#Oscar2017: Capitán Fantástico

Viggo Mortensen, actor danés-estadunidense, siempre me ha parecido, además de atractivo, un histrión que resuelve con solvencia -aunque sin mostrar una gran capacidad actoral- las caracterizaciones que efectúa en la pantalla grande. Por ejemplo, en la trilogía de El señor de los anillos encarnó a Aragorn de manera sobria, aunque es verdad que ese personaje no le exigía mucho. Por ello me sorprendió su desempeño en Captain Fantastic (Capitán fantástico) (2016) de Matt Ross, película que reposa esencialmente en el desempeño de Mortensen, quien, además, sale avante de la mejor manera ante este desafío.


En Captain Fantastic se narra la historia de una familia monoparental encabezada por Ben (Mortensen) y sus seis hijos. Esta familia reside en un bosque, lejos de la civilización, y Ben se ha dedicado a educar a sus vástagos, logrando que cada uno hable cuatro idiomas, que lean, que estudien, razonen, cuestionen y comenten las obras literarias más complejas, que lleven una alimentación saludable y se ejerciten y que se procuren todo aquello que necesiten a través del trabajo en equipo. La mamá de los chicos y esposa de Ben, padece una enfermedad mental y no reside con ellos y en el transcurso de la película nos enteramos de que decide suicidarse en el hospital en el que se encontraba en tratamiento.


La muerte de la mamá viene a trastornar la vida de la singular familia. Los hijos desean ir al funeral para despedirse de su progenitora. Ben no quiere ir porque su suegro amenaza con mandarlo arrestar y quitarle la custodia de sus retoños. Con todo, Ben decide arriesgarse y decide ir al funeral de su mujer con todo y sus seis hijos.


Como era de esperar, este viaje pone a los hijos de Ben en contacto con la sociedad. Los hijos de Ben, que no saben qué cosa es la ropa deportiva marca Adidas o Nike, que desconocen las hamburguesas y que nunca han celebrado navidad sino solamente el cumpleaños de Noam Chomsky, conocen a sus abuelos (los padres de la difunta mamá). El abuelo quiere quedarse con los nietos y tras diversos enfrentamientos con Ben, éste termina aceptando que lo mejor para los chicos es que, efectivamente, el abuelo los albergue, los cuide y les de educación. Ben, triste, decide regresar a su refugio en el bosque, y al volver, sus seis hijos salen de un compartimento del camión en el que se transportaba la familia, para quedarse con su progenitor, quien, en adelante, los mandará a la escuela, fomentando, de todas maneras, los mismos hábitos de autosuficiencia, lectura, estudio y disciplina que les venía inculcando.


Esta historia es fascinante porque una vez más presenta, en la pantalla grande y de una manera muy inteligente, la idea de que la sociedad corrompe, de que el ser humano es bueno por naturaleza y que se las podría arreglar para sobrevivir sin guerras, enfermedades, envidias, codicias ni nada, si no fuera porque los vicios de la sociedad le frustran la vida a las personas. La paternidad, sugiere la película, es difícil, pero es menos complicada lejos de los conglomerados sociales. Al mismo tiempo, conforme a la trama se sugiere que para cambiar al mundo, al final del día, hay que ser parte del mismo y hay que interactuar con los demás.


Mortensen, luce brillante en esta actuación -yo al menos, lo desconocí- dado que nos tiene acostumbrados a actuaciones más de "compromiso." Con su caracterización de Ben, fue nominado a los Globos de Oro y como mejor actor por parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. A ello hay que sumar el elenco de niños y adolescentes que lo acompañan en este film, el cual es espléndido y tal vez pronto los veremos en otras producciones. La recomiendo ampliamente, por la temática abordada en estos tiempos tan complicados en que vivimos, en los que el mundo exterior parece un lugar hostil y peligroso, por lo que la idea de apoyarnos en nuestros seres queridos y buscar las respuestas con ellos de cara a los desafíos, es, no sobra decir, reconfortante, aunque al mismo tiempo podría parecer, para los más puristas, utópica. En suma, Captain fantastic invita a un debate necesario e impostergable.

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