todo hoy está sujeto a cuestionamientos. El tema religioso pasa por una crisis ética ante lo cual no se ve cómo pueda salir. Sacerdotes y ministros de culto están metidos en líos brutales de abuso sexual a menores y sobre todo a mujeres.

Los ciudadanos hemos pasado de ser entes pasivos a activos. Estamos en tiempos en que ya nadie se deja, la protesta se ha convertido en parte de la vida hasta de vecinos que no permiten, por ningún motivo, que se abuse de ellos y no los atiendan.

Desde hace tiempo, buena parte de la sociedad sabe que lo que no haga por ella misma nadie lo va a hacer. Poco a poco nos hemos convertido en otros y hemos ido cambiando. Todo se debe a nosotros mismos más que por los gobiernos que hemos tenido y padecido.

Hoy el poder es cuestionado e increpado, las autoridades saben de los riesgos que enfrentan en las plazas públicas y en las calles porque ya nadie se deja, el propio Presidente lo vivió el pasado fin de semana en su lugar de origen.

En medio de cuestionamientos sobre nuestro entorno y sobre nosotros mismos todavía hay una infinidad de pendientes. Pero uno de los más importantes y que cruza la vida del país, auténticamente de lado a lado, es el tema de las mujeres.

Octavio Paz decía que el hecho más importante de la segunda mitad del siglo XX no eran las computadoras o el gran desarrollo de los medios electrónicos, lo importante, aseguraba, ya estaba siendo y sería el nuevo rol que juegan las mujeres en el país, el feminismo ya llegó.

Lo que viene este fin de semana tiene que ver con importantes reivindicaciones y con una sociedad que se cuestiona a sí misma. Nos la hemos pasado cuestionando las instituciones, los gobiernos, las relaciones laborales, el papel de los medios de comunicación, la política, y materialmente todo lo que nos rodea.

Nos faltaba el gran componente, las mujeres. Todo va adquiriendo una enorme relevancia porque se ha ido construyendo una toma de conciencia en la sociedad, que ha terminado de manera integral en lo más profundo del imaginario colectivo. Hoy no hay lugar en donde nos se esté preguntando sobre el 9 de marzo y, sobre todo, lo que quiere decir y quiere ser.

Los gobiernos han sido rebasados por las mujeres. La Presidencia no lo ha entendido, y en un hecho para considerar, las mujeres han colocado en el centro de la crítica al popular Presidente.

Ayer en un acto que pareció más reactivo que activo, un grupo de mujeres del gabinete presidencial dio una conferencia de prensa para manifestar su solidaridad, la cual hasta ahora se había escatimado. Como sea, el hecho es significativo y el proceso de sumas ayuda al fin de semana y a lo que debe venir.

El día desde hace tiempo llegó, pero el fin de semana podríamos tener de una vez por todas el esperado punto de partida integral.

RESQUICIOS.

Lo que hace ver el futuro esperanzador tiene que ver con la herencia que ha dejado la lucha de muchas mujeres durante años, y también la mentalidad bajo la cual van creciendo las nuevas generaciones; empieza a ser otra cosa.


Este artículo fue publicado en La Razón el 6 de marzo de 2020, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

Autor

  • Javier Solórzano

    Javier Solórzano es uno de los periodistas mexicanos más reconocidos del país, desde hace más de 25 años. Licenciado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México, cursó estudios en la Universidad Iberoamericana y, hasta la década de los años 80, fue profesor de Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana.

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