Nueva Zelanda y el coronavirus

Nueva Zelanda o Aotearoa¹ es profundamente desconocido en México. Posiblemente se le identifique sobre todo por haber sido el país en el que se filmó la exitosa saga de “El señor de los anillos”. Para los amantes del vino, Nueva Zelanda es reconocida como la tierra del mejor sauvignon blanc del nuevo mundo. Asimismo, hay una buena cantidad de celebridades oriundas de esa parte del planeta, entre quienes destacan Rusell Crowe, Keith Urban, Peter Jackson, Lee Tamahori, Jane Campion, y Ana Paquin, por citar sólo algunas en el mundo del espectáculo. Además de “El señor de los anillos”, Nueva Zelanda cuenta con una producción cinematográfica bien establecida y reconocida en el orbe con filmes como “El piano”, “Somos guerreros”, “Desde mi cielo”, etcétera. El kiwi, fruta exótica de aquellas latitudes con un característico sabor dulzón-ácido, es un producto conocido en muchas partes, pero no así el ave del mismo nombre, un pequeño pájaro con alas tan cortas que no puede volar y que es una especie endémica en el austral territorio y también uno de sus símbolos de identidad. De hecho, es común que a los neozelandeses se les llame kiwis.

Ciertamente Aotearoa/Nueva Zelanda se ha forjado una reputación también por otros sucesos. Por ejemplo, ayudó a catapultar al organismo no gubernamental Greenpeace a la fama por un hecho muy lamentable: los activistas del conocido organismo anclaron su barco, el Rainbow Warrior, en las costas de Auckland, con motivo de las protestas por los ensayos nucleares que Francia llevaba a cabo en la Polinesia Francesa. Fue así que los servicios de inteligencia franceses colocaron un explosivo que dañó el barco y provocó la muerte de un fotógrafo español el 10 de julio de 1985. Este hecho le permitió a Greenpeace ser reconocido y además, en Nueva Zelanda llevó a que se desarrollara un profundo rechazo a las armas nucleares entre la población kiwi. El repudio a la carrera armamentista y a favor del desarme en el Pacífico Sur -el cual se traduciría en la creación del Tratado de Rarotonga, mismo que estableció la segunda zona habitada en el mundo, libre de armas nucleares- han sido centrales en la política exterior del país.

En otro orden de ideas, diversos políticos neozelandeses han ocupado cargos en importantes organismos internacionales. Ha sido el caso del recientemente fallecido Mike Moore, quien habiendo sido Primer Ministro posteriormente fungió como Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Helen Clark, quien también fue Primera Ministra a lo largo de nueve años, posteriormente se desempeñó como la titular del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) siendo la primera mujer en ocupar esa responsabilidad en la historia del programa.

Aotearoa/Nueva Zelanda: datos básicos

Nueva Zelanda/Aotearoa es un pequeño y remoto territorio localizado en el Pacífico Sur. La geografía favorece su aislamiento, tema clave en el momento actual cuando el SARS-CoV2, agente causal del COVID-19 se ha extendido a 186 países, con casi 3 millones 300 mil casos confirmados y más de 230 mil defunciones. Cuenta con una extensión de 268 mil 021 kilómetros cuadrados y tiene una población de 4 millones 981 mil 60 habitantes. Se integra por unas 600 islas pero las tres más grandes son la isla del norte o Te Ika-a-Māui, la isla del sur o Te Waipounamu separadas por el estrecho de Cook y la isla de Stewart o Rakiura. La isla del norte es la más grande y cuenta con 155 777 kilómetros cuadrados, en tanto la isla del sur tiene 151 215 kilómetros cuadrados. La isla Stewart cuenta con mil 746 kilómetros cuadrados. Los grupos étnicos en el país están integrados por neozelandeses de origen europeo que representan el 71.8 por ciento de la población; los maoríes, con el 16.5 por ciento; los asiáticos, con el 15.3 por ciento; los isleños del Pacífico Sur, con el 9 por ciento; y nacionales de países latinoamericanos, africanos y del medio Oriente, con un 1.5 por ciento. Sólo el 6 por ciento de su territorio es arable. Sus principales exportaciones son los productos minerales, lácteos, cárnicos, forestales, frutas y vegetales y pescado. Sus importaciones se integran principalmente por vehículos y aviones, maquinaria, maquinaria eléctrica e hidrocarburos. El país goza de una gran reputación a nivel mundial por la cría de ovejas y no es para menos: se estima que existen 17 ovejas por cada neozelandés.

Es una economía desarrollada, que ocupa los primeros lugares en la mayor parte de los índices, por ejemplo, el de libertad económica (3° a nivel mundial)³ y el de desarrollo humano (14ª posición)4. Es también considerado el país con los más bajos niveles de corrupción percibidos (2° lugar)5 y como uno de los más pacíficos del planeta (2° lugar)6.

La lucha por la equidad: un poco de historia

Aotearoa o la tierra de la gran nube blanca se estima que se pobló entre los siglos IX y XIV por un grupo de personas procedentes de la Polinesia. Para efectos del análisis de la creación del Estado-nación de lo que posteriormente sería bautizado como Nueva Zelanda, es necesario identificar a las dos culturas fundadoras, poseedoras de tradiciones e historias muy distintas: los maoríes y los pakeha7. Los maoríes, a grandes rasgos, pertenecen a un mundo de tradiciones orientadas por el tribalismo, con énfasis en la bondad, el respeto a los ancestros, la espiritualidad y la vinculación milenaria con el entorno natural. Los pakeha, en cambio, por regla general, eran los defensores de la modernidad, del sistema de gobierno de Westminster, del positivismo científico, del modelo capitalista de producción, y del cristianismo monoteísta8.

Hacia 1642 el holandés Abel Tasman llegó a la isla del o Te Waipounamu. Fue Tasman quien bautizó al territorio como Nueva Zelanda. El holandés, sin embargo, no logró desembarcar debido a la resistencia de los indígenas. Un siglo más tarde, James Cook hizo un viaje de reconocimiento a lo largo de las costas de Aotearoa/Nueva Zelanda, situación que allanó el camino para la colonización británica9.

