¿Quiénes perdieron en el pasado proceso electoral?

Desde mi punto de vista ya pasó el tiempo suficiente para apuntar quiénes fueron los perdedores del pasado proceso electoral. Estos son hasta donde veo:


1. El PRI, desde luego, sus mecanismos internos para elegir a sus candidatos –sus complicidades– y sobre todo la estela de corrupción y opacidad que dejaron gobernantes como el de Veracruz y Chihuhua.


2. Los encuestadores, sobre todo Consulta Mitofsky. No hay razón metodológica para que, por ejemplo, la empresa que preside Roy Campos hubiera registrado que, en Ciudad Juárez, el candidato independiente Armando Cabada, tuviera 55 de las intenciones de voto y, en contraste, ganara con el 43%. (Coincido con Federico Berrueto, esto no sólo se explica por fallas metodológicas)


3. La difamación y la calumnia como método para hacer campaña, por ejemplo la que se enderezó contra Miguel Ángel Yunes (un político con quien no tengo coincidencia alguna) para acusarlo de pedofilia, con la complicidad de SDP Noticias, portal que hizo activismo político, propaganda negra, y relegó la información.


4. Perdieron los (casi eternos) agoreros del fraude electoral. En general, y en Durango gracias al INE que prácticamente tuvo que intervenir en el proceso debido a las trapacerías del ahora ex gobernador, el proceso y en particular la jornada electoral, transcurrió sin incidentes: el voto contó y se contó: ganaron y perdieron quienes determinó el ciudadano al sufragar.


5. Salió derrotado el escenario de la sociedad polarizada. Los ciudadanos asistieron a votar y continuaron con la dinámica social de la vida cotidiana. El asunto no es menor ni mucho menos baladí: la normalidad democrática es ya la convivencia nuestra de cada día.


6. En consecuencia con lo anterior, quedaron derrotados quienes dividen al país (y al mundo se tuvieran oportunidad) ente buenos y malos o héroes y villanos e incluso “Solovinos” y ciudadanos acarreados. Cada ciclo electoral queda más claro que los ciudadanos no buscamos un salvador de la patria sino vivir en la democracia con base en el reconocimiento de la pluralidad.


7. Creo que también perdieron las estrategias electorales (por llamarlas de algún modo) que pretendieron generar confusión mediante bulos informativos, declaraciones de victoria anticipadas o sondeos que en los medios fueron difundidos sin ninguna metodología. Ahora esto es parte y qué bueno, de los desechos electorales.


8. Quedó relegada la idea de que el “candidato independiente”, por el sólo hecho de no formar parte de la vilipendiada “clase política”, implica una promesa de cambio exitoso. Cada vez queda más claro que la figura del candidato independiente es una opción más que forma parte de la oferta político electoral y de ningún modo es la única o la mejor alternativa; todo depende de las estrategias de campaña y, claro, del contexto en el que se desplieguen.


9. Desde mi punto de vista, no pocos analistas políticos quedaron muy mal parados en cuanto a su rigor al evaluar las circunsntancias electorales y definir pronósticos e incluso para difundir resultados. No tiene caso precisar pero hubo periodistas que el mismo día de la jornada electoral y aún durante las primeras horas del día siguiente aludían a lo que ellos consideraron como un gran triunfo del PRI y el presidente Enrique Peña Nieto.


10. Esto es contundente: perdió la idea de que un medio de comunicación es capaz de definir al ganador en las contiendas electorales. En el país no existe uno sino muchos y diversos medios, pero sobre todo, los ciudadanos no somos masa de maniobra para que alguien o algo determine la decisión frente a la urna.

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