Esta noche honramos a los héroes que nos dieron patria y libertad; las liturgias sociales y políticas han hecho de esta fiesta botín para pulsar ánimos, filias y fobias, para que hoy las plazas públicas, además de fiesta, sean avales o censores de los gobiernos.
La ceremonia mayor es la de Palacio Nacional, en donde el Presidente de todos cumple un ritual que hoy suena deprimido. Gritas y te vas, gritas y nos vamos. Simbolismo invisible para la Presidencia.
Hay fisuras grandes y graves entre autoridad y pueblo, desencanto, desinformación y también manipulación; una distancia que se pretexta en la austeridad para no sufrir desaires, silbatinas, insultos, más todavía.
El PRI dejó de ser pragmática unidad; al inicio del sexenio tuvo sueños de vitalidad, inclusión y permanencia transexenal por aprobación y resultados, hoy la nave cruje decepcionada con una Presidencia cupular, excluyente, carente de empatía social, una imagen que transita de estrella política a lastre electoral.
Los partidos de oposición, protagonistas de nuestra vida pública, huelen la sangre y regresan a sus básicos, mezquinos todos por igual; es la guerra, ayudan y apuestan al fracaso oficial, bloquean aquello que genere réditos al gobierno para subrayar sus derrotas, construyen desde ahora la certeza social que en 2018 la tercera alternancia, sea con PAN, sea con Morena, será inevitable.
Sociedad atomizada donde perviven imágenes y sonidos de corrupción, abuso, impunidad, “N” latrocinios al amparo del poder, igual por casas presidenciales que por ranchos de gobernadores, cínicas herencias de terceros a favor de Javier Duarte, de presas en Sonora robando recursos públicos tan básicos como el agua misma; de jueces que sueltan a sicópatas, de asesinatos, secuestros y levantones que engrosan la estadística, afianzan el mal humor, el miedo, las ganas de no estar, la resignación por quedarnos.
Muchos insumos recibimos para documentar el escepticismo, muchos los medios para expresarlo, redes sociales desbordadas con burlas hacia lo que un día fueron autoridades, Fuenteovejuna virtual que lapida sin ton ni son, acaso alivian presiones internas para evitar explosiones reales.
Sin embargo, hay que diferenciar entre la salud de los personajes y la de las instituciones, comenzando por la Presidencia de la República, Poderes de la Unión y pacto federal.
Ni AMLO, ni Zavala, Osorio, Meade, Beltrones, Calzada, Anaya, Mancera, Castañeda, usted o yo queremos vivir en un país con instituciones derruidas como en Venezuela.
Por el bien de todos, primero las instituciones si es que aspiramos a tener andamiaje legal y democrático a través del cual corregir y aliviar aquello que nos ofende y lastima.
¡Que vivan México y sus instituciones!
Mientras tanto… La Presidencia sigue en el control de daños, que habló con Joe Biden, que Hillary no está enojada, que los demócratas se alivianan, que al final entenderemos esas las malas decisiones que casi no se cuentan pero que, como ven, cuentan mucho.