A diferencia de Australia, Aotearoa/Nueva Zelanda no fue una colonia penitenciaria. Los primeros colonos estuvieron integrados por cazadores de ballenas, marinos, comerciantes, desertores de la marina y algunos fugitivos que lograron escapar de las cárceles australianas. La situación particular de las comunidades indígenas residentes en las islas evitó la proclama de terra nullius que sí fue empleada por la Gran Bretaña en el caso australiano10. Ello no impidió, sin embargo, la migración continua de los británicos, particularmente en el siglo XIX.

Antes de 1840, los maoríes controlaban el territorio y superaban a los pakeha a razón de 30 a 1. Inicialmente las autoridades británicas dispusieron una reunión con los principales jefes maoríes asentados en la isla del norte el 28 de diciembre de 1835. La reunión tenía como objetivo firmar una “declaración de independencia.” 35 jefes tribales suscribieron la declaración, así como otras autoridades indígenas residentes en la isla del sur. El artículo 1 del documento establecía que el país es un Estado independiente bajo las Tribus Unidas de Nueva Zelanda. El segundo artículo señalaba que el poder soberano residía exclusivamente en los jefes hereditarios de las tribus en el interior de la confederación. En el tercer artículo, los jefes acordaron reunirse en un congreso en Waitangi11 en el otoño de cada año a fin de elaborar leyes, procurar justicia, preservar la paz y regular el comercio12.

Si bien los jefes de las tribus entendían las cláusulas suscritas, no podían ni deseaban establecer una autoridad central administradora como lo sugería el artículo 3. Era impensable que cualesquiera de los jefes sometiesen su autoridad a una entidad central. En realidad, dado que este documento fue redactado con la “asesoría” británica, los conceptos de poder empleados parten de la realidad británica, donde existía una autoridad centralizadora en la figura del rey. Sin embargo, en Aotearoa no existía monarca alguno, de lo que se desprende que la soberanía recaería en una especie de “claustro” de los jefes de las tribus en el interior de la confederación.

El documento es importante porque reconoce la autoridad de los jefes de las tribus. Con todo, en el cuarto artículo se establece que dicha autoridad sería colocada bajo la “protección” del Reino Unido. Los tiempos, sin embargo, operaron contra los jefes de las tribus, dado que los franceses llegaron a plantear una seria amenaza a los intereses británicos en la zona. Aparentemente, Francia intentaba tomar posesión de las islas, situación que precipitó la intervención británica y la orden de la monarquía para que a la brevedad los jefes tribales le entregaran su soberanía con su “consentimiento libre e inteligente”. El cambio de la política británica en torno a la soberanía maorí y la decisión de Londres de invadir el país obedeció a la percepción de que la independencia maorí era tan precaria que no podría sobrevivir frente a los asentamientos europeos ni las ambiciones de naciones como Francia13.

El Tratado de Waitangi

Una de las pocas copias del tratado

El Tratado de Waitangi, firmado el 6 de febrero de 1840 tiene dos versiones: una en maorí y otra en inglés, mismas que difieren en sus contenidos de manera significativa14. Así, por ejemplo, la primera cláusula de la versión en inglés del tratado señala que los jefes tribales ceden a la soberana de Inglaterra absolutamente y sin reservas, todos los derechos y los poderes soberanos sobre el territorio (governance). Esto incluye las tierras15. Evidentemente hay una gran diferencia entre ceder la soberanía y ceder la gestión. Al decir de los expertos, si mana i te wenua hubiese sido traducida como soberanía, ningún jefe de ninguna tribu habría suscrito el Tratado de Waitangi16.

La segunda cláusula del tratado establece que los jefes mantendrán la absoluta jefatura (chieftainship) de sus tierras, hogares y de todas sus posesiones preciosas, lo cual contradice a la primera cláusula. En este sentido “la discrepancia existente en los textos creó un abismo cultural que no pudo ser sorteado. Para la nueva sociedad que se asentó y para algunos maoríes, el tratado ayudaba a la formación de la identidad, al convertirse en el documento fundador de la nación17. Para muchos iwi18 y hapu19, sin embargo, garantizaba su rangatiratanga20, y la subsecuente violación de ese compacto por los pakeha sólo agudizó el problema de que los maoríes enfrentaran identidades independientes, regionales y de parentesco. Así el tratado creó el proceso en el que los maoríes comenzaron a definirse respecto a los pakeha, y los pakeha respecto a los maoríes, siendo la identidad nacional maorí misma una creación de la Nueva Zelanda post 1840. Los desencuentros culturales, mezclados con los encuentros, eran parte del paquete, como quedó demostrado con la firma de este tratado de cesión/afirmación de la soberanía21.”

Una vez suscrito el Tratado de Waitangi, los despojos de las tierras por parte de la corona británica fueron la norma. Para dar una idea de la magnitud de la pérdida de tierras, baste mencionar que mientras que en 1852 los maoríes poseían 34 millones de acres, ocho años después, es decir, en 1860, la cifra había bajado a 21 millones (hacia 1975 sólo tres millones de acres se encontraban bajo control maorí, y, según datos correspondientes a 1994, apenas tenían para ese momento un millón de hectáreas en su poder)22. Los pakeha, por su parte, conquistaron el derecho a la pesca, gracias a la cooperación que mantuvieron con la corona.

Esta situación propició las guerras maoríes entre los británicos y los indígenas en la década que se inició en 1860. La razón de estas confrontaciones fue un conflicto de intereses entre los mitos del imperio británico y las aspiraciones de los maoríes de mantener la jefatura y el control sobre sus territorios. Las guerras más relevantes fueron la de Taranaki en 1860 y la de Waikato en 1863. Si bien se ha argumentado que las guerras fueron esencialmente por tierras, habría que señalar que los pakeha, por ejemplo, compraron millones de acres de tierra, especialmente en la isla del sur. Ciertamente algunas tribus maoríes que mantenían rivalidades con otras tribus maoríes, o bien que buscaban ganar algunos favores de parte de la corona, lucharon codo a codo con los colonizadores. La corona británica dispuso de 18 mil soldados para enfrentar a 5 mil maoríes, sobre todo en la isla del norte en las guerras maoríes. Y así, mientras que se desarrollaba la guerra en la isla del norte, la isla del sur empezó a experimentar una etapa de prosperidad gracias al descubrimiento de oro, lo cual atrajo masivamente a británicos, chinos y australianos24.

