López Obrador y la mala educación

En el video más reciente de su campaña presidencial, AMLO perdió una oportunidad de quedarse callado: criticó “la mala educación” y exigió la libertad de cuatro miembros de la CNTE presos por robo y vandalismo.


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Convencido de que habla a quienes no se toman tiempo para pensar en qué dice, AMLO grabó el material en una escuela de Oaxaca, el estado más atrasado en educación debido, precisamente, a… vándalos como los que quiere sean liberados.


La CNTE provocó que a Oaxaca le tome 33 años alcanzar un nivel educacional similar al del DF, según un estudio del Tecnológico de Monterrey, después de haber secuestrado el sistema educativo del estado desde su surgimiento en 1989.


La CNTE no es una organización magisterial: además de los cuatro vándalos cuya libertad reclama AMLO, hay otros cuatro encarcelados por secuestrar y torturar a dos niños durante 140 días, manteniéndolos encerrados en una cisterna.


En el último año la CNTE provocó, con marchas y plantones en el Zócalo de Oaxaca, pérdidas por mil 500 millones de pesos y que tres mil 500 personas se quedaran sin empleo. Y en el Zócalo de la Ciudad de México y el Monumento a la Revolución generó, por lo mismo, afectaciones por dos mil millones de pesos.


Y su líder, el oaxaqueño Rubén Núñez nunca ha impartido clases, pero gana 100 mil pesos mensuales por dos plazas en una escuela de Putla, una comunidad donde 75.3 por ciento de sus habitantes vive en pobreza extrema, según el Coneval.


Durante el curso pasado, Núñez dejó sin clases 60 de los 200 días obligatorios del calendario escolar a sus alumnos, cuyo salón mide 2.5 por 2.5 metros, le caben 15 pupitres y el techo es de tablas. En cambio, él pernocta en Ciudad de México en Las Lomas de Chapultepec y viaja en avión por todo el país.


Núñez está denunciado en PGR por fraude y peculado, al cobrar tres millones 313 mil pesos de salario sin dar clases durante cinco años, y podría alcanzar de dos a 14 años de cárcel y el retiro de la plaza docente que él mismo admite no ejercer.


Pero AMLO exige la liberación de vándalos que no son maestros y hasta propuso una alianza política a la CNTE, la responsable de lo que él considera “la mala educación” del país. Todo lo contrario: para él “defienden la educación pública y la quieren aplastar”.


De algo muy diferente están convencidos siete de cada 10 mexicanos consultados por Gabinete de Comunicación Estratégica, quienes consideran que éstos deben someterse a las evaluaciones técnicas que rechazan y desaprueban las manifestaciones con las que paralizan la capital y Oaxaca.


Sí, ahora AMLO perdió otra oportunidad de quedarse callado.



Este artículo fue publicado en La Razón el 25 de Enero de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página

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