Los libros de historia señalan al primero de septiembre de 1939 como el día que comenzó la Segunda Guerra Mundial. Pero el dato no se compadece de los hechos ni de la cuidadosa trama nazi. Realmente la guerra se inició al amanecer del 26 de agosto de 1939 en un punto fronterizo equidistante a tres países: Alemania, Polonia y Checoslovaquia. La guerra comenzó en la estación Mosty.
Por allí pasarían las tropas y los tranques del Führer, allí se colocaría un centro de vigilancia para el simultáneo control de las naciones invadidas, allí se instalaría un centro de abastecimiento y allí cruzaría por primera vez el soldado que lanzaría la señal para la tumultuosa cargada del nazismo contra una Polonia casi inerme.

Las cosas habían avanzado muchísimo desde principios de 1939 cuando una legión de espías se había infiltrado en el territorio, en las aduanas, en el gobierno y en el parlamento Polaco. Alemania sabía los movimientos de las instalaciones estratégicas y de los centros de dirección del país, de modo que estaban en condiciones de calcular con exactitud las reacciones del país invadido. Al mando el teniente coronel Lahousen.
Fue tan exitosa la labor de espionaje alemana que los agentes enviaron dos mensajes a Berlín anunciando desde el 22 de agosto, que: “las condiciones están dadas para que nuestro operativo pueda ser adelantado antes de que acabe el mes”; no se sabe qué consideraciones prevalecieron para que el ejército alemán decidiera dar el manotazo hasta septiembre pero es un hecho que la provincia fronteriza ya estaba bajo control del nazismo una semana antes de la invasión. Solo la inteligencia inglesa tenía noticias más bien difusas de ese operativo pero ninguna otra nación conocía la estratagema que preparaba Hitler.
El flaco y largo Lahousen se sentía satisfecho. Como jefe del departamento II del Servicio de información (Abwehrab-teilung II) y responsable de la organización de sabotajes, había conseguido introducir tantos agentes en Polonia que acumuló un éxito tras otro. Desde mediados de agosto de 1939 sus agentes operaban por doquier, según un plan concebido por él mismo, preparando la guerra mediante una serie de sabotajes.

Tan es así que para el 24 de agosto, a las seis de la tarde, el teniente de la reserva Dr. Hans-Albrecht Herzner se sentaba al volante de su automóvil en Breslau y emprendía el camino hacia Eslovaquia. La monumental enciclopedia “Tercer Reich” lo relata así: “Iba de paisano; daba la impresión de un honorable hombre de negocios. Hacia medianoche se encontraba en la frontera. Los guardias eslovacos se mostraron cordiales y correctos.
-Pasaporte, por favor.
El hombre de negocios se identifica, con un pasaporte del Reich alemán, como el comerciante Heinrich Herzog, de Breslau”.

A partir de ese momento la operación adquiere su dimensión monstruosa los guardias eslovacos son acuchillados y suplantados por soldados alemanes que toman el control de la estación Mosty, 48 horas después y sin estruendo comienza una invasión de centenas de soldados alemanes que dominarían el oeste del país a tan solo 100 kilómetros de Praga. La segunda Guerra Mundial había comenzado.
Créditos fotos: https://twitter.com/Roger_Moorhouse/status/1033635827509866496?s=20