El Tribunal Waitangi

En 1975 por el Tratado del Acta de Waitangi es creado el Tribunal Waitangi, con facultades de investigación únicamente, en el ánimo de recomendar los principios de reinterpretación del tratado del mismo nombre, y considerar su reapertura. El Tribunal Waitangi, por lo tanto, no acuña leyes, ni sus recomendaciones son obligatorias. Es, más bien, un buscador de datos y un foro que permite que se ventilen los agravios de los maoríes y las querellas que éstos podrían tener contra la corona británica desde 1840. El Tribunal Waitangi se hizo necesario debido a que entre el siglo XIX y la década de los 80 del siglo XX, la corona británica ignoró ampliamente los intereses maoríes en torno a la tierra, la identidad y la participación política. Los maoríes, en consecuencia, desarrollaron un gran activismo que llevó al nacimiento de una política bicultural de la cual el Tribunal Waitangi es parte esencial.

En el Tribunal Waitangi se llevan a cabo lecturas de las distintas versiones que existen del tratado (la versión kawanatanga frente a la versión rangatiratanga, es decir, la que se refiere al derecho a gobernar, o bien a la capacidad de gestión, frente a la soberanía o jefatura). Los hallazgos del Tribunal Waitangi han propiciado que el gobierno neozelandés tome medidas para resolver los problemas, a la vez que ha posibilitado deconstruir la historia de la colonización británica en más de un sentido25.

En su primera década de vida, el tribunal operó sólo con tres personas, quienes no se daban abasto ante la magnitud de las querellas. Así, en 1985 el tribunal fue ampliado a siete miembros, y a 16 en 1988 para posibilitar el desahogo de audiencias simultáneas. Dotado con más recursos, el Tribunal Waitangi pudo atender 88 solicitudes de 1985 a 1991 y publicó 13 informes (hacia 1998 el número de informes ya ascendía a 31).

El Tribunal Waitangi sólo escucha reclamos de los maoríes contra la corona. No se dedica a revisar cada reclamo presentado por los maoríes sino más bien busca inconsistencias o violaciones de parte de la corona a las disposiciones del Tratado de Waitangi y que hayan derivado en prácticas equivocadas, promesas rotas y ejercicio abusivo de la autoridad. Sólo las posesiones de la corona pueden ser empleadas para efecto de compensaciones, y en el caso de la propiedad privada, la corona puede disponer de la tierra que desee para uso público o para satisfacer los intereses nacionales26.

Se contemplan tres tipos de posibles soluciones a las reclamaciones presentadas:

  • reconocimiento público y oficial de la infracción por parte de la Corona Británica, con disculpa pública y solicitud de perdón efectuada por sus representantes;
  • rectificación efectiva (por ejemplo en casos en que se acuerde cambiar el nombre a una calle, ciudad, monumento o accidente geográfico, revirtiéndolo a su original maorí); y/o
  • compensación económica (pago de una cantidad acordada como compensación por el daño histórico sufrido).

Se han efectuado compensaciones por un monto de mil millones (billions) de dólares a comunidades maoríes, en cumplimiento de los acuerdos alcanzados, y el Tribunal Waitangi sigue trabajando en la resolución de todos los casos actuales y abierto a las reclamaciones que se sigan presentando, lo que posibilita la reconciliación nacional27.

Al día de hoy, el debate que existe en torno al Tratado de Waitangi genera reacciones encontradas. Para algunos es interpretado como un instrumento que justifica la transferencia de recursos a favor de los maoríes, quienes, salvo casos excepcionales, se encuentran marginados, a la vez que su lengua y su cultura se ven amenazados. Pero también hay quienes piensan que los maoríes son ingratos, dado que el gobierno ha hecho importantes concesiones para satisfacer sus demandas.

En cualquier caso, el tratado es un documento fundacional del biculturalismo, y su referencia es obligada a la hora de analizar las relaciones entre los maoríes y los pakeha. Los maoríes asumieron al Tratado de Waitangi como un intercambio de obsequios, esto es que mientras que los pakeha eran autorizados para asentarse en Aotearoa, los maoríes recibirían la protección y el resguardo de sus derechos. Sin embargo, más tarde descubrieron que esos derechos tendrían que ser reinterpretados tanto en términos lingüísticos como culturales, por lo que la razón de que el Tratado de Waitangi siga siendo debatido hasta ahora radica en que aún es muy difícil conciliar lo que los pakeha y los maoríes desean y necesitan28.

La Nueva Zelanda blanca

Aotearoa/Nueva Zelanda es un país de inmigrantes. Con casi cinco millones de habitantes se encuentra poblado por una mayoría de personas que no son maoríes ni polinesios, sino personas de ascendencia británica o europea. Existen minorías como la china, pero al igual que en el caso australiano, se acuñaron distintas normas para restringir su flujo a las ínsulas y si bien sus números han crecido hasta representar en la actualidad más del 15 por ciento de la población, los pakeha son, hoy por hoy, quienes dominan al país en términos políticos, económicos y culturales29.

El desarrollo de las actividades económicas en el país demandaba la existencia de mano de obra y ciertamente las colonias británicas en el Pacífico Sur competían por atraer trabajadores, haciendo uso de publicidad en la que se producía una descalificación mutua. Por ejemplo, los neozelandeses resaltaban su origen “libre” en oposición a los convictos de Australia. El libre mercado, ciertamente necesitaba hombres (y mujeres) libres para nutrirse. Entre 1850 y 1914, Gran Bretaña fue la principal fuente de colonos para Aotearoa/Nueva Zelanda. Empero, la “Australia de los convictos” de la que tanta mofa hacían los neozelandeses, fue su segunda fuente de inmigrantes.

