Rosario Robles es el dique que busca contener la marea electoral morena de quien bien conoce y mal correspondió a sus afectos cuando le heredó la Jefatura de Gobierno en la CDMX, Andrés Manuel López Obrador, y su abanderada en el Estado de México, Delfina Gómez.
Formalmente el encargado de Los Pinos para cuidar la joya de la corona es el Jefe de la Oficina de la Presidencia, Francisco Guzmán.
No obstante, la titular de Sedatu lidera el número de actos oficiales en el estado para inaugurar ferias de servicios, jornadas de mejoras para hogares, entrega de monederos electrónicos (La Efectiva), despensas Diconsa, cuartos rosas (los sueldos rosas es propuesta de Alfredo del Mazo, cualquier parecido no es coincidencia) y otras acciones de trabajo, propias de su responsabilidad sí, y pertinentes para la causa priista en tiempo y circunstancia, también.
Cuando Rosario Robles gobernó la capital, cuando presidió el PRD a nivel nacional, las llamadas Brigadas del Sol fueron el sistema operativo político a ras de tierra, más eficiente, un diseño social orgánico repelente a promesas furtivas, grupos cohesionados, generadores de lealtades, calle por calle, con beneficios contantes y sonantes.
Robles Berlanga le dio a Andrés Manuel López Obrador mucho más que soporte orgánico, más que buenos resultados de una administración, primera de oposición en la CDMX y compartida con el ingeniero Cárdenas para que aquél buscara la segunda candidatura presidencial, de enorme aceptación social, la maestra Robles entregó, en más de un sentido, la alcaldía en el 2000 a AMLO.
López Obrador, antropófago político, marginó y persiguió a la líder hasta expulsarla del PRD y marginarla de la vida política por varios años, hasta que el entonces gobernador mexiquense, hoy Presidente Peña Nieto, la incorporó a su círculo de poder.
Robles, antes titular de Sedesol, encabeza hoy la Sedatu, secretaría diseñada por Enrique Peña Nieto, creación suya y encomendada a la mujer, fuera del PRI, a quien más ha empoderado.
Rosario Robles es, por su historia, el personaje político del círculo presidencial que más aporta apoyos al candidato Del Mazo, al proyecto transexenal de Enrique Peña Nieto, que desde la Federación más y mejor conoce al adversario.
El campo de Delfina. La campaña de enfrente no se cruza de brazos. A la incorporación de comunicadores de grandes ligas y el trabajo solidario del senador Alejandro Encinas, personaje de larga data en el Estado de México, la abanderada de Morena suma a organizaciones campesinas.
La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) y el Movimiento Social por la Tierra, integrantes del Frente Auténtico del Campo (FAC), expresaron su apoyo a la candidata. Sus líderes manifestaron que Delfina es la única que plantea una ruptura del modelo económico que ha empobrecido a los campesinos y saqueado la riqueza productiva del sector. Resaltan que no hay corporativismo, sino conciencia gremial.
Este artículo fue publicado en La Razón el 06 de abril de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
