¿Qué es lo poético?: El Orfeo de Cocteau

En cierto sentido, cada obra artística es un intento de dar respuesta a la pregunta sobre qué es lo poético. De manera semejante, la crítica de las artes puede ser una aproximación a lo poético de las obras. Ambas corren el riesgo de la reiteración: las creaciones del anquilosamiento en la tradición cultural aceptada —aunque ésta se vista de novedad o rebeldía—, y la crítica puede volverse la repetición infinita de los mismos argumentos. Así, el crítico fallido puede producir una y otra vez el mismo texto, cambiando los nombres de las obras y desarrollando más ciertos puntos según las características de lo comentado, pero persistiendo, en los mejores casos, en un arsenal de muletillas estilísticas, ideológicas o de otro tipo. También pasa que el crítico cae en el desvarío de proclamar terminantemente qué creaciones aprueba o no, pretendiendo que basta palomear los requisitos de su criterio para que suceda lo poético. En la práctica, la búsqueda y la exploración de la poesía son tareas en que la adaptación es permanentemente necesaria. Crear arte y criticarlo requiere de sensibilidades e inteligencias despiertas y combinadas para no hacer y decir siempre lo mismo, sino para iluminar experiencias únicas.

El actor Jean Marais como Orfeo. Fotograma de la película. (1)

El escritor y cineasta Jean Cocteau (1889-1963) estrenó su película “Orfeo” en 1950, con guion y dirección suya —como parte de una trilogía iniciada con “La sangre de un poeta” (1932) y concluida con “El testamento de Orfeo” (1960). En “Orfeo”, una adaptación del mito griego al siglo XX y a las preocupaciones de Cocteau, hay una reflexión explícita sobre lo poético y la figura del poeta. El personaje principal es un poeta de los años cincuenta llamado Orfeo —interpretado por Jean Marais (1913-1998). Tras contar que el día anterior, entre frases en su mayoría banales, escuchó una “excepcional”, Orfeo expresa: “¿Quién sabe qué es o no poético?”. Así, Cocteau coloca a la poesía en un campo que está fuera de lo común. Una de las posibilidades de lo poético sería entonces la de ser un lenguaje excepcional. Si el planteamiento de Cocteau terminara ahí sería fácil refutarlo: no cualquier anomalía, ni siquiera si hace gala de virtuosismo, constituye de forma automática un poema, una obra artística.

Maria Casares, Jean Marais y Francois Périer en Orfeo del poeta y cineasta Jean Cocteau. (1)

Llama entonces la atención el juego de Cocteau alrededor de la figura del poeta, como otra capa de su reflexión. Si bien algún personaje afirma que: “Un poeta es más que un hombre”, en Orfeo hay disposición a reírse de la situación del poeta y con ello el director se ríe también de sí mismo. Cocteau fue un artista a quien el reconocimiento lo alcanzó en vida. Orfeo no duda: “El público me quiere” y reclama que sus enemigos piensen que “un poeta no debe ser demasiado famoso”. Pero a Orfeo lo reconoce cualquiera: hay turbas de mujeres que le piden autógrafos. Su esposa sabe a Orfeo atractivo y célebre. Aunque esto no elimina indefiniciones, pues Orfeo llega a responder que un poeta: “Es aquel que escribe sin ser escritor”. El poeta, en esa marginalidad que es el reconocimiento acentuado, parece tener una vida material sin dificultades. No obstante, cuando un comisario lo llama “héroe nacional” podemos saber que a Cocteau no le faltó ironía en su visión sobre el poeta en la sociedad.

Jean Cocteau. Fotografía AP Images. (1)

La transición entre realidades estructura la narrativa de Orfeo y también puede leerse como parte del discurso de Cocteau sobre la poesía. Al principio de la película Orfeo se encuentra en El Café de los Poetas. En ese punto Cocteau presenta una situación realista que no sale de lo cotidiano hasta que aparece una princesa de un país no nombrado, lo que introduce la indeterminación. Después, de la mano de ella, Orfeo transita con el ambiente que los rodea hacia el mundo de La Princesa. Él parece preferir anclarse en su realidad, la del café, y quiere creer que sueña; pero a La Princesa le resulta un gran defecto buscar comprender lo que pasa y dice a Orfeo que “Debe aceptar sus sueños”. Posteriormente se revela que La Princesa no usa sudario y guadaña para pasar desapercibida. Tras su aventura con la muerte, Orfeo puede regresar a su mundo, a condición de no revelar lo que ha vivido. Así, Orfeo pasa de una realidad a otro mundo: va entre sus amores. El poeta vive el privilegio del amor y la dicha del conocimiento tangible.

La narrativa misma de la película es significativa respecto al tema de lo poético. Al menos desde el tiempo de las vanguardias históricas, se cae con frecuencia en el error de confundir lo desordenado con lo poético. Orfeo está muy lejos de ser una película incoherente. Por el contrario, puede afirmarse que tiene una factura profesional evidente y un carácter de relato accesible, con todo y actuaciones melodramáticas. Incluso sus “efectos especiales” son bastante dignos para su época —como el recurso de ver algunas imágenes al revés de cómo se efectuaron, para lograr un efecto de extrañamiento.

Cocteau como lo muestra, por ejemplo, su Oda a Picasso (1917) era capaz de creaciones tan ininteligibles como los cuadros menos figurativos del pintor —quien apareció en “El testamento de Orfeo”. Pero lo que era virtud en sus poemas escritos, en el cine no llevó a Cocteau a entregarse a lo mal construido con el pretexto de la falsa creatividad, sino que presentó la trayectoria clásica de un héroe. A su vez, ante la idea de lo poético de Cocteau y su realización en Orfeo, corresponde a la crítica explorar la película más allá de expectativas rígidas, abriéndose a la obra y encontrando un lenguaje para pensarla.

Maria Casares como La Princesa en Orfeo. Fotograma de la película. (1)

Después de su periplo, Orfeo se reintegra al amor con su esposa. En una secuencia semejante al proceso que viven los sabios de diferentes tradiciones orientales, el poeta de Cocteau —el iluminado que busca las frases excepcionales—, regresa con los suyos, no permanece en otro mundo, porque —parafraseando a Zaid—, si experimentar lo poético no sirve para ser más reales, ¿para qué sirve?

“Orfeo” está disponible en MUBI.

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