Los All Blacks, bailan la Haka, himno guerrero maorí, antes del inicio de un partido contra Escocia en 2010 REUTERS

Buena parte de las políticas de migración fomentadas por la corona fueron asistidas, es decir que podían incluir créditos, el pago parcial o total del pasaje y en muchos casos el pasaje era regalado para las personas que desearan emigrar. El apoyo otorgado por la corona era a migrantes con características específicas, por ejemplo, agricultores solteros, agricultores y mecánicos casados, y mujeres solteras. Hombres y mujeres fueron bienvenidos tanto en Aotearoa/Nueva Zelanda como en Australia porque ambos eran necesarios para garantizar la construcción de una civilización. En la Gran Bretaña se hacía una importante propaganda para fomentar la migración, y muchas viudas aceptaron la invitación, en aras de unirse a los de su “clase”. Las personas emigraban en grupos o en “cascada”, esto es, que los colonos nominaban amigos y familiares y pagaban por su transporte. Esto ayuda a explicar los altos niveles de vida de que gozaban los migrantes en Australia30 y Aotearoa/Nueva Zelanda.

Hoy Aotearoa/Nueva Zelanda posee una sociedad diversa que debate su identidad. La diversidad que posee el país se explica por muchos factores, pero uno de los más importantes es la inmigración. Así, hasta antes de 1866 los inmigrantes que llegaron al país procedían casi de manera exclusiva de la Gran Bretaña. Es lo que algunos autores refieren como migración familiar, en el sentido en que el origen era el mismo. Empero, hacia 1866 empezaron a llegar los primeros flujos de chinos, lo cual apresuró el desarrollo de las políticas de exclusión similares a las impuestas por Australia contra los asiáticos. Entre 1881 y 1921 fueran aprobadas por lo menos 11 actas para evitar el ingreso de chinos y “otras razas asiáticas” a Aotearoa/Nueva Zelanda. Esto dio pie a que se oficializara la política de la Nueva Zelanda blanca, que se sustentó en iniciativas como las siguientes:

  • En 1881, en virtud del Acta de Restricción de la Inmigración China, se aplicó un impuesto (poll tax) de 10 libras esterlinas por cada chino y sólo se permitía el ingreso de un chino por cada 10 toneladas de carga en los barcos. Hacia 1896, el impuesto se elevó a 100 libras y sólo se permitía el ingreso de un chino por cada 200 toneladas de carga en el barco. El impuesto fue eliminado en 1944.
  • En 1920 el ingreso de los chinos a Aotearoa/Nueva Zelanda se complejizó más debido a que para poder entrar necesitaban el permiso del Ministerio de Aduanas. Este ministerio actuó a discreción, rechazando de manera rutinaria la mayor parte de las solicitudes de ingreso presentadas por cualquier chino. El sistema se mantuvo vigente hasta 1987.
  • Una vez en Aotearoa/Nueva Zelanda, los chinos eran motivo de acciones discriminatorias por parte de las autoridades, y sus derechos humanos eran violados sobre la base de que se trataba de personas “en tránsito” que una vez concluido su trabajo, abandonarían el país.
  • Los chinos quedaron excluidos del Sistema de Pensiones para las Personas de Edad Avanzada de 1898, corazón del sistema de seguridad social de Aotearoa/Nueva Zelanda.
  • En 1899 el Acta de Inmigración introdujo un examen de inglés para evitar el flujo de los inmigrantes chinos. Los oficiales de la aduana seleccionaban 100 palabras que el inmigrante en ciernes debería identificar y leer. En 1907 se introdujo un examen de inglés más riguroso. Todavía en 1996, para contrarrestar la inmigración procedente de Asia las personas mayores de 16 años que desearan emigrar a Aotearoa/Nueva Zelanda deberían demostrar el conocimiento del idioma inglés. Si se les permitía residir en el país, se les cobraban 20 mil dólares, mismos que serían reembolsables si pasado un año la persona había aprendido el idioma. Claro que el aprendizaje supone tomar cursos cuyo costo puede ser de hasta 6 600 dólares, por lo que la medida ha sido ampliamente criticada.
  • Cuando se proclamó el Acta de Prohibición del Opio en 1901, las autoridades quedaron facultadas para irrumpir en los hogares chinos sin ninguna orden judicial, a efecto de detectar opio y prostitución. Esta disposición se mantuvo vigente hasta muy avanzado el siglo XX, tanto así que las redadas de las autoridades efectuadas en 1960 contra los chinos, se ampararon en el acta de referencia.
  • El Acta de Restricción de Inmigración de 1908 impedía que los chinos obtuvieran la naturalización o la ciudadanía. Para obtener cualesquiera de esos status, los solicitantes deberían renunciar a su ciudadanía china, probar que tenían afinidad con Nueva Zelanda, más que con China, y presentar una carta de intención un año antes de presentar la solicitud formal.
  • La reunificación de las familias fue un problema muy serio: entre 1921 y 1950 no se permitía a los hombres que trasladaran a sus mujeres de China a Aotearoa/Nueva Zelanda. El impuesto existente en las embarcaciones era un elemento disuasorio y si bien no se promulgó en las ínsulas ninguna ley contra las mujeres chinas, los hombres chinos que ya residían en Aotearoa/Nueva Zelanda preferían traer a otros familiares del sexo masculino. Por eso en el censo de 1936 existían sólo 511 mujeres chinas frente a 2 432 hombres chinos.
  • La segregación informal también fue un problema. Era frecuente que a los chinos se les negara algún servicio. Por ejemplo, los peluqueros de Pukekohe se negaban a hacerle el corte de cabello a los chinos y los maoríes. O bien, en los teatros se les negaban los mejores asientos31.

La política de la Nueva Zelanda blanca se mantuvo vigente hasta finales de los años 80 del siglo XX, pese a que el país tiene una necesidad importante de mano de obra, especialmente si se toman en cuenta no sólo los patrones de inmigración, sino los de emigración y la fuga de cerebros que, como se explicaba en el inicio de la presente reflexión, implica que la cuarta parte de los neozelandeses reside fuera del país, en Estados Unidos o Europa. A ello se suma el envejecimiento de la población, tema que será abordado más adelante.

