Quién sabe quién ganó el debate mexiquense, todo depende de la filia o fobia con que lo vio. El claro perdedor del encuentro fue el formato, ese que apela a la igualdad entre desiguales, a la rigidez hija de la soberana democracia que antepone la equidad al interés.
Medios electrónicos, impresos y virtuales tienen mucho qué aportar al esquema con el cual los guardianes electorales de Toluca determinaron que el ejercicio interesaría a la ciudadanía, un debate sin polémica.
Ellas y ellos llegaron al debate moderado, sin mácula, por Solórzano Zinser, con recetas típicas de la política-política para una pasarela televisada; el pasito, el contoneo, el rostro impávido, caminar, saludar, girar y salir.
Fraseo machacón, “llame ya, llame ya”, “vota por mí, vota por mí”; cada intervención, un infomercial; cada réplica, otro; mirada a la cámara, al cliente, ignorar el contexto y omitir al adversario excepto cuando se le ataca, el ABC del debate televisado estadounidense de hace 40-50 años.
Nadie en esa mesa de siete, salvo el moderador, tuvo que pensar, improvisar o resolver, acaso Delfina Gómez, que picó el anzuelo del golpe de efecto del candidato del PT, Óscar González, desafío para firmar en caliente una carta compromiso y ser pasados a guillotina, en inexistente referéndum, en caso de ganar y no cumplir.
Tarjetas elaboradas a prueba de sobresaltos, promesas de todos sin importar la Constitución del estado, todos ofrecieron quitar fuero a servidores públicos como si todos tuviesen esa dispensa, como si el gobernante en turno no requiriera del Congreso para ello, pálida minucia frente a la urgencia por prometer; al fin que ello, sabemos, no mata, cumplir es lo que aniquila.
Cuartos de guerra repletos de asesores y consultores que vieron la hora y media del numerito sin tensión, sin incertidumbre, cada uno conocía su guion, libreto general preescrito para que al final todos, se declararan ganadores del debate.
Lo que Televisa y Carlos Loret de Mola han hecho en Despierta, con oponentes sobre el mismo tema, resulta más dinámico, atractivo; pero no se trata de creatividad o talento para imaginar formatos, se trata del miedo que paraliza los órganos electorales, locales y nacional, para atreverse y ponerse a tono con los nuevos hábitos de consumo de la sociedad.
Apuesta chiquita, cumplidora. ¿Quieren debate entre todos? Ahí lo tienen, plural, matemáticamente equitativo, socialmente intrascendente.
Honorable (y omiso) Congreso de la Unión.Senadores y diputados se salieron, una vez más, con la suya, este jueves termina el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión sin designar Fiscal Anticorrupción y sin legislar en materia de Seguridad Interior.
Dos asuntos nacionales que aprietan y apremian, pero donde los consensos entre fuerzas políticas simple y sencillamente no se dieron. Ahí será para la otra, aunque de ahora en más todo sea 2018.
Este artículo fue publicado en La Razón el 27 de abril de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
