Que la CIDH ahora sí irá al basurero de Cocula

 La buena nueva en el caso Iguala es que, por el otro millón de dólares que cobrarán, los expertos de la CIDH focalizarán su trabajo en el basurero de Cocula, donde la PGR asegura fueron incinerados los 43 normalistas. Quiere decir que harán ahora lo que debieron hacer desde que llegaron, en marzo.


Antes de continuar, hay que recordar cómo fue que los expertos de la CIDH “tiraron” la “verdad histórica” de que los estudiantes fueron calcinados en el basurero de Cocula, y sus restos pulverizados y lanzados al río San Juan:


—Su perito José Torero concluyó que “la hipótesis de que a los normalistas los quemaron en el basurero de Cocula no es posible. No hay ninguna evidencia de que allí se pudiera incinerar inclusive un solo cuerpo”.


—El mismo Torero admitió que llegó al desenlace basado en deducciones de oficina, a partir de “alguna variabilidad en la literatura”, y su visita al basurero realmente “se reproduce en un par de fotos”.


Fue exclusivamente con los resultados de los estudios de escritorio de Torero que el Ejecutivo quedó exhibido ante la opinión pública doméstica e internacional, a pocos días de que se cumpliera un año de la desaparición de los 43 estudiantes.


¿Qué pruebas “tiraron” las deducciones y ecuaciones matemáticas de Torero? Pues volvamos a recordar:


—El trabajo de más de 100 peritos, las confesiones de los sicarios detenidos y estudios del Instituto de Biología de la UNAM, avalados por forenses del Imperial College en Londres y la Oficina Forense de Norfolk, Estados Unidos.


—Los análisis de extracción de ADN mitocondrial, por las técnicas de secuenciación paralela masiva realizados por el mejor laboratorio del mundo en pruebas de ADN, el de la Universidad de Innsbruck, a restos de dos desaparecidos.


El excelente manejo de redes sociales de quienes lucran con el caso Iguala provocó que los dibujitos de Torero superaran en credibilidad local y foránea al trabajo de más de 100 peritos, el Instituto de Biología de la UNAM, el Imperial College de Londres, la Oficina Forense de Norfolk, Innsbruck…


Hasta que fue capturado el sicario El Gil, autor material de la desaparición de los normalistas por orden del también detenido Sidronio Casarrubias, líder del cártel Guerreros Unidos, a quien le informó por mensajes de celular que éstos jamás serían encontrados.


Es en este contexto que la CIDH da la buena nueva: ahora sí trabajará de manera coordinada con el gobierno federal y su labor se “focalizará” en el basurero de Cocula, para dar a la investigación un sesgo “ya no tan amplio y genérico como estos primeros seis meses”.


O sea, que van a desquitar el millón de dólares.



Este artículo fue publicado en La Razón el 05 de Octubre de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página

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