Las bases del sistema de seguridad social en Aotearoa/Nueva Zelanda

A pesar de los despojos de tierras en detrimento de los maoríes y de la discriminación a los chinos inmigrados, Aotearoa/Nueva Zelanda fue el primer país del mundo en garantizar el derecho de voto a la mujer en 1893 -para los comicios parlamentarios. Asimismo, en 1898 fue introducida una legislación que otorgaba pensiones a los ancianos. La protección social se extendió a las viudas, quienes en 1911 también recibieran pensiones, al igual que los trabajadores mineros a partir de 1915 y los invidentes en 192432.

Gráfico 1

Hacia 1900 Aotearoa/Nueva Zelanda se convirtió en el primer país del mundo en ofrecer compensaciones por accidentes de trabajo. En la década de los años 30, del siglo pasado, se desarrolló un movimiento a favor del acceso a la educación para todos independientemente de su capacidad de pago, lugar de residencia o capacidad para aprender33.

En 1918 se produjo la pandemia provocada por la mal llamada influenza española -que, en realidad, se originó en Estados Unidos. La enfermedad golpeó a Aotearoa/Nueva Zelanda y se estima que cobró las vidas de 6 600 pakeha y de 2 500 maoríes. Sólo que la pandemia evidenció las desigualdades existentes entre unos y otros. Mientras que la tasa de letalidad para los pakeha fue de 6.1 decesos por cada mil personas, para los maoríes fue de 49 defunciones por cada mil34.

Con estos antecedentes, en 1938 fue aprobada el Acta de seguridad social que creó un sistema de salud y de beneficios en materia de bienestar en que el Estado tiene un papel central. Por ejemplo, todas las mujeres que tenían hijos recibían apoyos económicos, independientemente de su nivel de ingresos35. Hacia 1972 fue aprobada el Acta de salario igual o equity pay act, mediante el que se planteó la eliminación de discriminación salarial en función del género36.

Con todo, subsisten desigualdades importantes en el país y son muy evidentes entre los maoríes y los pakeha, al igual que en función del ingreso. Así, la esperanza de vida es mayor entre los pakeha y además entre quienes una calidad de vida mayor. En cambio, la esperanza de vida es menor para los maoríes. La violencia intrafamiliar es un problema que afecta a la población, pero de manera más acentuada a los maoríes. Asimismo, cuando se analiza a la población carcelaria, la proporción de maoríes en prisión es más de la mitad del total y muy por encima de los pakeha como se ilustra en el gráfico 237.

Gráfico 2

Fuente: Gobierno de Aotearoa/Nueva Zelanda.

 

Demografía y epidemiología en Aotearoa/Nueva Zelanda

El país tiene una población cercana a los 5 millones de habitantes, donde las personas de origen europeo o pakeha representan el 71 8 por ciento de la población y los maoríes, el 16. 5 por ciento. Al paso del tiempo, se ha buscado reducir las desigualdades entre unos y otros. Por eso opera el trilingüismo38 y los maoríes están representados en el parlamento donde hay una cantidad fija de legisladores reservada a representantes de los grupos indígenas, que son elegidos en distritos indígenas especiales y también en elecciones generales, por medio de listas propuestas por los partidos. Este mecanismo de votación para la población maorí empezó a operar en 1993 y desde ese momento el porcentaje de participación maorí en el parlamento se ha incrementado. Hoy, de los 121 parlamentarios, 21 son maoríes, cifra que se encuentra por arriba de la demografía maorí en la sociedad neozelandesa.

Aotearoa/Nueva Zelanda tiene una esperanza de vida de 82. 5 años, que es, entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de las más altas. La proyección de la esperanza de vida para los siguientes 70 años es de 91. 2 años hacia 2090. Ello supone políticas de bienestar social e incluyentes para, a nivel interno, cerrar la brecha que determina que la longevidad sea mayor entre los pakeha respecto a los maoríes en razón de 7. 1 años menos para los segundos39.

Gráfica 3

Fuente: Gobierno de Aotearoa/Nueva Zelanda.

La pirámide demográfica de Aotearoa/Nueva Zelanda muestra una tendencia al envejecimiento, si bien, con una tasa de fertilidad de 2. 1 hijos por mujer, logra evitar la reducción en la base. Asimismo, el país cuenta con una política de inmigración que favorece no sólo a trabajadores calificados sino también a estudiantes y trabajadores agrícolas con estancias temporales, pero ofreciendo la opción de la residencia tras un año de permanencia40.

Gráfico 4

Fuente: Gobierno de Aotearoa/Nueva Zelanda.

 

Como país altamente desarrollado con una población longeva, las principales causas de muerte se encuentran especialmente en las enfermedades crónico-degenerativas no transmisibles entre las que destacan las enfermedades isquémicas del corazón, la enfermedad de Alzheimer, las enfermedades cerebrovasculares, las derivadas del tabaquismo como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y diversos tipos de cáncer. Como se observa en el cuadro 1, donde se revisan las causas de muerte en 2017 respecto a las existentes en 2007, la diabetes mellitus cayo a la 13ª posición, luego de haberse encontrado entre los 10 primeros lugares en 2007.

Fuente: IHME, disponible en http://www.healthdata.org/new-zealand

Un problema que ha llamado profundamente la atención sobre el austral país es la tasa de suicidios entre jóvenes y adolescentes. Aotearoa/Nueva Zelanda tiene la mayor cantidad de suicidios juveniles entre las naciones desarrolladas. Las razones para explicar este fenómeno son diversas pero destacan el bullying escolar; las altas tasas de violencia familiar41; el acoso sexual; y también una tradición de “cultura varonil” muy arraigada que ejerce fuerte presión entre los jóvenes. El rugby, deporte nacional, es orgullo del país, pero genera un modelo de masculinidad con el que muchos adolescentes no se identifican, aunque sienten una suerte de “obligación social” para emularlo. Asimismo, la depresión tiene un gran arraigo y, las tasas de suicidio entre los jóvenes maoríes es 1. 4 veces mayor que la de los jóvenes no maoríes42.

El país, por otra parte, tiene la tercera tasa de prevalencia más alta de obesidad a nivel mundial. 35 por ciento de los neozelandeses de 15 o más años tienen sobre peso y 25 4 por ciento son obesos. La obesidad consume el 4. 4 por ciento de todo el gasto en salud de Aotearoa/Nueva Zelanda43.

