A más de dos meses de distancia de que Jorge Fernando Negrete fuera elegido como nuevo presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), en una asamblea no exenta de cuestionamientos, las diferencias entre quienes respaldan a la nueva directiva y quienes se muestran críticos hacia ella, siguen aflorando.
El pasado 17 de noviembre, el doctor Raúl Trejo Delabre subió a su sitio de internet el artículo titulado “Medios y poder político” y a manera de postdata anunció su renuncia a la revista Zócalo, en la cual colaboraba desde 2006. Argumentó que su decisión obedecía a la “actitud excesivamente parcial” que a su juicio esta publicación mostró durante el proceso sucesorio en la Amedi. La respuesta de Zócalo no fue inmediata; se produciría más adelante.
El 4 de diciembre a través de su cuenta de Twitter, el colaborador de Zócalo, Luis Miguel Carriedo publicó su texto “Amedi y Slim: Capturar al vigilante”, en el cual plantea su preocupación por el conflicto de interés que advierte entre la trayectoria de Negrete como consultor de las empresas de Carlos Slim y la independencia que debe tener la Amedi frente a los grupos empresariales de las telecomunicaciones. También narra ampliamente su versión de lo ocurrido durante la asamblea del 28 de octubre y manifiesta su inconformidad porque no hubo suficiente debate y porque los sufragios que le dieron el triunfo a Jorge Fernando Negrete, fueron emitidos por cartas poder de socios que no han tenido una presencia regular en las actividades cotidianas de la asociación. Señaló al doctor Trejo como uno de los responsables de evitar que se diera una mayor deliberación y de legitimar los votos de carta poder aun cuando éstos habían sido cuestionados por varios de los miembros asistentes a la asamblea, uno de ellos, Virgilio Caballero, quien renunció a la Amedi el mismo día 28.
Una semana después, el 11 de diciembre, Gerardo Israel Montes, quien también colabora en Zócalo, difundió en Twitter su artículo “Acechan poderes fácticos a la Amedi” donde cuestiona el viraje que desde su punto de vista mostraron Aleida Calleja y Raúl Trejo Delabre, pues mientras fungieron como presidentes de la Amedi fueron críticos de los monopolios y de la intromisión de los grandes consorcios mediáticos en instituciones como el Congreso de la Unión, y ahora al apoyar el plan de trabajo de Jorge Fernando Negrete, abren la puerta para que esos intereses se infiltren en la Amedi dados sus vínculos con las empresas de Slim. Reprocha que el doctor Trejo, quien con frecuencia apelaba a la tolerancia y pluralidad, catalogue como descalificaciones las críticas que se expresaron sobre la incompatibilidad entre la trayectoria empresarial de Negrete con la agenda ciudadana de la Amedi. Al igual que Luis Miguel Carriedo, Montes pone en duda la legitimidad – no la legalidad – de los votos emitidos por medio de cartas poder, que a la postre, le dieron una apretada victoria a Negrete, de apenas nueve sufragios, respecto a su contendiente, Primavera Téllez, a quienes ambos colaboradores de Zócalo apoyaron públicamente por considerar que su propuesta era más afín a los principios que dieron origen a la Amedi.
En su edición de diciembre la revista Zócalo, además de publicar los textos de Carriedo y Montes, se difundió la carta de renuncia del doctor Trejo Delabre y la respuesta que Carlos Padilla Ríos, director de Zócalo, dio a su excolaborador. En su misiva de despedida, Trejo responsabilizó a Padilla de poner los recursos de la revista al servicio de uno de los candidatos a presidir la Amedi (Primavera Téllez) y emprender una campaña de descalificación e insidias en contra del otro aspirante (Jorge Fernando Negrete). “En esa decisión había un empleo faccioso de la presencia pública y el prestigio de Zócalo y seguramente usted aquilató las consecuencias”, sentenció Trejo.
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Por su parte, Padilla Ríos lamentó la “inesperada” renuncia de Trejo y que ésta se hubiera dado al calor de los cuestionamientos que él y otros colaboradores de la revista, en calidad de miembros activos de la Amedi, hicieron de manera pública hacia la propuesta de Jorge Fernando Negrete, por considerar que buena parte de su trayectoria profesional la ha dedicado a defender los intereses de empresas preponderantes en materia de telecomunicaciones, lo cual se contrapone a las causas que han guiado la actuación de la Amedi desde su creación. Y por la misma razón, determinaron dar su respaldo al proyecto planteado por Primavera Téllez.
