miércoles 24 abril 2024

Urzúa y el Plan Nacional de Desarrollo

por Rafael Hernández Estrada

Para recordar al economista Carlos Urzúa, fallecido repentinamente hace unos días, traigo a la memoria la razón de su ruptura con el gobierno de López Obrador, del que fue su primer Secretario de Hacienda. Como se verá, al elaborarse el Plan Nacional de Desarrollo del actual gobierno se enfrentaron dos concepciones del ejercicio del poder: la de hacer una planeación democrática basada en la evidencia y en los principios que manda la Constitución, que defendió Urzúa, y la concepción patrimonialista que impuso López Obrador, que ve a la Constitución como un estorbo y privilegia la discrecionalidad y la improvisación.

Desde los años 80 es obligación legal del gobierno federal entrante la formulación de un Plan Nacional de Desarrollo (PND), el que debe abarcar todo el periodo de gobierno. En el caso del sexenio actual, entró en operación una reforma que el que suscribe propuso para que ese Plan fuera sometido a la aprobación de la Cámara de Diputados, por lo que López Obrador debió remitir su proyecto a San Lázaro. Entre gobiernistas y disidentes había la expectativa de que en ese documento el nuevo presidente aclarara lo que era su plan de gobierno, más allá de demagogia, retórica encendida y compromisos de papel. Faltando una hora para que venciera el plazo legal, el Ejecutivo remitió el PND 2019-2024 (el sello de recibido respectivo dice: “30 de abril de 2019 a las 22 horas con 57 minutos”).

Pero, además de lo anterior, resulta que el Presidente remitió dos documentos de diferente contenido, aunque con el mismo título, como consta en la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados de esa fecha. En dos distintos Anexo XVIII, se publicó un primer documento de solo 64 páginas, seguido de otro con una extensión de 227 cuartillas. El segundo documento tiene la estructura ordenada por la Ley de Planeación: Diagnóstico, Principios de Política Pública, Ejes Estratégicos, Sistema Nacional de Planeación Democrática y Objetivos de Desarrollo Sostenible. El primero era tan solo un desestructurado discurso de campaña, el que incluyó a medias tres de los doce principios de la planeación democrática y omitió de plano los siguientes mandatos: soberanía nacional, régimen democrático, Estado laico, no discriminación, derechos humanos, Pacto Federal, Municipio Libre, equilibrio de los factores de producción y la perspectiva intercultural.

Semanas después, sin tener atribuciones para ello, el entonces presidente de la Mesa Directiva de la Cámara, Porfirio Muñoz Ledo, adjudicó el segundo documento a la SHCP y decretó: “el documento de Hacienda no es el PND. Punto. El Plan son las 64 páginas…”. Después, este bodrio fue aprobado por la mayoría morenista “sin moverle ni una coma”.

El 9 de julio de aquel año, Urzúa presentó su renuncia con carácter de irrevocable. En la misma aludió a diferencias en las concepciones económicas con el Presidente y su gabinete, además de la imposición de funcionarios sin los conocimientos necesarios para el desempeño de sus cargos. Sin embargo, en las primeras columnas que publicó en El Universal ya fuera del gobierno, esclareció la razón directa de su separación. En el artículo que publicó el 27 de julio, relata que la SHCP bajo su mando elaboró el proyecto como lo manda la Ley, pero que ya cerca del vencimiento del plazo de presentación, el propio AMLO le informó que dicho documento se sustituiría por otro que éste redactó de un maquinazo. “Me atreví a comentarle que, a mí parecer, su trabajo no era un plan, sino un manifiesto político y que como tal podría constituir un largo prefacio del otro. Pero no fue aceptada mi respuesta…”, escribió Urzúa, quien en ese momento comprendió que debía renunciar al cargo, como lo hizo.

Días después, el presidente utilizó su deposición matutina para denostar a Urzúa y afirmar que su PND era “neoliberal”. Lo cierto es que, en lugar de planeación democrática del desarrollo y de la observancia de la Constitución, AMLO optó por imponer las ocurrencias, la improvisación y, sobre todo, la arbitrariedad en el ejercicio gubernamental.

Tal fue la causa de la ruptura de Urzúa con el grupo en el poder. Traerla a cuenta es una forma de rendir homenaje a su memoria. QEPD.


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