El sistema de salud en Aotearoa/Nueva Zelanda

El Ministerio de Salud (MoH) es la entidad responsable del ejercicio de la política de salud del país. Supervisa y financia 20 consejerías de salud (DHB) responsables de proveer atención médica en distritos determinados. Los servicios de asistencia sanitaria de Aotearoa/Nueva Zelanda son gratuitos o están subvencionados. Para tener derecho a recibir estos servicios de asistencia en el sistema de salud pública de Nueva Zelanda, se debe ser ciudadano neozelandés, o residente permanente, o poseer de una visa de dos años, o ser un refugiado por cuota de reasentamiento.

El sistema de salud se divide en dos áreas: la atención médica primaria y la atención médica secundaria. La primera incluye el médico de cabecera o de familia, los especialistas (quienes también trabajan en hospitales), los odontólogos, los farmacéuticos, los fisioterapeutas, los podólogos, y los servicios de asesoramiento y terapia. La atención médica secundaria se ofrece en los hospitales públicos y privados44.

El gasto en salud per cápita ha tenido altibajos en los últimos años, habiendo mostrado una debacle sobre todo en 2015, si bien ha tendido a la recuperación. El país destina el 9.3 por ciento del producto nacional bruto (PNB) a la salud, lo que lo ubica por encima del promedio de los miembros de la OCDE. Sin embargo, como se puede ver en el gráfico 6, tuvo un declive entre 2012 y 2017 para empezar a repuntar ligeramente en 2018.

Por último, pero no menos importante: la composición del gasto en salud per cápita muestra el papel central del Estado en su aprovisionamiento y la tendencia hacia 2050 es que siga siendo un actor fundamental. Asimismo, el gasto de bolsillo es bajo: en 2016 representó el 12.8 por ciento y se calcula que en 2050 signifique una erogación del 7. 11 por ciento, dado que se espera un incremento de la participación gubernamental, como queda de manifiesto en el gráfico 7.

Fuente: IHME, disponible en http://www.healthdata.org/new-zealand

 

El coronavirus en Aotearoa/Nueva Zelanda

El primer caso de SARS-CoV2 en Aotearoa/Nueva Zelanda fue confirmado el 28 de febrero de 2020. La enfermedad, sin embargo, se ha propagado con lentitud. En el momento de escribir estas líneas, el país tiene mil 476 casos confirmados y 19 defunciones. La Primera Ministra Jacinda Ardern dio a conocer el pasado 27 de abril, a menos de dos meses del arribo de la enfermedad al país, que se logró eliminar los contagios y que comenzaría lentamente la reanudación de actividades45. Esto ha causado admiración pero también asombro en todo el mundo. En México, por ejemplo, a donde el SARS-Cov2 llegó casi al mismo tiempo -un día antes, el 27 de febrero- las cifras son completamente distintas -17 mil 799 casos confirmados y mil 735 defunciones hacia el 29 de abril- y lo peor de la pandemia, han explicado las autoridades, aún está por venir. ¿Qué ha hecho el gobierno de la Primera Ministra Jacinda Ardern para enfrentar la pandemia de manera tan exitosa? Y más importante: ¿su estrategia se puede replicar en otros países?

Un hecho a destacar es que, desde un inicio, el enfoque de las autoridades no estuvo dirigido a “achatar la curva” sino a eliminar por completo la presencia de la enfermedad en el país. Parece una apuesta difícil de materializar pero un territorio tan aislado -sus vecinos más cercanos, Nueva Caledonia y Australia se localizan, respectivamente, a mil 200 y dos  mil 500 millas de distancia-, con una población repartida a lo largo del territorio y donde las aglomeraciones urbanas son escasas (en la isla del norte, Auckland, la ciudad más grande del país tiene una población de 1.6 millones de habitantes y Wellington, la capital, cuenta con, apenas, 215 mil 400 habitantes; en tanto en la isla del sur, menos urbanizada, Cristchurch, posee 385 mil 500 habitantes), puede darse el lujo de cerrar sus puertos y aeropuertos y, además, explicar a la población, la cual posee un alto nivel educativo, la importancia de permanecer en sus hogares. Con una densidad demográfica de apenas 18.3 personas por kilómetro cuadrado, disminuye la posibilidad de que una enfermedad que requiere el contacto cercano entre las personas, se propague. Otro hecho a destacar es que los neozelandeses están acostumbrados al distanciamiento social.

El 23 de marzo, a menos de un mes de haber confirmado el primer caso, el gobierno de Jacinda Ardern tomó la decisión de poner en marcha una agresiva política de encierro, tanto del país respecto al mundo, como dentro del mismo. Para ese momento se tenían 100 casos confirmadas y ninguna defunción, pero aun así, se decretó la cuarentena, el aislamiento del país y, además, se emprendió una agresiva política de pruebas para identificar los casos positivos. Como es sabido, Corea del Sur ha aplicado este criterio, siendo de los países que más pruebas conducen en el mundo. Con todo, sus cifras de mil 140 pruebas por cada 100 mil habitantes, fueron pulverizadas por Nueva Zelanda, que hace dos 190 pruebas por cada 100 mil habitantes -comparativamente Estados Unidos, el epicentro mundial de la enfermedad en este momento, efectúa mil 420 pruebas por cada 100 mil habitantes46.

Una reflexión final: terrorismo, democracia, seguridad social y salud

El 15 de marzo de 2019, dos atentados perpetrados por un “lobo solitario” en sendas mezquitas ubicadas en la ciudad de Christchurch, provocaron la muerte de 51 personas, 45 en la mezquita de Al Noor y siete en la mezquita de Linwood. El hecho, estremeció a Aotearoa/Nueva Zelanda. El autor, un australiano vinculado a la extrema derecha, quien abrió fuego contra mujeres, niños y hombres, transmitió en vivo las matanzas en Facebook, habiendo igualmente divulgado un manifiesto previo al atentado, en el que planteaba consignas racistas y supremacistas semejantes a las del nazismo47. Si bien la Primera Ministra Ardern calificó el hecho como un atentado terrorista, hizo un respetuoso manejo de la crisis, lo que le acarreó el reconocimiento y simpatías de los neozelandeses y de la comunidad internacional. A diferencia de la centralidad que el tema ha tenido en otras partes del mundo -por ejemplo, en Estados Unidos, España, Gran Bretaña, Francia, etcétera- desencadenando un sobre-dimensionamiento del terrorismo frente a otras vulnerabilidades, riesgos y amenazas, Ardern anunció en mayo de 2019, a semanas de los lamentables sucesos, el primer presupuesto en el planeta destinado mayormente al bienestar social, el cual representa una tercera parte del gasto gubernamental.

