Petróleos Mexicanos es la empresa más importante del país, entidad productiva del Estado fundamental para el desarrollo nacional. La otrora paraestatal tiene finanzas críticas, pero sólidas y viables a decir de José Antonio González Anaya, su Director General, al presentar ayer el Plan de Negocios 2016-2021.
Para 2020, Pemex logrará equilibrio financiero, para 2017 promete un superávit primario de 8 mil 400 millones de pesos a pesar de la disminución en su producción de crudo a 1.9 millones de barriles por día, frente a los 2.1 con los cuales terminará el año.
La “rentabilidad” es eje rector del Plan de Negocios 2016-2021. La “rentabilidad” es un concepto que pone a prueba al aparato industrial y administrativo de Pemex, ya que en sus más de 75 años de vida como paraestatal, si algo le faltó fue eso, “rentabilidad”. Generar recursos por arriba de los que entrega.
Durante casi ocho décadas, Petróleos Mexicanos sirvió al país para financiar a sus instituciones de salud, de educación, a la infraestructura fundamental de muchos sectores.
El desarrollo nacional y la gobernanza fueron solventados con lo que Pemex produjo gracias al talento, entrega y capacidad de sus ingenieros, trabajadores y funcionarios, pero la circunstancia de cada sexenio más su arquitectura de empresa paraestatal, relegaron la “rentabilidad” como algo fundamental para su viabilidad en el largo plazo.
Pemex registró periodos de logros financieros e industriales, difíciles de socializar por su complejidad, pero gestiones como las de Julio Rodolfo Moctezuma Cid, hacia el final del sexenio de José López Portillo, o la de Francisco Rojas Gutiérrez entre las administraciones de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari, alcanzaron balances titánicos a pesar de las presiones por ordeñar sus arcas, ante las crisis financieras nacionales e internacionales.
Apenas la semana pasada, la consultora Fitch, alertaba sobre la insolvencia de Pemex en función de su fuerte carga fiscal. “Pemex tendrá que endeudarse de una manera insostenible si el Gobierno continúa demandándole distribuciones en forma de impuestos”.
Hoy, Pemex enfrenta retos colosales; la empresa productiva del Estado debe probar que la reforma energética tuvo sentido, tino y, en su nuevo estatus constitucional, la empresa debe modernizar todas sus áreas, vastas y complejas, desde asociaciones para Exploración hasta el deficitario proceso de Refinación, el cual por cierto, promete su Director General, será rentable en 2025.
Ayer, el Secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, señaló que este Plan de Negocios es la carta de navegación para el futuro de Pemex, que contempla nuevas asociaciones, no sólo para Exploración y Producción, sino también para otras áreas de la cadena de valor.
Los retos de Pemex son los de México, tener definidas metas y rutas es apenas el principio, ya que de planes nacionales o de negocios, están repletos los archivos nacionales, sin embargo, la apuesta de confianza vale la pena.
