Finalmente se estrenó en cines “Los 4 Fantásticos. primeros pasos” (Fantastic Four: First Steps) de Matt Shakman, quien fuera actor infantil y ahora se revela en esta súper producción sumamente interesante.
Antes de continuar quisiera comentar que la trama es un poco refriteada (que lo mismo tiene elementos de “Cazafantasmas 2” (Ghostbusters II), donde la protagonista Dana Barrett (Sigourney Weaver) enfrenta a un maligno Vigo (Wilhem von Homburg) quien quiere quitarle a su bebé para renacer en él; que de Superman (Superman the Movie), aquella chulada de película que protagonizara el llorado Christopher Reeve y en que, tras la muerte de Lois Lane, decide, contra las leyes del universo, revivirla), pero eso no es lo que me sorprende. De hecho a últimas fechas hay tantos refritos y copy-paste que bueno, terminas por acostumbrarte a la poca o nula creatividad de los guionistas.
En la trama “Los 4 Fantásticos. Primeros pasos”, que es retro-futurista, con un simpático robot que desarrolla las tareas domésticas (para no ofender a ninguna minoría ni nacionalidad) estos super héroes viven como familia. Sue, la esposa de Reed, está embarazada y hay preocupación de ambos por las características que tendrá el bebé, siendo sus progenitores personajes que han sufrido mutaciones genéticas, como es sabido, al quedar expuestos a radiaciones en el espacio ultraterrestre. En esta familia, Johnny no es el mujeriego de versiones previas (bueno, sólo un poco) y el guapo Ben no sufre tanto por su apariencia e incluso se observa que tiene arrastre con algunas damas.
Como era de esperar, hay un antagonista, de hecho dos: Silver Surfer y Galactus. Este ultimo es un devorador de planetas y por cortesía de Silver Surfer ha elegido a la Tierra 828 para destruirla. Los 4 Fantásticos, entonces, comisionados por las autoridades de la Tierra 828, viajan al espacio ultraterrestre para encontrarse con Galactus y evitar la destrucción del planeta. El diabólico personaje está dispuesto a “perdonar” a la Tierra 828, siempre que Sue y Reed le entreguen al bebé que está por nacer. Por supuesto, los 4 Fantásticos regresan a la Tierra 828 e informan a la comunidad que rechazaron la oferta de Galactus y que lucharán con todo para derrotarlo.
Aquí es interesante el rol de Johnny, quien, por su parte, busca negociar con Silver Surfer, de quien se siente atraído, y ella le revela por qué trabaja para Galactus y cómo ella se sacrificó para salvar al planeta en que ella vivía.
Mientras tanto, en la Tierra 828 la comunidad reprocha a Reed su egoísmo al no entregar al bebé, cuyo nombre es Franklin, a Galactus. Sue toma la palabra en medio de las protestas, para recordar a los presentes que ni el bebé es moneda de cambio como tampoco el planeta Tierra 828 lo es.
La lucha se desarrolla a continuación. Los planes para generar un rayo que fulmine a Galactus fracasan porque Silver Surfer sabotea la infraestructura en el planeta y cuando el villano llega y ya tiene al bebé Franklin en su poder, Sue lucha con todas sus fuerzas para arrojar a Galactus a otra dimensión y salvar al pequeño. La lucha es cruenta, Sue arriesga su vida mientras los otros tres súper poderosos hacen lo que pueden contra el villano. Al final, Silver Surfer ayuda a mandar a Galactus a otra dimensión, pero debido al enorme esfuerzo realizado, Sue muere.
Reed trata de revivir a su amada sin resultados. Todos están tristes, incluido el bebé Franklin quien llora y pide que lo pongan en el pecho de su madre. Reed coloca al bebé en el pecho de Sue, mientras el pequeño posa sus manitas en el corazón de ella (bueno, en el pecho) y ella resucita. Y fue así que supimos que el bebé Franklin es especial y al igual que sus padres y su tío Johnny y el guapo Ben, tiene súper poderes. Ya después nos contarán si el bebé será el quinto Fantástico o qué onda.
Me llama mucho la atención la narrativa empleada en esta versión de “Los 4 Fantásticos.” La familia ocupa un espacio central. Aquí no hay mascotas como el Krypto de la entrega más reciente de Superman. Hay un robot hacendoso eso sí. Pero en esta época de crisis de valores, de familias monoparentales, de soledades y tantos problemas sociales, que se reivindique a la familia, no es un tema menor.
Con todo, lo más preocupante para mi gusto, es que la seguridad del planeta depende de los 4 Fantásticos, no de ejércitos, ni policías, ni fuerzas del orden público. La propuesta de que la defensa planetaria recaiga en particulares, es más que sugerente respecto a los tiempos que vivimos, donde el sector privado juega un papel crecientemente dominante en las actividades espaciales (Elon Musk y Jeff Bezos dixit).
La película misma nos da una advertencia: si los protagonistas tienen que elegir para salvar al mundo, entre el bebé de Reed y Sue y los millones de habitantes del planeta, Reed y Sue elegirán al bebé. Se acabaron los tiempos del heroísmo, del sacrificio. Ya no hay mártires aquí. Sue muere y la revive su bebé. Nunca vemos ningún servicio médico, ni doctores, ni enfermeros/as, ni ambulancia que le de los primeros auxilios a la atribulada mujer. Y el mundo aplaude, por ahora.
La recomiendo. Es una película entretenida que, para mi gusto, tiene el mérito de que se esforzó por contar una historia (aunque peligrosa y perturbadora en mi opinión), pero que a diferencia de otras producciones del universo de Marvel, no depositó la trama únicamente en efectos especiales. El elenco me parece correcto. La verdad es que este es el momento de Pedro Pascal y aunque lo vemos hasta en la sopa, el señor se lo ha ganado (además es chileno, latinoamericano y eso siempre da gusto considerando el racismo tradicional de Hollywood). Les sugiero verla no sólo porque entretiene, sino por lo que nos está proponiendo en materia de seguridad nacional e internacional.

