El cuatro de mayo, por esta vía, te invité a que consideraras la posibilidad de presentarte como candidata a la presidencia de la República y, hace unos días, leí con gusto que estás reflexionando al respecto. A muchos nos da gusto aunque sabemos que no será fácil.
La Alianza Va Por México no está mandando señales de que piensa en favor del país sino de las millonarias prerrogativas que la ley electoral les otorga a los partidos. Muchos de sus líderes incluso desde comienzos del año se repartieron plurinominales para el poder legislativo y, aunque parezca increíble, candidaturas al gobierno de la CDMX. Las cúpulas han roto la comunicación con la sociedad civil, con excepción del PRD que se ha planteado ese nexo como sustancial para acompañar al proceso de selección de candidatos.
¿Qué es la sociedad civil en el país? Una cosa amorfa y difusa que ha resultado de la exclusión de los partidos de muchos de sus integrantes. Y qué bueno que se han integrado de esa forma pero eso son, militantes que fueron relegados de los partidos. Es natural que busquen espacios de poder.
Sucede que con esa realidad y esos obstáculos hay que arar, hacer política y entretejer acuerdos. Pactar el método es fundamental. Que el PAN no te encapsule en su mecanismo de selección porque existe el riesgo de que no seas candidata ni al gobierno de la CDMX ni a la presidencia. Conozco las grillas internas de quienes, incluso mujeres panistas, no quieren que estés en las boletas. Reitero entonces, definir el método es clave y éste debe contemplar a la sociedad civil. Tu eres quien tiene los más altos índices de aceptación y, como dicen muchos intelectuales, académicos y empresarios, sobre todo tienes el perfil: tu trayectoria de eficacia y honestidad, tu franqueza y valentía son valores poco comunes en la política mexicana y son, simultáneamente, veneno puro para el populismo que es, por definición, inepto y autoritario.
Lo que has hecho hasta ahora, lo has hecho sola y aunque no sin excesos histriónicos, en mi opinión, has demostrado que no se necesitan fortunas para tener presencia en los medios. Tu denuedo también es un valor, desde diciembre del año pasado te has empecinado en que el presidente respete tu derecho de réplica y, a fuerza de arrojo y firmeza, llegaste a Palacio Nacional. Esa puede ser una metáfora de lo que viene nada más que en 2024 lo que te abriría las puertas son los votos.
Se que la decisión de contender no depende sólo de ti. Pero también sé que lo que en muchas personas, entre las que me cuento, primaría el enojo y la amargura frente a las cúpulas opositoras, Tu muestras buen ánimo y madurez. El quid es que, sea como sea, el día de hoy, representas la mejor opción opositora. Se enojen o no los partidos cuya lentitud y parsimonia han hecho crecer aún más a Morena, se enojen o no otras candidatas que ahora son alcaldesas o senadoras. Este es un tema que nos remonta a todos. Las grillas palaciegas no pueden postergar más la decisión.

