Ricardo Anaya: el chico despiadado

El triunfo del PAN en las elecciones del domingo tuvo un padre: Ricardo Anaya, quien como dirigente nacional se apoderó del millón 771 mil 884 spots que dio el INE a su partido para 60 días de campaña. Joven, egoísta y despiadado, Anaya no dejó siquiera un spot para sus 12 candidatos.


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Este acaparamiento para uso exclusivamente personal marcó el derrotero a seguir por los aspirantes a las candidaturas en las elecciones presidenciales de 2018: el ganador será aquel que se apropie de los spots que otorga el INE para ser repartidos entre los militantes de los partidos.


Porque el otro ganador de los comicios que se realizaron antier fue AMLO, quien tampoco dejó nada para los candidatos de su partido, Morena, y utilizó 415 mil 902 spots en dos meses de campaña, pero para su promoción personal con miras a las presidenciales de 2018.


El PAN alcanzó una victoria histórica al llevarse siete de las 12 gubernaturas en juego, por lo que gobernará por primera ocasión 11 estados al mismo tiempo y a más de 40 millones de mexicanos: un resultado que coloca a Anaya como el precandidato presidencial más fuerte del partido que dirige.


Morena consolidó su supremacía electoral en la CDMX (ganó 22 de los 60 espacios en la Asamblea Constituyente) y extendió su presencia nacional: tercero en Veracruz, el segundo estado en importancia del padrón electoral nacional, y segundo en Zacatecas y Oaxaca.


En cambio ¿qué suerte corrió el PRI, partido cuyo presidente (Manlio Fabio Beltrones) utilizó los dos millones 472 mil 407 spots del INE para promoción genérica e institucional? ¿Y el PRD, en el que su dirigente Agustín Basave pasó los 951 mil 905 spots para sus candidatos? Veamos:


—El PRI sólo obtuvo cinco (Hidalgo, Oaxaca, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas) de las 12 gubernaturas en juego y perdió el gobierno en seis de los estados disputados (Quintana Roo, Chihuahua, Durango, Veracruz, Tamaulipas y Aguascalientes).


—El PRD no ganó nada a solas. Cayó con candidata propia en Tlaxcala, que era su mejor carta; Puebla, Aguascalientes, Sinaloa, Chihuahua y Tamaulipas; en tanto ganó en alianza con el PAN (pero con candidatos puestos por el PAN) en Quintana Roo, Veracruz y Durango.


Así que la generosidad de los jefes de los partidos con sus candidatos, su función original como aglutinadores y conductores de todos sus correligionarios, fue borrada, a lo largo del pasado proceso electoral, por las ambiciones personales de Anaya y AMLO.


La voracidad del chico Anaya fue homérica: su millón 771 mil 884 spots superaron ¡63 veces! los de los dos principales contendientes en las presidenciales de 2006: 16 mil 316 de AMLO y 11 mil 904 de Felipe Calderón.


¡63 veces!


Una bestialidad.



Este artículo fue publicado en La Razón el 07 de junio de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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