Lo de ahora como siempre

La oscuridad del criminal quiere iluminarse a través de vidas familiares estrechas, primordiales. Las penas que provocan con sus delitos aspiran a diluirse con un barniz justiciero, benefactor, paladín. En esa premisa se fundamenta el “cerco social de protección” que hace de la territorialidad el refugio más seguro, un triángulo dorado al que volvía una y otra vez.


La reciente entrega de la saga El Chapo, se escribe con hechos, pero su narrativa se mezcla con el imaginario mediático y social, las mentiras, los mitos, con percepciones desinformadas, unas más que otras, que van tejiendo tramas poco originales.


De 1377 data la primera mención de Robin Hood, leyenda medieval inglesa que alude al forajido que roba a los ricos para darle a los pobres, que desafía al sheriff de Notthingham y al rey Juan sin Tierra en el bosque de Sherwood.


Mario Puzo se inmortalizó con El Padrino (1969), novela y también joya cinematográfica. Un retrato íntimo del mal que desconoce límites alrededor de una familia que asiste a la iglesia, que cuida a los suyos, que procura hacer favores para cobrarlos, siempre, tarde o temprano. La construcción de emporios económicos cimentados en sangre para trascender a otras ligas, menos pestilentes. Mario Puzo dijo que Vito Corleone era un personaje que lo espantaba.


Esta deformación se repite una y otra vez, fuera de la pantalla, o dentro o en su mezcla. Esa distorsión explica cómo El Chapo y otros delincuentes rozan la celebridad, parecen notables, inspiran libros, películas o series de televisión como Breaking Bad, cuya génesis es la intención irreprochable de no dejar desprotegida a su familia cuando su protagonista se sabe sentenciado a muerte por un cáncer terminal.


Los forajidos de ayer y hoy cautivan por su complejidad humana, por sus laberintos emocionales, y por eso son seductores entrevistables. Mario Puzo dijo de sus libros sobre la mafia: “son una versión romántica del mundo criminal real”.


- El Canal del Congreso a través del SPR. “Hoy nadie puede negar que México cuenta con un sistema de medios públicos y privados cada vez más plural, abierto, moderno y competitivo, con pleno respeto a la libertad de expresión y al derecho a la información”: manifestó el diputado Tristán Canales Najjar, presidente de la Comisión Bicamaral del Canal del Congreso, al firmar el acuerdo de colaboración con el Sistema Público de Radiodifusión (SPR), que preside Armando Carrillo, para llevar las deliberaciones y los debates del Congreso de la Unión, al mayor número posible de ciudadanos.


Las telecomunicaciones contribuyen al ejercicio del derecho a la información, colaboran en la integración social y en el fortalecimiento del régimen democrático. Con este acuerdo la infraestructura del SPR abre posibilidades para una mayor interacción social con los poderes que la gobiernan. Ver, escuchar y participar nos vienen bien.

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