Los nueve senadores que han abandonado el PRD porque están en contra del “sistema” puede que, al expresar ese sinsentido, digan lo que piensan, pero sin pensar lo que dicen. Porque llegaron al Senado por el “sistema” y el sistema de partidos les paga 9.5 millones de pesos al año.
Pero, de esos nueve, los máximos laureles de la incongruencia se los lleva el guerrerense Armando Ríos Piter, quien renunció al partido porque “el principal problema es el sistema de partidos, PRI, PAN, PRD, son lo mismo y se basan en una dinámica del uso de dinero público para beneficio propio”.
¿Cómo? ¿Uso de dinero público para beneficio propio? Pues el primero que usa dinero público en beneficio propio es Ríos Piter, pues como político que llegó al Senado por el PRD gana 236 mil 67 pesos mensuales, más 33 mil que recibe cada mes por pertenecer a comisiones. ¡Y él está en siete!
¿Qué dice Armando Ríos Piter que hará ahora con ese dinero que gana gracias a que llegó a ser senador por el sistema de partidos? Dice él que será un político “independiente” y se dedicará a “mover a la gente que ya está cansada del sistema de partidos”.
Resulta evidente que a Ríos Piter se le ha zafado un par de tornillos, el de la congruencia y el del sentido común: el primero porque debería renunciar a los montones de dinero que recibe del sistema de partidos que denigra; el segundo porque cree que los ciudadanos son tontos girasoles.
Pero Armando Ríos Piter no es el único perredista con esos tornillos zafados. Al menos otros ocho miembros de la bancada perredista en el Senado renunciaron a su partido para trabajar con otro partido: siete con Morena y dos como “independientes”, pero cercanos a Morena.
Los nueve reciben anualmente 88.7 millones de pesos, recursos que van a Morena en el caso de Miguel Barbosa, Mario Delgado, Zoé Robledo, Lorena Cuéllar, Rabindranath Salazar, Fidel Demédicis y Luz María Beristain. Alejandro Encinas y Ríos Piter son los “independientes” cercanos a Morena.
Todos reciben un millón 404 mil pesos por dietas, 900 mil para asesores, 624 mil para gestión territorial y 360 mil para capacitación de sus colaboradores. Además, 180 mil en gasolina, 60 mil para celulares, 67 mil 200 para comidas, 156 mil de aguinaldo, 29 mil por vacaciones y 156 mil como “estímulo”.
Caray, son tres millones 936 mil 200 pesos anuales por cada uno de los que están contra el “sistema de partidos”: ¡35 millones 425 mil 800 pesos anuales! Y si presiden comisiones, son 120 mil más. Todo eso del presupuesto del “sistema de partidos”.
¿La verdad? Son unos insolentes.
Este artículo fue publicado en La Razón el 3 de marzo de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.
