“En el PRD tenemos dignidad, no negociamos de rodillas”. Esto dijo el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, amarillo, de coraje. Al suspirante presidencial le molestó que López Obrador le insinúe al PRD que deje de perder el tiempo y su energía buscando candidato presidencial donde no lo tiene y abriendo sus brazos para que se suban, a la de ya, a su arca política, Morena.
Silvano, Graco, los Migueles y Barrales, todos caben, dijo el tabasqueño, la cosa sencillamente es no amar la corrupción y ya.
Si lo piensan bien, los perredistas bien podrían ser la primera y más grande tribu de Morena, negociar posiciones, de esas que dejan jugosas comisiones, que dan presupuesto, cuotas, cuates, hasta meterle algo progresista a la conservadora agenda del de Macuspana.
Y es que este año AMLO va a repartir representaciones morenas como guardianes de la soberanía, o sea, precandidaturas; hacer campaña por adelantado siempre da réditos.
Para lo que López Obrador va a repartir, Barbosa quiere la de Puebla, Zoé Robledo la de Chiapas y la misma capital, donde a Morena le sobran candidatos.
Los perredistas saben que con la “dignidad” no se llega muy lejos, al partido del sol azteca hoy lo que le interesa es sobrevivir; si para ello se regalan con AMLO, se venden con Mancera o se arriman con Anaya, da igual.
Alejandra Barrales ya lo dijo: nada se descarta, lo único con lo que sueña es que el lugar de su extinción sea seleccionado por los mismos perredistas. Cosa de que se pongan de acuerdo.
Y si para ello han de sumarse a la causa de quien los maltrata por activas y pasivas, de quien dicta la agenda y toca el son que bailan un día sí y otro también, pues será.
Ya lo dijo Barrales Magdaleno: nada se descarta, lo único que pide es que sean los dignos perredistas quienes lo decidan. Cosa de que se pongan de acuerdo.
Flavino Ríos es lo mismo que Javier Duarte, pero más barato El encarcelamiento de quien quedó como encargado de despacho en el gobierno de Veracruz cuando Javier Duarte se peló no llena ni por asomo la expectativa social por castigar a quien además de robar por convicción de su merecida abundancia, la suya y la de su mujer, mintió en cadena nacional.
En temas de combate y castigo a la corrupción, las autoridades ministeriales tanto federales como las jarochas no pueden pensar que como un fármaco genérico, para un mal mayor el interino es lo mismo pero les sale más barato, políticamente hablando.
Lo de Flavino Ríos es, acaso, la primera dosis de un largo y prolongado tratamiento; se le señala por haber facilitado la huida en helicóptero oficial a su exjefe, el pasado 12 de octubre. “Le dimos la atención”, fraseo socorrido e impregnado de ilegalidad. La Procuraduría de Yunes “le está dando la atención” a él.
Este artículo fue publicado en La Razón el 14 de marzo de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