Deploró que Trejo califique como insidias y calumnias, las dudas totalmente legítimas que varios miembros de la Amedi expresaron en torno al perfil de Negrete y su programa de trabajo para la organización. Asimismo negó el uso “faccioso” de Zócalo, toda vez que la publicación dio oportunidad a ambos candidatos de exponer sus propuestas y quienes plantearon sus inquietudes hacia los planes que Negrete tenía para al Amedi lo hicieron en pleno uso de sus derechos a ejercer la crítica y la libre expresión de las ideas, valores que Trejo Delabre siempre defendió.
Resaltó que el hecho de que Jorge Fernando Negrete decidiera renunciar a su puesto en Mediatelecom mientras esté al frente de la Amedi, así como su decisión de retirar algunas de sus propuestas de trabajo como el sumar a la asociación al foro de Smart Cities, son un reconocimiento tácito del conflicto de interés de Negrete entre su perfil empresarial y su nueva encomienda en un organismo ciudadano. Asimismo, lamentó que Trejo hiciera públicas sus diferencias con el presidente saliente de la Amedi, Agustin Ramírez, durante la asamblea de renovación de la dirigencia en vez de hacerlo en las páginas de Zócalo durante el tiempo que colaboró. “Lamentamos su ausencia porque con ella pierde la revista, pierden sus lectores y pierde usted. Ganan Negrete, Mediatelecom y Carlos Slim”, concluyó Padilla.
La respuesta de Zócalo indignó de tal forma al doctor Trejo Delabre, que el 16 de diciembre subió a su sitio de internet un texto titulado “La triste involución de Zócalo”, donde acusa que la publicación lleva a cabo un “activismo fanático” al delinear un perfil “sesgado y distorsionado” del nuevo presidente de la Amedi, sin respeto alguno por su trayectoria profesional. Califica como “grotesca” la afirmación de que la asociación ha quedado en manos de Slim por el hecho de que Negrete prestó servicios de asesoría a algunas de sus empresas. Dijo que es como afirmar que Carlos Padilla, director de Zócalo, está al servicio del gobierno federal por colaborar en Radio Educación.
Sin citarlos por su nombre, Trejo alude a los textos de Luis Miguel Carriedo y Gerardo Israel Montes, a quienes responsabiliza de ser omisos sobre su exposición acerca de las irregularidades cometidas por la directiva saliente de la Amedi, con la que ellos simpatizaron y reprocha la descalificación ad hominem que hacen de la nueva dirigencia “desde una impostada suficiencia moral, como si sus propias biografías recientes estuvieran exentas de compromisos de trabajo e incluso políticos”.
En contraparte, Trejo destaca que en apenas en un mes, la nueva dirección de la Amedi ha hecho más de lo que hizo en más de dos años la dirección anterior y apunta que las definiciones que ha hecho públicas respecto a temas fundamentales como el derecho de réplica, los derechos de las audiencias, el apagón tecnológico, entre otros, son el mejor testimonio de que la asociación ha vuelto a reivindicar la agenda que la orientó y singularizó en sus mejores momentos.
Trejo Delabre lamenta que Padilla y sus colaboradores hayan llevado a Zócalo a una involución para instalar en la publicación un periodismo de especulación y difamaciones. Y concluye: “Los dimes y diretes en y acerca de la Amedi han develado un deterioro ético y político del que, mucho me temo, Zócalo no se recuperará. Cuando la mentira se instala en un medio de comunicación arrasa con su credibilidad”.
Es indudable que el desgaste del proceso sucesorio en la Amedi modificó radicalmente la opinión del doctor Trejo Delabre respecto a la revista en que colaboró por nueve años; apenas el 22 de septiembre pasado, con motivo de su XV aniversario de la publicación, subió a su cuenta de Twiter algunas fotografías y mensajes. En uno de ellos decía: “Carlos Padilla encabeza la celebración por los quince años de Zócalo, la mejor revista especializada en medios”. Y en otro: “Gabriel Sosa Plata expresa el agradecimiento de los colaboradores de la noble revista Zócalo”.
También es claro que la confrontación entre los grupos que apoyaron a uno y otro candidato para presidir la Amedi no terminó con la elección de Jorge Fernando Negrete, sino que se mantiene y ha puesto al descubierto la división interna que amenaza con profundizarse al interior de este organismo ciudadano, referente para la transparencia de los medios y empresas de comunicación.

