Hechos como los que se dieron la semana pasada, dan mucho en que pensar acerca de la estrategia de comunicación (es un decir) del presidente López Obrador, pues tanto la salida de Carlos Loret de Mola de Televisa, como el rumbo económico del país, así como la declaración de la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, tienen como punto en común que se trata de temas que involucran al mandatario, quien ha logrado que todo tenga que ver con su persona.
El centro del universo
Aparecer diariamente en una conferencia mañanera que informa poco, pues el resumen que el equipo de presidencia envía para su difusión abarca poco menos que una cuartilla, tiene otros alcances.
Si bien el equipo de Luis Estrada de Spin Taller de Comunicación Política reporta en su más reciente informe, al 15 de agosto, que en dichas conferencias se han pronunciado más veces palabras como corrupción, pueblo, neoliberal (o neoliberalismo), conservador (o conservadurismo) que otros vocablos, lo que se puede concluir es que se trata más de ejercicios de propaganda que de verdadera rendición de cuentas.
Tan sólo el recuento que Spin hace de las conferencias en el lapso comprendido entre marzo y julio de este año reporta 11 promesas, 5 compromisos, 6 afirmaciones falsas y 27 no falseables, lo que hace ver que se trata más de ejercicios en los cuales se busca difundir más la imagen del mandatario que de informar adecuadamente.
De los otros datos que siempre presume en sus apariciones mañaneras, mejor ni hablar, pues son la prueba de que se trata de propaganda y no de rendición de cuentas.
Pero en otro ámbito ha logrado tener impacto las constantes apariciones del presidente, pues todas estas acciones han provocado que sea el centro de la mayor parte de las noticias y opiniones que se difunden en medios de comunicación y redes sociales.
Si Carlos Loret de Mola sale de Televisa, para muchos se debe a la presión que el presidente hizo para que se diera este movimiento en la televisora, como una especie de venganza por las críticas del periodista.
Si la titular de Gobernación declara que se está dialogando con grupos armados –en un episodio lleno de confusiones, que tuvo que ser corregido–, se dirá que fue por instrucciones del presidente para cumplir con su promesa de campaña para pacificar el país.
Y así, muchas de las notas encuentran en la figura presidencial la causa del estado de cosas en distintos ramos de la administración pública o de lo que acontece en el país.

Pero esto también plantea otro problema que más temprano que tarde podría estallarles a los estrategas de la 4T, pues centrar la comunicación gubernamental en la figura de López Obrador generará un desgaste, pues como explicamos en líneas anteriores será él el responsable de todo lo que pase en la república, en especial de lo malo.
Por ejemplo, la manera en que son tratados miembros del Ejército mexicano en distintas comunidades del país, mostrado esto en videos que circula en redes sociales, se debe a una orden que dio el presidente para que no se defendieran de agresiones; que no haya vacunas o se hayan recortado los recursos para hospitales, investigadores y demás, es por la decisión que tomó el mandatario; y así se puede seguir con los ejemplos como en el caso de los despidos de burócratas o la cancelación del aeropuerto.
Esto traerá, sin duda, efectos a su imagen en la medida en que dichas acciones o decisiones (ciertas o no) sean atribuidas al propio López Obrador, quien pagará el costo de esto en su imagen.
Cuesta comprender como es que los estrategas que lo acompañan permiten que se dé esta situación si consideramos que AMLO es el principal activo del Movimiento de Regeneración Nacional, y esto de cara a las elecciones federales de 2021 es un descuido que pasará una factura muy cara en dichos comicios.
Al igual que sucedió con Peña Nieto, centrar todo en la figura del presidente, esconder a los miembros del gabinete y que todo pase por la presidencia, es un modelo que ya ha demostrado su inutilidad, pues aunque se logra que el mandatario aparezca en todos lados y sea visto como el responsable de todo el aparato gubernamental, también provoca un desgaste que hará que como en el caso de otros titulares del Ejecutivo Federal, su paso a las páginas de la historia no sea en los mejores términos, porque tanta aparición en medios y redes sociales termina por cansar a los ciudadanos.
Claro, todo lo anterior puede ser cierto, a menos que dichos estrategas tengan otros datos, aunque si éstos surgen del fanatismo lo que veremos a finales de 2019 será el inicio de una caída en cámara lenta que, hay que recordar, viene de muy alto, dicho sea esto con todo respeto.

