¡Viva la independencia y los héroes, de cada uno!

Fecha para celebrar nuestra independencia de realidades y de hechos. Filia colectiva que consagra héroes y villanos propios. La de esta noche es la fiesta que aún hermana a la Nación, confirma que a pesar de todo y de muchos, un común denominador que tolera diferencias y disidencias sobrevive. Mañana será otra historia, cada quién su versión, cada uno con su visión.

Ayotzinapa es una ofensa nacional por la saña, crimen e impunidad que la ha acompañado. Pleito entre verdades históricas, científicas, empíricas o sin adjetivos. Un Grupo Interdisciplinario de Expertos avalado por la CIDH y pagado por el Gobierno federal que pretende, sin mucha solidez, incinerar la versión de la quemazón humana en un basurero Cocula que, PGR y expertos sostienen.

El aniversario de este crimen obliga a replantear el alcance de indagatorias, detenciones y procesos en curso. El fantasma retórico de “fue el Estado” es carroñero y se alimenta de legítimos dolores. La impunidad alrededor de Ángel Aguirre y otras ligas perredistas de financiamiento a campañas a cambio de coberturas políticas, la ruta de droga de Iguala a Chicago, perfilan hipótesis y líneas de investigación aún no agotadas.

No es el Estado en genérico, hay personajes específicos que aún no enfrentan consecuencia alguna por sus omisiones, comisiones, o ambas. El Presidente se reunirá con los padres de los 43 normalistas desaparecidos el próximo 24 de septiembre, dos días antes de la triste efeméride. No hay formato ni detalle de lugar y hora, la habrá, pero la expectativa sobre qué pueda hacer o decir Enrique Peña Nieto que conforte a los huérfanos de hijos, nunca se va a llenar.

Quedará constancia eso sí, de la disposición por escuchar, comprender y acompañar a las víctimas aún por encima de la lógica de renta política que del otro lado, parece ser la única fuente de inspiración y lucro.

De Narvarte a Veracruz. En la fiebre independentista de razones y juicios sanos, la transparencia y máxima publicidad de los asuntos del Ministerio Público se funde con la ilegalidad y la falta de observar debidos procesos. No aprendemos de casos tan emblemáticos como el de la ciudadana francesa libre por lo mismo, no por inocente.

Filtraciones ininterrumpidas de expedientes, fichas y perfiles del multihomicidio ocurrido el 31 de agosto en un edificio de la calle Luz Saviñón, han obsequiado un viaje alucinante que inició apuntando a la mortal censura de la libertad de expresión desde el Gobierno de Veracruz, hasta el narcomenudeo abrazado con la prostitución en letal coincidencia con presencias infortunadas en momentos fatales.

Pero al igual que con el caso Ayotzinapa aquí y allá cada grupo social, político e ideológico acomoda la realidad en función de sus creencias, filias y fobias, con total independencia de datos duros, comprobables. ¡Viva México!

 


 

Este artículo fue publicado en La Razón el 15 de Septiembre de 2015, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página

 

 

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