Si bien el bienestar de los neozelandeses fue el eje de la campaña de 2017 de la hoy Primera Ministra, el año pasado finalmente concretó su promesa. Muchos consideran que se trata simplemente de mercadotecnia y demagogia. Con todo, los rubros contemplados en el presupuesto para el bienestar incluyen el aumento de la esperanza de vida, elevar los niveles educativos, mejorar la calidad del aire, la salud mental, el bienestar de la infancia y, en general, fomentar un sentimiento de pertenencia a una sociedad única que busca la equidad e igualdad de oportunidades para todos sus habitantes48. Rara vez se observa que ante un acto terrorista, las autoridades respondan atacando las raíces del problema y las dificultades estructurales que muy posiblemente lo desencadenaron. Ello sin duda ha dado frutos. A diferencia de otras naciones que miran al árbol, Nueva Zelanda no ha perdido de vista al bosque y por eso el gasto en bienestar social, sumado al presupuesto asignado a la educación y la salud representan el 60 por ciento del ejercicio presupuestal del país, como se ilustra en el gráfico 9. Un bono adicional que se ganó la Primera Ministra Ardern fue el de la confianza de la sociedad. Al responder con celeridad y seriedad ante los atentados terroristas, pero también, al cumplir con sus promesas de campaña, se ganó el apoyo de la población, elemento central ante la crisis provocada por el SARS-CoV2, puesto que cuando anunció las drásticas medidas para su contención, los neozelandeses le brindaron su aprobación. En estos momentos, la sociedad manifiesta una fuerte confianza en las autoridades gubernamentales y eso no es algo que se pueda percibir en otros países de cara a la forma en que enfrentan esta crisis pandémica.

Las condiciones de Aotearoa/Nueva Zelanda, no sólo desde el ámbito geográfico, sino también político y social son únicas y ello hace que quizá, su estrategia tan exitosa para combatir la pandemia, no sea repetible en otras latitudes. Muchos han advertido los costos económicos de disposiciones tan draconianas, pero también reconocen que entre más rápido se tomen las medidas, más rápido sobrevendrá la recuperación y el impacto económico será menor. Con ello Aotearoa/Nueva Zelanda da una lección muy importante al mundo. Y Jacinda Ardern, por lo pronto, ha logrado lo que sus antecesores no pudieron: poner a Aotearoa/Nueva Zelanda en el mapa mundial, lo cual no es poca cosa.

No menos importante es la gestión regional de la crisis: Jacinda Ardern, laborista, perteneciente a un partido de centro-izquierda, ha pactado con el primer Ministro de Australia, el conservador Scott Morris, una estrategia concertada para combatir el SARS-CoV2 en el Pacífico Sur49. Hoy por hoy, el mundo sólo ha visto esfuerzos nacionales contra la pandemia, o bien tímidos acercamientos a la cooperación internacional, pero aún faltan estrategias internacionales más decididas. Será interesante observar el trabajo que estas dos naciones del Pacífico Sur desarrollen, porque pueden ser la pauta para que el mundo pueda derrotar esta contagiosa y avasalladora enfermedad.


1 Es la denominación maorí del país. Inicialmente se aplicó sólo a la isla del norte, pero desde finales del siglo XIX, Aotearoa incluye a todo el territorio.

2 Joaquín Prieto (8 de septiembre de 2015), “caen los secretos del atentado contra Greenpeace. Un coronel francés reconoce haber colocado las bombas que hundieron al ‘Rainbow Warrior’”, en El País, disponible en https://elpais.com/elpais/2015/09/07/opinion/1441652008_394711.html

3 The Heritage Foundation (2019), Index of Economic Freedom, Washington D. C., The Heritage Foundation, disponible en https://www.heritage.org/index/pdf/2019/book/index_2019.pdf

4 PNUD (2019), Informe sobre Desarrollo Humano 2019. Más allá del ingreso, más allá de los promedios. Desigualdades del desarrollo humano en el siglo XXI, Nueva York, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, p. 344.

5 Transparency International (2019), Corruption perception Index 2018, Berlin, Transparency International, disponible en https://www.transparency.org/cpi2018

6 Institute for Economics and Peace (2019), Global Peace Index 2019, Sydney, Institute for Economics and Peace, p. 8.

7 Los pakeha en maorí son los no-maoríes, principalmente los europeos.

8 Ranginui J. Walker (1999), “Maori Sovereignty, Colonial and Post-Colonial Discourses”, en Paul Haveman (editor), Indigenous Peoples’ Rights in Australia, Canada and New Zealand, Auckland, Oxford University Press, p. 108.

9 Instituto del Tercer Mundo (1999), The World Guide 1999/2000, Oxford, New Internationalist Publications, p. 101.

10 Sin embargo, es importante señalar que en el marco de la firma del Tratado de Waitangi la isla del sur fue equiparada a una terra nullius argumentando los derechos emanados de los descubrimientos y las exploraciones efectuadas por James Cook.

11  Waitangi es una localidad ubicada en la bahía de las islas, en la isla del norte. La palabra waitangi en maorí significa “aguas que lloran.”

12 Ranginui J. Walker, Op. cit., p. 111.

13 Ranginui J. Walker, Op. cit., p. 112.

14 Donald Denoon, Philippa Mein-Smith y Marivic Wyndham (2000), A History of Australia, New Zealand and the Pacific, New York, Cambridge University Press, p. 109.

15 La traducción al maorí del Tratado de Waitangi fue elaborada por un misionero pakeha, Henry Williams.

16 Ranginui J. Walker, Op. cit., p. 122.

17 Al respecto hay que hacer notar que el día nacional de Aotearoa/Nueva Zelanda es justamente el 6 de febrero, que recuerda la firma del Tratado de Waitangi.

