“No tengo la prepa trunca como otras”: Andrea Chávez, la infame clasista

La senadora Andrea Chávez se mofó este viernes de las mujeres, que a diferencia de ella, dijo, tienen “la prepa trunca”. Así, demostró una vez más que su miseria humana es infinita y su torpeza política también. No sólo eso: desplegó ampliamente su clasismo.

En su participación durante la sesión de la Comisión Permanente, dijo que es egresada “de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, tengo la licenciatura en derecho. Yo no tengo la prepa trunca a diferencia de otras”.

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En su perfil de X, Chávez tiene un tuit fijado de cuando tomó posesión como diputada en la pasada Legislatura en el que se dice defensora de las mujeres.

“Por las que ya no están, por las trabajadoras de la maquila, por las madres buscadoras, por las víctimas de la violencia generada por la absurda guerra y por Cd. Juárez. Por mis hijas, por mis nietas. Tomo protesta como Dip. Federal, pero el cargo es de ellas y a ellas me debo”, dice, y lo acompaña de una fotografía de ella en postura heroica, tomando juramento como legisladora.

En más de una ocasión se ha dicho feminista y con frecuencia se toma fotografías como mujeres de etnias indígenas de su estado, Chihuahua, en aparente actitud cariñosa y solidaria.

Pero este 29 de agosto, durante la sesión en que Gerardo Fernández Noroña denunció la “brutal agresión” en su contra, Chávez tomó la palabra y aparentemente sin venir a cuento, lanzó la mencionada descalificación.

En redes sociales se comentó que dicha agresión tenía como destinataria a la senadora Lilly Téllez, pero Chávez habló en plural, mofándose de mujeres sin estudios, en un país en donde la mayoría de las mujeres apenas alcanzan a terminar la secundaria.

Es decir, que la inmensa mayoría de las mujeres mexicanas tienen “la prepa trunca” y contra ellas dirigió Chávez Treviño su soberbia. 

Se recordará que en amplios grupos sociales la pobreza, la marginación y el machismo impiden a millones de mujeres progresar escolarmente, por lo que el comentario de la senadora fue interpretado como una mofa y además, como una presunción del privilegio que gozó, puesto que sólo un mínimo porcentaje de las mujeres mexicanas entran en la universidad y un porcentaje aún más pequeño terminan una carrera. 

De mujeres con posgrado ya ni hablamos: su porcentaje es ínfimo. 

Andrea Chávez, en efecto, es egresada de la carrera de Derecho. Su cédula profesional fue emitida apenas en 2022, cuando ya era diputada. Lo llamativo es que cuatro años antes (en 2018), sin tener cédula profesional, obtuvo un cargo de “asesora parlamentaria” en el Senado, a la edad de 21 años. 

Entre su oscuro historial se encuentra el haber mentido sobre su trayectoria, pues afirma que en 2015 acudió como “representante de México” a un foro juvenil de la ONU, del cual emanó la histórica Declaración de Amán, que a su vez, nutrió la muy destacada Resolución 2250 del Consejo de Seguridad de la ONU.

En las diversas semblanzas a modo publicadas en medios y su perfil curricular, Chávez asegura sin vergüenza alguna que “colaboró con la redacción del apartado sobre feminicidio para la Resolución 2250 del Consejo de Seguridad de la ONU”.

Como documentó esta reportera en el libro “Los Farsantes de la 4T”, tomo 2, en primer lugar no hay evidencia alguna de que Chávez hubiera acudido a este foro.

“Una exhaustiva búsqueda en páginas y redes sociales de la ONU y de la diputada no arrojó evidencia alguna de que, efectivamente, Chávez haya sido una de los 400 jóvenes presentes en el encuentro en Jordania”, digo en el libro. Para constatarlo, nos dimos a la tarea de escribir a la ONU y a la propia Andrea Chávez. No obtuvimos respuesta alguna.

En segundo lugar, el tal “apartado de feminicidio” en la Resolución 2250 no existe. Se habla de violencia sexual en contra de los jóvenes y las mujeres, pero la palabra feminicidio nunca se emplea. Andrea Chávez se lo inventó.

También hay que recordar otro elemento del falso feminismo de Andrea: su defensa de Félix Salgado Macedonio, sobre quien pesan varias acusaciones de violación que jamás fueron investigadas debido a su enorme poder en el estado de Guerrero.

A este individuo Chávez le prestó su apoyo en más de una ocasión. 

Pero volviendo al punto de la soberbia de Chávez por sus estudios, ¿qué dirá la presidenta Claudia Sheinbaum cuando le pregunten por esta barbaridad?

¿Cómo podrá seguir defendiendo que Morena y “el movimiento” están en contra del clasismo?

¿Cómo podrá seguir diciendo que están del lado de los pobres, si una senadora de la República se burla de las mujeres desfavorecidas que no pudieron terminar la preparatoria?

Si millones de mujeres en México no pueden terminar la preparatoria, usualmente no es por desidia o falta de capacidades. Se atraviesan en su camino la pobreza, la violencia doméstica y la sexual, el matrimonio temprano, el embarazo adolescente, la falta de escuelas en comunidades marginadas, y otras circunstancias adversas.

Una mujer tan privilegiada como Chávez, por tantos sentidos, debería recordarlo, pero ya mostró su verdadero rostro. No es más que una oportunista, que como todos los de su partido, usan a los pobres como carne de cañón, como mero decorado de sus mítines, como acarreados electorales y como depositarios de su profundo clasismo. 

 

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