Andrés Manuel López Obrador encabezaba un acto político con migrantes mexicanos en Nueva York, de pronto un pequeño grupo de personas lo increpa y pide justicia por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y exhiben pancartas con aquella famosa fotografía del dirigente de Morena con el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca. Sus simpatizantes reaccionan airadamente y exigen a gritos que los intrusos se vayan, López Obrador defiende su libertad de expresarse, pero la tensión creció y el tabasqueño suspende el evento. Sube a su Facebook el discurso que no pudo pronunciar y atribuye a “provocadores” este incidente.
El video de este episodio es ampliamente difundido por prácticamente todos los medios de comunicación, incluso los afines a López Obrador, mientras que los seguidores del tabasqueño en las redes sociales se apresuraban a secundarlo en su teoría de una provocación orquestada.
A la salida del lugar donde se desarrollaba el encuentro, un hombre aguarda a López Obrador y lo confronta nuevamente por el caso de los 43; el líder de Morena visiblemente molesto le responde que no sea provocador. Poco después se sabría que ese hombre es Antonio Tizapa, padre de uno de los jóvenes desaparecidos. Al conocerse esta otra parte de la historia, los partidarios de López Obrador, en las redes y en los medios, quedaron entrampados entre su apoyo irrestricto al líder de Morena y a la causa de los 43, pues con los dos no podían estar al mismo tiempo, al menos no este contexto particular.
Es así que Proceso y Aristegui Noticias han guardado un silencio absoluto sobre el desencuentro de López Obrador con Antonio Tizapa, del que por cierto también hay video. Sus notas sólo consignan lo ocurrido minutos antes, cuando el tabasqueño interrumpió su discurso por una protesta. Jenaro Villamil, siempre tan activo en las redes y pendiente de todo cuando sucede alrededor de López Obrador, también optó por el mutismo.
Cuando comenzó a circular el video de la protesta contra AMLO mientras hablaba ante migrantes, John Ackerman publicó en Twitter un primer mensaje para alabar la madurez y tolerancia de López Obrador ante una “cobarde provocación” orquestada, según él por Diego Gómez Pickering, cónsul de México en Nueva York. Pero al difundirse el diferendo con uno de los padres de los 43, Ackerman desvió su actividad tuitera hacia la elección del Estado de México y hasta12 horas después retomó lo ocurrido en Nueva York celebrando la tolerancia de López Obrador, pero omitiendo lo sucedido con Antonio Tizapa.
Epigmenio Ibarra, quien cada noche pide a un grupo de periodistas y activistas recordar a los 43 jóvenes de Ayotzinapa, pero también simpatizante de López Obrador, también quedó entrampado. En su reacción inicial dice que no caerá en trampas de quien reparte culpas por igual en Ayotzinapa, cuyos únicos responsables son el Ejército y el Estado. Después, dice admirar al padre de familia que confrontó a López Obrador, pero lamenta que él si haya caído en la trampa del régimen.
Lo ocurrido con López Obrador en Nueva York sirvió para demostrar que los políticos en campaña y la prensa que milita con ellos, no están preparados para que les rompan el guión trazado. Los medios críticos, que por años han denunciado el ocultamiento de información sobre el mal manejo de priistas y panistas ante reclamos inesperados en eventos donde sólo esperan cosechar aplausos, hoy se miran en ese mismo espejo.