18 Los iwi son confederaciones de tribus.

19 Los hapu son tribus.

20 Este término se refiere a la jefatura y la soberanía.

21 Donald Denoon, Philippa Mein-Smith y Marivic Wyndham, Ibid.

22 Paul Haveman (editor) (1999), Indigenous Peoples’ Rights in Australia, Canada and New Zealand, Auckland, Oxford University Press, pp. 25-64.

23 Donald Denoon, Philippa Mein-Smith y Marivic Wyndham, Op. cit., pp. 130-133.

24 La fiebre del oro en Nueva Zelanda fue una extensión de la fiebre del oro en Australia (Victoria). Entre las décadas de 1850 y 1860, Estados Unidos con la fiebre del oro californiana, producía el 40 por ciento del oro del mundo, mientras que Australia era responsable del 39 por ciento. Nueva Zelanda, entonces, se convierte en prioritaria a la hora de que los probadores de fortuna, como Gabriel Read, oriundo de Tasmania, encontraron oro en la isla del sur. Gabriel Read bautizó al lugar como “Gabriel’s Gully” (o la Barranca de Gabriel). Véase Denoon, Mein-Smith y Wyndham, Op. cit.: 141.

25 Xavier Vidal (23/10/2019), “Nueva Zelanda hace las paces”, en La Vanguardia, disponible en https://www.lavanguardia.com/participacion/lectores-corresponsales/20191024/471092315729/nueva-zelanda-derechos-maories-tribunal-de-waitangi-capitan-cook.html

26 Augie Fleras y Paul Spoonley (1999), Recalling Aotearoa. Indigenous politics and Ethnic Relations in New Zealand, Auckland, Oxford University Press, pp. 20-21.

27 Ibid.

28 Augie Fleras y Paul Spoonley, Op. cit., p. 15.

29 Augie Fleras y Jean Leonard Elliott (1992), The Nations Within. Aboriginal-State in Canada, the United States, and New Zealand, Toronto, Oxford University Press, p. 175.

30 En el caso australiano, el argumento se refiere únicamente a los migrantes libres.

31 Augie Fleras y Paul Spoonley, Op. cit., pp. 156-162.

32 Nicolette F. Sheridan et al (October 2011), “Health equity in the New Zealand health care system: a national survey”, en International Journal for Equity in Health, disponible en https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3216847/#B22

33 Ibid,

34 Geoffrey Rice (April 12, 2020), “Coronavirus: maori have every reason to be concerned about the pandemic”, en Stuff, disponible en https://www.stuff.co.nz/national/health/coronavirus/120880013/coronavirus-mori-have-every-reason-to-be-concerned-about-the-pandemic

35 Ibid.

36 BCN (12 de marzo 2015), Conozca como Nueva Zelanda ha logrado disminuir la brecha salarial entre hombres y mujeres, Santiago, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, disponible en https://www.bcn.cl/observatorio/asiapacifico/noticias/nueva-zelandia-brecha-salarial-hombres-mujeres

37 Inés Lucía (17 de agosto 2017), “Una mirada al abismo maorí”, en El orden mundial, disponible en https://elordenmundial.com/una-mirada-al-abismo-maori/

38 Se reconocen tres idiomas oficiales: inglés, maorí y el lenguaje de signos. Véase Xavier Vidal, Ibid.

39 Ellie Mclachlan (February 13, 2018), “New Zealand Life Expectancy”, en CANSTAR, disponible en https://www.canstar.co.nz/life-insurance/new-zealand-life-expectancy/

40 BCN (4 de mayo 2016), Inmigración en Nueva Zelanda: más que un problema, un aporte significativo a la economía, Santiago, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, disponible en https://www.bcn.cl/observatorio/asiapacifico/noticias/inmigracion-nueva-zelandia-aporte-economia

41 El Consejo de Derechos Humanos de naciones Unidas ha emitido recomendaciones a Nueva Zelanda en materia de violencia intrafamiliar y sexual. Se estima que el 12 por ciento de la población experimenta violencia en el hogar todos los años. Véase, Asamblea General de Naciones Unidas (13 de noviembre de 2018), Informe nacional presentado con arreglo al párrafo 5 del anexo de la resolución 16/21 del Consejo de Derechos Humanos. Nueva Zelanda, Nueva York, Naciones Unidas, p. 5, disponible en https://www.upr-info.org/sites/default/files/document/new_zealand/session_32_-_january_2019/s.pdf

42 BBC News Mundo (16 de junio 2017), “Por qué Nueva Zelanda tiene las tasas de suicidio juvenil más altas del mundo desarrollado”, disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-40302049

43 OECD (March 2017), Health Policy in New Zealand, Paris, organization for Economic Cooperation and Development, disponible en http://www.oecd.org/els/health-systems/Health-Policy-in-New-Zealand-March-2017.pdf

44 Pegasus (2014), El sistema de salud de nueva Zelanda, Christchurch, Pegasus-Partners in Health, p. 1.

45 BBC News Mundo (27 de abril de 2020), “Coronavirus en Nueva Zelanda. Cómo logró dar por eliminados los contagios de covid-19 y qué papel jugó Jacinda Ardern”, disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52448237

46 Amy Gunia (April 24, 2020), “Why New Zealand’s Coronavirus Elimination Strategy is Unlike to Work in Most Other Places”, en Time, disponible en https://time.com/5824042/new-zealand-coronavirus-elimination/

47 BBC News (15 March 2019), “Christchurch Shootings: 49 Dead in New Zealand Mosque Attacks”, disponible en https://www.bbc.com/news/world-asia-47578798

48 AFP (May 30, 2019), “New Zealand has wold’s first budget for metal health, child welfare and ‘well being’”, disponible en https://gulfnews.com/world/oceania/new-zealand-has-worlds-first-budget-for-mental-health-child-welfare-and-well-being-1.1559198157574

49 Damien Cave (April 24, 2020), “Vanquish the Virus? Australia and New Zealand Aim to Show the Way”, en The New York Times, disponible en https://www.nytimes.com/2020/04/24/world/australia/new-zealand-coronavirus.html?action=click&module=Top%20Stories&pgtype=Homepage

Autor

Scroll al inicio