El 2014 terminó en una tensa calma luego de meses de revuelo político en torno a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa tras la conclusión de una ola de reformas legales que buscan sembrar un futuro diferente para el país.
Con ese claroscuro nos ha llegado el 2015 y su proceso electoral, y así los actores políticos se aprestan para luchar algunos por la victoria y otros por la mera supervivencia.
El presidente y su partido enfrentarán el reto principal de recuperar la confianza ciudadana, mermada por la crisis de Guerrero y los señalamientos de conflictos de intereses en su gobierno.
Los partidos “tradicionales” estarán en contienda por gubernaturas y distritos electorales que les aseguren capacidad de gobierno y posiciones en el Congreso suficientes para hacer pesos y contrapesos. El PRD tendrá que demostrar que es más partido y más contenido que López Obrador y su dogmática Morena. El PAN corre con la misión de lograr demostrar que es viable electoral y políticamente.
En tanto, los “chicos o emergentes” tendrán que echar mano de las mejores campañas y perfiles de candidatos para lograr los votos suficientes que les permitan seguir adelante en la representación de sus electores.
Todos, sin distinción, pondrán en juego su desgastado prestigio en la selección de candidatos que les permitan sumar votos y no perderlos por vínculos con intereses obscuros. También estarán disputando las prerrogativas por los próximos tres años, así que la elección intermedia es de alto interés. No sólo esta en juego el poder, también el dinero.
Para el Instituto Nacional Electoral (INE) el reto es mayúsculo en distintos niveles. Si bien el aparato electoral del INE es sólido y sabe organizar elecciones, hoy tiene nuevas responsabilidades y atribuciones que debe cumplir con talento y audacia, más allá de la mera administración de conflictos. No tendrán margen para sólo flotar los conflictos.
En los estados de Guerrero, Michoacán y Tamaulipas hay focos de alerta en el INE por las zonas de altos niveles de conflictos sociales y criminales; a ellos podrían agregarse otras entidades a las que afecte el ciclo de la violencia.
Una amplia mayoría de los ciudadanos está insatisfecha con la democracia y es muy probable que lo exprese así en las urnas o, con más precisión, alejándose de ellas.
La participación electoral difícilmente será abundante y los partidos políticos, una vez más, tendrán la oportunidad de hacer caso omiso a lo que el abstencionismo significa como crítica a su sistema.
Se dice que las elecciones intermedias, como la que tendremos este año, las ganan los votos duros —los corporativos y clientelares— ante la menor afluencia de personas no alineadas con partidos. En esa lógica la perversión del dinero y las despensas estará a la orden del día.
Nuestra historia electoral no da para esperanzarse en que no habrá acarreo y compra de votos, aunque documentarlos para sancionar a los responsables haya sido hasta ahora prácticamente imposible.
De los diez partidos políticos que hay no quedarán todos tras el 7 de junio y su proceso de liquidación representará una crisis postelectoral adicional a las que habrá en contiendas cerradas o notoriamente sucias. La liquidación sólo ha sido vista en una ocasión y resultó complicada por la cadena de litigios derivados de la pérdida del registro del Partido Socialdemócrata. Sobretodo frente a políticos y dirigentes partidistas que, minúsculos, sólamente buscan su beneficio personal y no el cierre ético de un proceso político fallido.
En la medida en que evolucionen los conflictos sociales, la inseguridad, la economía nacional y la de las familias en los primeros meses del año se irá dibujando con más claridad el panorama para todos.
La lucha por el 2015 será de supervivencia pero, sobre todo, marcará el inicio de la disputa hacia el 2018, donde la presidencia de la República y un eventual rediseño institucional de la República, la democracia y la ciudadanía podrían estar en juego.
Este artículo fue publicado en La Razón el 01 de Febrero de 2016, agradecemos a Luciano Pascoe su autorización para publicarlo en nuestra página
