Lo que sí dijeron Meade, AMLO y Anaya a los banqueros

En la 81 Convención Bancaria, el aplausómetro se lo llevó José Antonio Meade, incluso de pie. Pero bien recordaban algunos que no es suficiente, que Josefina Vázquez Mota se lo había llevado hace seis años y no ganó. O que los banqueros no son los que votan, sino la ciudadanía. Es cierto, pero la diferencia es que los banqueros y el público de esa Convención Bancaria mueven los mercados.

Por eso mismo, con todo y la anécdota de López Obrador de que estaba agarrando al tigre (del descontento), el mismo candidato puntero se mostró con cierta prudencia. Sí, aunque usted no lo crea. AMLO habló de mantener la autonomía del Banco de México, de no endeudarse de más, aunque su problema fueron las demás propuestas poco creíbles para el sector financiero. Veamos qué sí les dijeron los candidatos a los banqueros.

MEADE: QUITAR BIENES A CORRUPTOS Y CONTROL DE ARMAS

El candidato por la coalición Todos por México (PRI, Verde y Nueva Alianza) sabía que el foro podía ser suyo. Fue secretario de Hacienda. Los banqueros y operadores financieros lo conocen. Saben que no jugó con las finanzas públicas y colaboró con el sector financiero.

En su presentación, Meade les mandó soluciones a los banqueros en lo que más les preocupa: La inseguridad y la falta de respeto de las leyes, del Estado de derecho.

Refrendó su propuesta de un Ministerio Público independiente del Ejecutivo, para que los funcionarios rindan cuentas. Insistió en ampliar la extinción de dominio para que, en caso de encontrar funcionarios y gobernadores corruptos, sí les puedan quitar sus patrimonios. Habló de controlar las armas que hay en México, que ya son muchas. Y claro, en propuestas económicas mencionó su propuesta de Registro de Necesidades, donde considera que sin gastar de más, las personas sí pueden tener un traje a la medida para satisfacer sus necesidades primordiales.

ANAYA, MANTENER REFORMAS, PERO SE VICTIMIZÓ

El segundo en hablar fue Ricardo Anaya, el candidato de la coaliación Por México al Frente (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano), trajo la misma presentación que se le había criticado por pirateo, pero en esta ocasión se vio mejor la fuente y la dijo abiertamente: Tony Seba, un ambientalista conocido.

Fue una presentación, igual que la de Meade, basada en Power Point, pero con toques millennials: Habló de Amazon Go (y que lo fue a probar), de los automóviles eléctricos Tesla. Sin embargo, le faltaron los cómo hacer políticas públicas. Anaya se ciñó a estar de acuerdo en las reformas estructurales.

Y cuando le tocó hablar de la PGR, aprovechó para exaltar que debe ser independiente del Ejecutivo, para evitar lo que le está pasando: Que muy rápidamente lo han acusado de realizar una operación sospechosa de venta de un terreno y nave industrial, así como de utilizar una Fundación. Anaya recurrió a la victimización y trató de enfrentarse a López Obrador con varios ejemplos.

AMLO: NO EXPROPIARÉ, RESPETARÉ A BANXICO, PERO NO HABRÁ AEROPUERTO

El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT y Encuentro Social) llegó puntual a la cita. Fue el candidato presidencial en cerrar la participación de los tres.

Llevó un discurso que leyó, no utilizó ninguna presentación y empleó exactamente los 30 minutos. Los banqueros y el sector financiero ya no tienen un temor desbordante sobre López Obrador. Incluso, el político tabasqueño habló de estabilidad, de mantener la autonomía del Banco de México, de trabajar con los bancos (no expropiarlos) y sobre las reformas, de no mover nada hasta los tres años de su gobierno.

También propuso eliminar la corrupción, sin decir cómo, que estima será del 10% del PIB, y con ello tener fondos para evitar cualquier Reforma Fiscal y no elevar el IVA. Propuso bajar los salarios de altos funcionarios y quitar pensiones a expresidentes (ahí, sinceramente prefiero que se le paguen bien a funcionarios públicos para exigirles).

Todo iba medianamente bien hasta que llegó la sesión de preguntas y respuestas, y ahí López Obrador explicó sus razones para estar en contra de la obra del aeropuerto en Texcoco. Ahí se vieron varias caras de duda sobre una decisión de construir el nuevo aeropuerto, con la cual llevamos cuarenta años, y ahora por fin que se decidió con una propuesta ambiental-logística, y que tienen financiamiento de bancos y bonos, sería difícil echarla atrás.

También hubo caras de dudas cuando López Obrador insistió en construir refinerías. El mensaje de Meade, Anaya y López Obrador fue también para los mercados. Y sí, en este auditorio, sin duda, Meade llevó la ventaja.


Este artículo fue publicado en El Excélsior el 12 de marzo de 2018, agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página.

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