Todo inició el viernes pasado, cuando Arabia Saudita, líder de la OPEP, y Rusia, otro de los grandes productores petroleros, rompieron su acuerdo. En ese momento, Arabia Saudita, a través de su compañía petrolera, Aramco, empezó a ofrecer con descuento su petróleo. Además, anunció que produciría más crudo. La guerra por bajar los precios del petróleo había comenzado afectando a los países petroleros y se daba en un contexto de desaceleración económica mundial por el coronavirus. Se abría la puerta a una nueva recesión mundial. Y los mercados de capitales así lo vieron. En Nueva York, tanto el Dow Jones como Standard & Poor’s 500 cerraron con caídas históricas de más del siete por ciento. La Bolsa Mexicana de Valores vio desvanecer 2,500 puntos del IpyC, con una caída de 6.42%, mientras que BIVA veía derrumbarse su indicador FTSE en 6.49 por ciento.
ENTRA COMISIÓN DE CAMBIOS
Desde muy temprano, el equipo del Banco de México, gobernado por Alejandro Díaz de León, junto al equipo hacendario, a cargo de Arturo Herrera, estuvieron viendo la enorme especulación del peso mexicano. Estaban frente a un choque externo que estaba golpeando varias monedas de economías emergentes: real brasileño, peso colombiano, rand sudafricano. Si salían con intervenciones directas al mercado, frente a un huracán internacional, la acción sería suicida. Fue ya hasta al filo de las 3 de la tarde, cuando terminó la jornada, que la Comisión de Cambios, conformada por Hacienda y el Banxico, salieron a ofrecer un aumento en el programa de coberturas.
¿Por qué las coberturas cambiarias? Porque es un mecanismo para quienes sí necesitan los dólares. Las coberturas son programadas, se negocia un tipo de cambio y se ofrece liquidez en dólares a los actores del mercado que lo necesiten. El Programa de Coberturas Cambiarias se amplió de 20 mil millones de dólares a 30 mil millones de dólares. ¡Ojo!, Hacienda y el Banxico se reservan la posibilidad de intervenciones directas, de vender dólares al mercado.
MEZCLA BAJA CON UN PEMEX DÉBIL
Por la tarde de ayer se vio el principal problema: el precio del petróleo. La guerra internacional por bajar la cotización del crudo llevó a la mezcla mexicana a una caída enorme. El viernes, la mezcla mexicana cotizaba en 35.75 dólares el barril del petróleo. Para el lunes se desplomó a 24.43 dólares el barril. La caída en la mezcla mexicana fue de 31.7 por ciento.
Y toma a Pemex en uno de sus peores momentos: sobreendeudada, sin apoyo de inversión privada, recibiendo millonarias transferencias del gobierno federal.
La gran duda es si Pemex resistirá con tan bajos ingresos y baja producción. De por sí Moody’s lo tiene en la mira para revisar su calificación a la baja. Al ver la situación tan crítica de Pemex, que podría reducir su calificación y afectar las finanzas públicas del país, ¿el presidente López Obrador se animará a un cambio en el modelo actual de la petrolera? No se sabe, pero si habría un cambio tendría que ser en este momento.
Este artículo fue publicado en Excélsior el 10 de marzo de 2020, agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página.

